buñuelos de queso fresco
buñuelos de queso fresco.

Bolas de quark (quarkbällchen)

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Un dulce frito pero nada pesado con una masa a base de queso y harina, que se sirve caliente como un buñuelo y es perfecto tanto para huir del frío alemán como para acompañar un chocolate caliente.

Los dulces fritos y calentitos se ganan la simpatía de cualquier paladar en invierno en cuestión de segundos; al menos eso fue lo que me pasó cuando probé las quärkballchen en Berlín, donde el frío apretaba sin compasión alguna. Como su nombre -literalmente- indica, son bolas de quark: esponjosas, suaves y perfectas para acompañar con un café, un té o un chocolate caliente (o hasta con un glühwein, me atrevería a decir).

No hay mucho escrito sobre su origen pero todo parece indicar que provienen de la región de Bavaria en Alemania y que es típico prepararlas para periodos festivos como la Navidad, el Carnaval e incluso durante la celebración del Oktoberfest. Si bien la receta clásica mezcla queso quark, harina, azúcar, vainilla y huevos, hay otras versiones que pueden incluir canela, ralladura de limón o mantequilla. El acabado también puede variar: hay quienes las espolvorean con azúcar glas, quienes prefieren pasarlas por azúcar común o bien por una mezcla de azúcar y canela.

Lo mejor de este dulce, aparte de lo ya mencionado, es la extrema simplicidad de su preparación: te saldrán bien incluso si eres de los que cualquier masa frita le parece el enemigo. De verdad, no temas; el truco está en dar con la temperatura del aceite, que debe estar a 180 ºC. Lo ideal, por supuesto, es tener un termómetro, pero si no lo tienes, digamos que deberías calentar el aceite a fuego medio. No lo pongas como lo pondrías para freír unas patatas: piensa que se debe cocinar la bola en su totalidad sin que se queme su exterior. Si controlas esto, te saldrá rodado.

Dificultad

Es más sencillo que pronunciar su nombre.

Ingredientes

Para 10-12 bolas

  • 250 g de harina
  • 250 g de queso quark
  • 130 g de azúcar blanco
  • 16 g de levadura química
  • Esencia de vainilla
  • 2 huevos
  • Aceite de girasol para freír
  • Azúcar glas

Preparación

  1. En un bol mezclar la harina y la levadura química y tamizarlos. Agregar el azúcar.

  2. En otro bol, mezclar los huevos, el queso quark y unas gotas de esencia de vainilla.

  3. Añadir los ingredientes secos a los húmedos poco a poco e ir mezclando para integrarlos bien.

  4. Calentar aceite en un cazo hondo hasta alcanzar los 180 ºC. Deben quedar unos tres o cuatro dedos de aceite para que las bolas se frían correctamente y no se peguen al fondo.

  5. Una vez haya alcanzado la temperatura adecuada, coger porciones de masa con una cuchara para servir helado y verter en el aceite. Hacerlo en tandas de dos o tres como máximo. Las bolas deberían ir dándose vuelta solas, pero si no lo hacen, darles la vuelta con la ayuda de dos tenedores para que se cocinen de manera uniforme.

  6. Dejar cocinar unos cinco minutos, escurrir y colocar sobre un plato con papel absorbente. Cuando estén todas listas, pasar a otro plato y espolvorear con azúcar glas con la ayuda de un colador.

Si haces esta receta, comparte el resultado en tus redes sociales con la etiqueta #RecetasComidista. Y si te sale mal, quéjate a la Defensora del Cocinero enviando un mail a defensoracomidista@gmail.com.

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