Tiene que ser complicadísimo poner los espárragos así y que se mantengan. Meritazo
Tiene que ser complicadísimo poner los espárragos así y que se mantengan. Meritazo.

Menú para hoy: haz beicon crujiente y aprovecha su grasilla

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El jugo de la panceta no merece acabar en el desagüe o el reciclaje. Si te da por cocinar beicon estos días en casa, puedes seguir estos consejos para sacarle todo el partido a la carne y a su grasa.

En primer lugar y de una vez por todas: el beicon o bacón, a pesar de que ambas opciones estén ya contempladas por la RAE, es la panceta de toda la vida. Sed viejunos y picajosos de vez en cuando, como yo.

Los que habéis querido emular a los personajes de según qué películas preparándoos una buena panceta con el desayuno sabréis que las piezas de beicon sueltan grasa como condenadas. Esa grasilla rezumante es oro puro, y no la debéis tirar porque sirve para incontables cosas suculentas. En estos tiempos de confinamiento, no solo tenemos el tiempo para reparar en estas fruslerías, sino que es de rigor aprovechar a tope los alimentos (debería serlo en todo momento).

A continuación, os refrescamos cómo se consigue y recoge esta grasaza tan placentera, porque podemos utilizar varios métodos:

En sartén

  • Pon las lonchas de panceta en una sartén en frío y calienta a fuego medio, dándoles la vuelta de vez en cuando. Ponles una tapa si saltan mucho.
  • Una vez tostaditas las lonchas a tu gusto, te las comes o las usas de cataplasma, como quieras, y pasas la grasa porcina por un colador a un recipiente. Deja enfriar -se solidificará- y conserva en la nevera.

Al horno

  • Calienta el horno a 200°C, cubre con papel de aluminio una bandeja para que no se te ponga perdida y acuesta las lonchas de panceta. También es muy conveniente, si la tienes, usar una fuente de esas que tienen una rejilla para mantener el alimento por encima del fondo de la fuente. Así la grasa se recoge de maravilla.
  • Asa el beicon por lo menos 10-12 minutos, hasta el punto de asado que más te guste. Este método es, sin duda, más limpio y menos engorroso que el anterior, pero no será el mejor ecológicamente hablando, porque calentar el horno a ese nivel para unas lonchitas de bacón, a no ser que lo hagas mientres en otra bandeja estás asando unas ricas berenjenas, pimientos o calabaza.
  • Igual que antes, recoge y cuela la grasa caliente en un tarro, deja enfriar y guarda en la nevera.

En microondas

  • En mi humilde opinión, la mejor opción del mundo mundial si tienes este electrodoméstico en casa y no te importa que la panceta quede algo más reseca que por otros métodos. Es perfecto si usas el beicon para trocear en una ensalada, por ejemplo.
  • Lo suyo para hacer el beicon en microondas es colocar las lonchas en un plato sobre dos o tres capas de papel de cocina y tapadas con otras tantas; el papel empapa la grasa y la humedad. En este caso, como lo que queremos es precisamente lo contrario, recoger la grasilla, no pondríamos el papel para que esta se recoja en el fondo del plato, solo una tapa apta para microondas. Calculamos un minuto a máxima potencia por loncha.
  • Una vez exudada la grasa, procede como en los casos anteriores para recogerla y guardarla.

Esta grasa colada dura meses bien tapada en la nevera para que no coja olores extraños -las grasas son una esponja de aromas-, pero si quieres asegurarte de tenerla perfectamente disponible, congélala en recipientes pequeños para un día lluvioso, como dicen los anglosajones.

¿Cómo y en qué usamos la grasa de panceta?

  1. Para cualquier salteado de verduras; piensa que usar esta grasa para rehogar es similar al tradicional añadido de taquitos de jamón a unas judías verdes o unos guisantillos: les insuflas un montón de sabor. Prueba una menestra de verduras, ahora que ya estamos en primavera, rehogadita en esta grasilla.

  2. Al hilo del uso anterior, para saltear setas; el sabor que aporta a unos champiñones corrientitos es maravilloso. Ídem con salteados de legumbres como este salteado de alubias sobre hummus.

  3. Para rehogar unas patatas: hacer unas patatas cortadas a la panadera con grasa de beicon es uno de los placeres de la vida, al estilo de las patatas de Sarlat con grasa de pato u oca: primero fríes ligeramente a fuego vivo, luego bajas el fuego y dejas que se confiten hasta que están tiernas. Placer y vacaburrismo.

  4. En el puré de patatas en lugar de la mantequilla… ¿cómo te quedas?

  5. Para asar verduras o hacerlas a la plancha; si quieres darte un gustazo, embadurna con esta grasa las verduras que vayas a preparar al horno, como estas. El resultado es magnífico y te dirás: «total, estoy comiendo verdura»…

  6. Si te fríes unos huevos en esta grasa ya ni te cuento cuánto puedes disfrutar. Lo de la lorza es responsabilidad tuya de usar la grasa con discernimiento, no todos los días.

  7. Otra idea excelente es sustituir la manteca de cerdo en las masas saladas de empanadas y empanadillas, o de pasteles al estilo británico. En realidad, en cualquier receta de masa salada en la que se use manteca de cerdo es posible sustituirla por la grasa de panceta.

  8. Hay degenerados que incluso emplean esta grasa para cuajar crepes y panqueques de desayuno. Pero juraré que yo no os he dicho nada de esto.

Una cuestión que debemos tener en cuenta en todos los usos posibles de la grasa de la panceta es que conserva parte de la sal, por lo que debemos ser cuidadosos con el sazonado del alimento.

Sigue nuestros sabios consejos de aprovechamiento y excelencia, aunque en la sobremesa tengas que hacer tres horas de bicicleta estática en lugar de tirarte panza arriba en el sofá. Ve quitándole a la bici la ropa que tiene colgada, que ya sabemos que la usas de galán de noche; y esto sí que es viejuno.

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