Buñuelos de acelgas, su salsa y variaciones
Buñuelos de acelgas, su salsa y variaciones.

Menú para hoy: buñuelos de verdura y su salsa

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Con unas acelgas frescas o congeladas y algunos ingredientes comunes puedes preparar unos deliciosos buñuelos y una salsa para acompañarlos. Como siempre, damos variantes y un menú diario de regalo.

Con los tiempos que corren son de agradecer las recetas sencillas, con ingredientes cotidianos o que sean fácilmente intercambiables por otros que tengamos en casa para evitar, como bien sabes, excesivas salidas para hacer la compra. Estos buñuelos son el caso. La manera de prepararlos no dista demasiado de los dulces, pero mientras aquellos sirven como postre o merienda, estos sirven como entrante para comidas y cenas.

¿Cómo los cocino?

Ingredientes

Para los buñuelos

  • 200 g de acelgas sin las pencas
  • 125 g de harina común
  • ½ cebolla
  • ½ diente de ajo
  • Un chorrito de vino blanco (opcional)
  • 1 cucharadita de levadura química (tipo Royal)
  • 3 huevos
  • Sal
  • Aceite para freír

Para la salsa

  • 1 lata (400 g aprox) de tomates enteros pelados
  • ½ cebolla
  • ½ diente de ajo
  • 1 cucharadita de ají picante amarillo molido
  • ½ cucharadita de cayena molida
  • 2 cucharadas de miel (se puede poner menos para un resultado menos dulce)
  • Sal

Preparación

  1. Picar la cebolla y el ajo. Rehogar en una sartén con un chorrito de aceite de oliva.

  2. Transcurridos unos cinco minutos agregar las acelgas -sin las pencas- y tapar para que se hagan al vapor. Cuando se hayan ablandado un poco, agregar un chorrito de vino blanco y dejar que se evapore.

  3. Retirar las acelgas del fuego cuando estén blandas pero sigan teniendo un color verde vivo. Dejar escurriendo en un colador.

  4. En un bol mezclar la harina, la levadura química, los huevos y sal al gusto. Dejar reposar.

  5. Mientras, preparar la salsa de tomate. Para ello, picar la cebolla y el ajo y rehogar en una sartén. Agregar los tomates picados, las especias, la miel y la sal. Cocinar hasta que reduzca un poco y quede una salsa más espesa.

  6. Cuando las acelgas estén frías, terminar de escurrir bien ya sea con las manos limpias o metiéndolas en una tela y haciendo presión. Picarlas y añadirlas a la mezcla de harina y huevos.

  7. Calentar abundante aceite en una olla o sartén alta. Verter con cuidado cucharadas de la mezcla para formar los buñuelos (aunque parezcan un mazacote sin forma, no te preocupes, se hincharán). Freír en tandas hasta que estén dorados y servir calientes acompañados de la salsa.

¿Y si no tengo de eso?

Como no sabemos lo que hay en la nevera y alacena de cada uno, vamos a lo importante: ¿qué ingredientes se podrían intercambiar si no tienes los que se indican en la lista? Primero, las acelgas, que perfectamente pueden ser sustituidas por su versión congelada o por espinacas, grelos y otras verduras de hoja que solamos comer cocinadas. Si utilizas acelgas frescas, no deseches las pencas porque puedes hacer recetas tan ricas como estas, estofadas con salsa de mostazaa, o rellenarlas de algunos restos de queso y un poco de jamón -o chorizo-, empanarlas o rebozarlas y comértelas en modo 'librito'.

Pencas empanadas, siempre en nuestro equipo. MIKEL LÓPEZ ITURRIAGA

Segundo, la harina común puedes cambiarla por harina para repostería si solo tienes esa en la despensa -si utilizas esta, prescinde de la levadura química-. Tercero, la cebolla se puede sustituir por cebolleta, chalota o puerro, tanto en los buñuelos como en la salsa.

En cuanto a los demás ingredientes de la salsa: la lata de tomates se puede cambiar por tomates naturales -y los pelas tú mismo- o por una lata de tomate triturado. En lo que se refiere a las especias, va al gusto de cada uno. Si quieres que sea picante pero no tienes ají molido o cayena, utiliza unas gotitas de sriracha, tabasco, salsa Valentina o similar. Y si no tienes nada de eso, recurre a hierbas como albahaca u orégano, o especias como pimentón, curry o pimienta.

No tengo ningún tipo de tomate, ¿puedo hacerlos con otra salsa?

Por supuesto: si tienes un yogur natural puedes preparar muchas que les irán muy bien. Por ejemplo, una muy sencilla con curry en polvo, sal y unas gotas de vinagre; otra con ralladura y zumo de limón, cebolla o tallo de cebolleta picada y cualquier aromática fresca o seca que tengas a mano. También puedes hervir un par de zanahorias hasta que estén blanditas y triturarlas con un poco de sésamo o tahini, un poco de aceite o mantequilla y una puntita de ajo.

Échale un vistazo a tu provisión de latas porque las conservas también tienen mucho que ofrecer aquí. Los corazones de alcachofa son una estupenda base para un buen salseo: tritúralas con un poco de aceite, algún picante que te guste y, si quieres, limón, vinagre o lima para darle un punto de acidez. ¿Otra lata útil? La de anchoas: puedes añadirlas, trituradas o picadas, prácticamente en todas las salsas propuestas. Las mezclas de especias para pasta, tacos, pollo, caracoles y demás también pueden ayudarte a darle una vuelta a tu salsa solo abriendo un bote.

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