Este es con manzana, pero puedes hacerlo con pera, uvas o lo que tengas
Este es con manzana, pero puedes hacerlo con pera, uvas o lo que tengas.

Menú para hoy: La ensalada dulce que vale para todo

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El jaroset es una mezcla judía de frutas y vino que simboliza la argamasa que usaban en las construcciones egipcias. Puede adaptarse a lo que tengas en la nevera, y por eso lo incluimos en nuestro menú del día.

Además de la jornada-ya-ni-lo-sabemos-esto-es-eterno del confinamiento, estos días también se celebra Pésaj, también conocido como la pascua hebrea. Una festividad que conmemora el fin de la esclavitud del pueblo judío en el Antiguo Egipto y su éxodo. Se celebra el 15 de Nisan del calendario hebreo, y este año 2020 empieza hoy, día 8 y durará hasta el 16 de abril. Uno de sus platos tradicionales es el jaroset, una especie de ensalada de fruta y frutos secos, generosamente especiada y aliñada con vino dulce.

¿Cuál es su historia?

En la primera noche de dicha semana se festeja el Séder de Pésaj, un ritual festivo donde se sirve una bandeja con seis bocados diferentes cargados de simbología. La amargura del maror -lechuga romana o cualquier hierba fresca de sabor amargo- y del jazeret (rábano picante) representan las penalidades sufridas por los esclavos judíos; el karpas (apio untado en salmuera) alude a la simplicidad de sus dietas; el z’roa (tibia de cordero o ala de pollo asado) y el beitzah (huevo cocido) hacen referencia a los sacrificios y ofrendas que realizaban en el Templo de Jerusalén y el jaroset (o charoset), una mezcla dulce de frutas y vino, simboliza la argamasa que usaban en las construcciones egipcias.

¿Cómo lo preparo?

Jaroset

Ingredientes

Para unos 300 g de jaroset

  • 1 manzana grande tipo Fuji o Gala
  • 100 g de nueces
  • 50 g de pistachos
  • 4 albaricoques deshidratados (orejones)
  • 5 cucharadas de oporto (sustituible por cualquier vino dulce o semidulce)
  • 1 cucharada de zumo de limón
  • 1/2 cucharada de miel
  • 1/2 cucharadita de canela
  • Una pizca de sal

Para acompañar

  • Panecillos tostados finos

Preparación

  1. Calentar el horno a 170º con calor abajo y arriba. Colocar las nueces y los pistachos extendidos en una sola capa encima de una bandeja cubierta con papel de horno. Hornear 5 minutos. Remover. Volver a hornear entre tres y cinco minutos más controlando que no se tuesten en exceso. Trasladar los frutos secos a una superficie fría y dejar enfriar.
  2. Exprimir el limón. Cortar los albaricoques en daditos y trocear las nueces y los pistachos.
  3. En un cuenco, poner el vino, el zumo de limón, la miel, la canela y la sal. Remover bien con un tenedor hasta diluir la miel.
  4. Pelar, descorazonar y cortar la manzana en dados de 5 mm. Agregar al cuenco la manzana, las nueces, los pistachos y los albaricoques. Remover hasta empapar todo. Probar. Si se quiere más dulce, añadir más miel. Si se desea más especiado, aumentar la canela o agregar pizcas de otras especias.
  5. Tapar el cuenco y dejar reposar mínimo media hora o toda una noche en la nevera. Servir junto con panecillos tostados.

¿Y si no tengo manzanas?

Hay tantas versiones de jaroset como familias judías esparcidas por el mundo. Generalmente, se hace con manzana, pero hay quien también tira de pera, uva, plátano, fresa e incluso mango. En el apartado de frutos secos, la nuez es el más popular. Sin embargo, hay versiones con piñones, almendras, pistachos, avellanas y frutas deshidratadas tipo pasas, higos, albaricoques y ciruelas. Se riega todo con vino kosher Manischewitz sustituible por cualquier otro vino dulce o semidulce y por zumo de uva, manzana o naranja para los abstemios.

Se condimenta con canela molida, aunque también con nuez moscada, clavo, cardamomo, jengibre, comino, pimienta negra y de Jamaica. Finalmente, se usa azúcar, miel o un poco de mermelada como edulcorante. Las diásporas conllevan la adaptación al nuevo entorno, ya se sabe. Por eso, el judío brasileño incorpora anacardos; el judío persa, granada; el judío marroquí, dátiles, y el yemenita, semillas de cilantro.

La elaboración del jaroset también es tan libre como su lista de ingredientes. Un ejemplo; mientras que los sefardíes cuecen la fruta en una olla hasta hacerla pasta, los asquenazíes la sirven troceada o rallada y cruda. Asimismo, se puede pasar por la sartén o el horno. Eso sí, lo que todos los jaroset tienen en común es que se untan encima de tostadas de matzá, un pan plano muy fino hecho de harina y agua intercambiable por cualquier otro panecillo tostado de poco grosor.

¿Qué más puedo hacer con él?

En caso de sobrar, reciclad; se puede mezclar con copos de avena como desayuno, transformar en batido, servir con una bola de helado o usar como aderezo de yogures o queso batido para un desayuno o merienda campeón. También se podría combinar con cuscús y algo de queso fresco para improvisar un entrante, aliñándolo con un chorro de aceite y unas gotas de vinagre o zumo de limón (si se quiere).

Si queremos integrarlo en un segundo plato o algo más contundente, también podríamos usarlo como acompañamiento para un asado o un rosbif o añadirlo a un estofado de cerdo o aves (tanto la fruta como los frutos secos y el vino dulce quedan muy bien con estas carnes). También se puede emplear como relleno, por ejemplo de pollo un pollo, una pechuga o un librito de lomo, o de acompañamiento de un pescado a la plancha o al vapor.

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