Menú para hoy: la forma más fácil de cocinar alcachofas

¿No sabes pelar alcachofas o te da palo hacerlo? El microondas vuelve a ser el arma secreta para cocinar esta verdura con la máxima rapidez, el mínimo esfuerzo y unos resultados excelentes.

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Todavía nos quedan algunas salidas de aprovisionamiento antes de que esto se acabe, y la alcachofa aún está en un momento y a buen precio, así que ha llegado la hora de ponerse ciego de estas deliciosas inflorescencias. Para asegurar el éxito en esta misión solo tienes que elegir bien las alcachofas: cuando vayas a comprarlas apuesta por las que sean más pesadas respecto a su tamaño, con las hojas apretadas y de un intenso color verde oscuro, no amarronado ni café. Las hojitas que van pegadas al tallo y la dureza del mismo, también pueden darnos bastante información sobre la frescura de la alcachofa: cuando más lozanas están las hojas y más duro y carnoso el tallo, mejor.

¿Que no sabes limpiarlas o te da el perezón de la muerte pelarlas? Pues estás de suerte, porque en la receta de hoy no tienes que hacerlo. Pero nada de nada, absolutamente nada, nihil, niente.

Las alcachofas más simples de la historia

Para prepararlas necesitarás un microondas y unas alcachofas. Fin.

Los pasos son éstos:

  1. Cortar un poco la base de las alcachofas, lavarlas y ponerlas en un bol o recipiente apto para el micro, con un chorrito de agua. También se puede usar un estuche de silicona.
  2. Taparlo con un plato o con film y programar entre 7 y 10 minutos a máxima potencia, dependiendo de lo grandes que sean las alcachofas y lo cocidas que te gusten. Pasado este tiempo, con mucho cuidado para no quemarnos -podemos usar unas pinzas o usar un paño de cocina limpio- apretamos un poco la base de una de las alcachofas: si ceden a la presión están listas, si están muy duras programamos dos minutos más.
  3. Cuando estén listas, destapar y esperar hasta que poder manipularlas sin quemarse.
  4. Quitar las hojas exteriores como se ve en el vídeo de arriba y, si se quiere, cortar las puntas para dejar sólo los corazones.
  5. Partir las alcachofas por la mitad a lo largo, empezando por la base del tallo, y están listas.

¿Qué hago con ellas?

Si las doras en una sartén con una gota de aceite -o sin él, si es antiadherente- conseguirás, dorándolas, que se caramelicen sus azúcares, la reacción de Maillard haga su magia y las alcachofas sepan a gloria (y tu cocina tenga gratis el mejor de los ambientadores). Si no tienes sartén a mano, no te preocupes, están buenísimas igualmente.

Las posibilidades de aliño son casi infinitas y perfectamente adaptables a lo que tengas a tu disposición. Desde la clásica combinación de aceite, sal y pimienta -alegrada o no con unas gotas de vinagre o zumo de limón- hasta un all i oli majado a mano o un poco de parmesano o cualquier otro queso curado rallado, perfecto para rematar ese trocito de manchego que empieza a ser un poco difícil masticar en el bocadillo, pero tampoco llega para dos platos de pasta. Si tienes un poco de tofu a mano también puedes preparar una tofunesa, o un poco de mayonesa normal que puedes aligerar con zumo de limón y alguna hierba aromática picada.

Las vinagretas tienen muchísimo que aportar a tus alcachofas, sobre todo si las mezclas en un botecito o las agitas con un tenedor para que emulsionen y queden cremosas. Parte de tu proporción favorita de aceite y vinagre o limón y ponle un poco de sal. Puedes añadir un poco de mostaza, un huevo cocido picado o unas láminas de jamón o bacon secado al microondas a máxima potencia y después picado en el mortero (o roto con las manos). Unas anchoas, aceitunas, los dos últimos pepinillos del bote, esa cucharada huérfana de alcaparras o la zanahoria encurtida que acompaña a los jalapeños o las aceitunas también serán buenos acompañantes en este fiesta.

Mi manera favorita de tomarlas pasa por mezclar bien un poco de mantequilla a temperatura ambiente con un poco de zumo y ralladura de piel de limón (e ingentes cantidades de pimienta molida). Si lo rematas con unas escamas de sal Maldon, alcanzarás el nirvana alcachofero.

¿Qué más puedo cocinar con ellas?

La pregunta más bien debería ser “qué no puedes cocinar con ellas”: sobre un lecho de cremoso puré de patata y con un huevo mollet son una burrada, acompañando un plato de pasta con trocitos de pollo salteados con ajo y algo de queso rallado para rematar, además de en tortilla o revuelto. También puedes usarlas para rematar tu plato de legumbres favorito -o en una ensalada de las mismas-, acompañadas de guisantes y huevo, sobre una tostada para un desayuno tardío tranquilo o meterlas en un bocadillo de lomo o jamón planchadito.

Todo esto está muy bien, pero quiero aprender a limpiar alcachofas

Solo tienes que quitar las hojas exteriores hasta que veas la parte amarilla de la base, cortar las puntas, pelar ligeramente la base y el tallo y, si no quieres que se oxiden, ponerlas en un bol con agua con limón o tallos de perejil. Si crees que una imagen vale más que mil palabras, te dejamos por aquí un vídeo que te lo enseña paso a paso.

Cómo pelar las alcachofas y cuatro ideas para cocinarlas /

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