Pocos ingredientes, mucho sabor
Pocos ingredientes, mucho sabor.

Menú para hoy: huevos a la mexicana

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Un sofrito rápido de cebolla y tomate, un toque de hierbas aromáticas y unos huevos revueltos cremosos: este sencillo pero sabroso plato alegra el confinamiento, y viene con un menú para todo el día de regalo.

Los huevos son uno de los alimentos más versátiles, económicos y saludables que podemos consumir, también en el confinamiento, y además aguantan bien en la nevera el tiempo suficiente como para que sean un ingrediente imprescindible de la compra semanal. Con ellos se preparan tortillas de todo tipo, revueltos, duros, mollet, pasados por agua… es posible que los hayas comido de todas estas maneras, pero ¿has probado los huevos a la mexicana? Este desayuno típico es una sabrosísima opción que solo necesita, además del huevo en cuestión, tres ingredientes en una sencilla técnica que podemos adaptar a lo que contengan nuestras neveras y alacenas.

¿Qué necesito?

  • 2 huevos
  • 1 tomate pequeño (cuanto más sabroso mejor)
  • ¼ de cebolla
  • Un puñado generoso de cilantro (o perejil)
  • Un toque de chile o salsa picante al gusto (opcional)
  • Aguacate al gusto (opcional)
  • Sal
  • Pimienta

¿Cómo los preparo?

Antonio Luna, socio de las taquerías mexicanas Taco Alto, nos da su versión de este platillo. “Solo tienes que cortar la cebolla en dados, y dorarla hasta que se vuelva transparente. Añadir el tomate también cortado en dados y sin el pedúnculo y darle vueltas durante un par de minutos. Añadir los huevos ligeramente batidos, bajar el fuego al mínimo y añadir el cilantro o el perejil, cuajar al gusto y servir: a mí personalmente me gustan cremosos, no demasiado hechos”.

¿Qué más puedo añadirles?

Son un plato perfecto para reciclar esos pequeños restos que no dan para una ración (y corren el riesgo de quedarse perdidos por la nevera hasta que se estropean). Por ejemplo, ese trocito de pollo que sobró del asado -como en el caso de la foto-, unos champiñones o un poco de salsa de tomate o boloñesa de carne o soja texturizada. Si tienes un resto de guiso de legumbres, también puedes añadírselo (escúrrelas previamente si tienen mucho líquido).

También les dará alegría una puntita de jamón, unos daditos de bacon o un toque de chorizo, y algo de ese queso que amenaza con secarse, previamente rallado. También puedes cambiar el cilantro o perejil por cualquier hierba fresca que tengas; la albahaca y el cebollino le irán especialmente bien.

Si tenemos trozos de verduras que hemos dejado a medias de otras recetas, también podemos añadirlas, siempre que tengamos en cuenta su tiempo de cocción y el punto en el que las queremos. Podemos jugar con el tamaño de las mismas para ajustar puntos de cocción; por ejemplo la zanahoria y el calabacín pueden hacerse más o menos a la vez si cortamos la primera mucho más pequeña que el segundo (o directamente la rallamos, versión vagueras total). El hinojo, el pimiento rojo o verde, el ajo, la col, los champiñones o las coles de Bruselas también son ingredientes que podemos añadir sin problema a esta receta.

¿Con qué los acompaño?

Funcionan en muchísimos escenarios, y siempre fenomenal. Lo habitual en México es acompañarlos con una tortilla de maíz previamente pasada por la sartén, pero pueden servirse sobre una tostada de cualquier pan, o incluso a modo de bocadillo. También se pueden comer sobre un lecho de arroz frito, cuscús, puré de patata o patata cocida troceada o pasta corta. Si tienes por ahí polenta y no sabes qué hacer con ella, prepara una base cremosa -con un poco de leche, si tienes- para estos huevos y disfruta de la deliciosa combinación.

¿Hay variaciones?

Muchísimas: desde los huevos rancheros -que pueden ir revueltos o fritos, acompañados de cualquier salsa con tomate y verdura- hasta su versión “divorciada”: dos huevos separados por una pared de frijoles, cubiertos respectivamente con salsa verde y roja; pasando por los llamados “al albañil”, con una generosa cantidad de chile, ajo y frijoles refritos. Los huevos a la oaxaqueña se preparan como una tortilla plana -abierta o vaga- que se baña en una salsa enchilada de tomate y ajo, y los huevos motuleños, típicos de Yucatán, se sirven entre tortillas fritas en manteca de cerdo, añadiendo a la salsa guisantes, jamón y en ocasiones plátano macho y queso blanco.

Tengo alergia al huevo o soy vegano

Puedes usar tofu en su lugar. Marta Martínez, del imperdible blog Mi dieta vegana, te cuenta cómo hacer un rico tofu revuelto: solo tienes que desmenuzar tofu blando con las manos, para que queden trozos bien menudos. Después, en una sartén bien caliente y con una cucharada de aceite de oliva, lo tostamos un poco y también dejamos que se evapore parte de su agua, para así conseguir la textura de un revuelto.

Solo tengo huevos y tomates

Incluso solo con dos ingredientes hay una opción sabrosa para ti: los huevos revueltos con tomate al estilo chino. Coge un tomate grande maduro y córtalo en dados medianos o tiras, depende de la textura que busques. Pon una cucharada de aceite en una sartén caliente, añade los huevos batidos con una pizca de sal y remueve hasta que estén listos (en China suelen tomarlos muy hechos, como una tortilla desmigada, pero puedes hacer una versión más cremosa si te apetece). Retira a un plato y reserva. Pon otra cucharada de aceite en la misma sartén, a fuego medio, y añade los tomates y un poco más de sal. Dar vueltas durante unos tres a cinco minutos, hasta que el jugo del tomate se haya cocina un poco pero los trozos sigan teniendo cuerpo. En ese momento, devuelve el huevo a la sartén, remueve para integrarlo todo bien y sirve bien caliente.

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