Parece un quirófano pero es una cocina
Parece un quirófano pero es una cocina.

Los artilugios más extraños e inútiles de vuestras cocinas

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A través de la etiqueta #artilugiosconfinados recibimos decenas de instrumentos culinarios que llevan años olvidados en vuestros cajones. Seleccionamos los más surrealistas e inservibles.

Abrazar el consumismo con la fuerza de quien achucha a un cachorro de husky es lo que tiene: que luego te planteas en qué maldito momento compraste aquel trasto inservible. Por cualquier extraña razón, durante cinco minutos de tu vida estás segurísimo de que ese sacapuntas para zanahorias es la solución a tu infelicidad. Que estás deprimido, sí, pero que con un pulverizador de cítricos todo irá mejor. O con aquel gancho para coger pepinillos, o con cualquiera de los inútiles instrumentos de cocina que nos habéis enviado por Twitter junto al jasca #artilugiosconfinados. Decenas de respuestas que demuestran que los cocinillas derrochan tanto o más que un futbolista en una discoteca.

"No nos pasa siempre, por supuesto, pero hay una parte considerable de nuestras compras que obedece al impulso, a una emoción", sostiene Laura Caorsi, periodista y coordinadora editorial de Eroski Consumer. Según cuenta, estos artilugios "fueron novedosos, nos prometieron algo mejor", pero finalmente acabaron olvidados en un cajón junto a regalos de exparejas. "Creo que no necesitamos muchos instrumentos para cocinar en casa. El equilibrio, en mi opinión, es la clave: ni coleccionar utensilios raros ni encender fuego frotando palitos", opina Caorsi. 

Y con el mismo espíritu jaranero que nos llevó a escribir la semana pasada el post de los productos caducados, seleccionamos esta vez los trastos de cocina más inútiles que aún conserváis:

Tijeras de croquetas

No digo yo que estas tijeras no sirvan de nada, Dios me libre, pero me parece muy orwelliano un futuro en el que todas las croquetas caseras sean iguales. Ya no habrá peleas por la más rechoncha: todas tendrán la misma forma, tamaño y grosor. Un sudor frío como un Calippo me recorre la espalda al ver este ejemplo de totalitarismo gastronómico.

Jeringuilla para espaguetis de gelatina

A este trasto solo le veo la utilidad en los años 80 y principios de los 90. Fuera de ese periodo y sin estupefacientes de por medio, no entiendo su conservación. En teoría es para elaborar espaguetis de gelatina, pero ¿de verdad alguien se comería un plato entero de ellos?

Pinzas para terrones de azúcar

Está genial que se le haya dado un nuevo uso a estas pinzas, concebidas inicialmente en la Edad Media para practicar abortos. Y además que se utilicen para algo tan difícil y extremo como coger terrones de azúcar, porque todos sabemos que de otra forma es imposible. Nadie en su sano juicio los coge con las manos; solo Doraemon lo hacía y porque no tenía dedos para usar este artilugio.

Cacharro para hacer huevos hilados

Este trasto podría ser la taza de desayuno de algún punk o un instrumento de sadomasoquismo algo rudimentario. Pero no, resulta que es algo aún peor: un artilugio para hacer los viejunísimos huevos hilados. Me quedo corto si digo que este aparato ha traído más terror a España que el garrote vil.

Molde para cerrar empanadillas

Gracias a Sonia, muchos nos hemos reconciliado con la especie humana. Quién sabe si dentro de unos años veremos a los abueletes echándole Corega a esto. Se les acabó el negocio a los odontólogos: nunca nadie más se pondrá un empaste. Adolescentes acomplejados, aquí tenéis la buena nueva: muerte a los brackets y larga vida a los moldes de empanadilla.

Aceitera XXXXL

No tiene Jaén olivos para llenar la aceitera que ha enviado Kike García, cofundador de El Mundo Today y aficionado a los objetos grandes. Si con una botella normal dices "voy a echarle un poquito de aceite a la ensalada", y se te escapa la ola de Lo imposible, no quiero imaginar con eso. Ahora bien, viene fenomenal para llenar piscinas olímpicas.

Conservador de vino inteligente

Entre todos los artilugios que ha enviado el doctor en tecnología de alimentos Miguel Ángel Lurueña, el conservador de vino inteligente destaca sobre el resto. Según promete en la caja, este aparato mide la presión, te indica la temperatura del líquido, sella al vacío la botella y señala cuánto queda en ella. También te informa de cuánto te devuelve Hacienda este año, te hace una prueba de alcoholemia y, si ya vas un poco piripi, te dice: "Échale una mijita más de Casera, anda".

Medidor de espaguetis

Ya, claro, para los espaguetis. El logo de Superman es la clave.

Gafas para no llorar con la cebolla

Espero y deseo que estas gafas vengan graduadas. A ver si alguien que tenga astigmatismo por tal de no llorar con la cebolla acaba con un problema aún mayor. El diseño, eso sí, no es su punto fuerte: está a medio camino entre unas gafas de piscina del Decathlon y las de sol que utilizaban los chonis a principios de los 2000.

Artilugio para abrir los huevos por arriba

A primera vista puede parecer el pomo de una puerta, un fonendoscopio o el timbre de una bicicleta BH. Lo cierto es que es un aparato que abre la cáscara de los huevos por arriba. Superútil si eres aficionado a coger salmonella por beber huevos crudos.

Abrelatas de La matanza de Texas

Todos agradecemos tener a mano un utensilio que nos abra las latas y botes, pero esto directamente es un arma blanca (o gris marengo). Si la tuitera que nos ha enviado la foto no lo utiliza, una buena salida sería ponerlo en eBay: muy mal se tiene que dar la cosa para que no salga un comprador en Estados Unidos.

Sandwichera de Cupido

Mr. Wonderful si lo llevaran adictos al crack. Lo cuqui fusionado con un polígono industrial. Un arcoiris durante una lluvia ácida. Un osezno grizzly psicópata. Varios unicornios hartos de Duphalac. No se acaban las expresiones para definir este antiestético artilugio con evidentes ínfulas de adorabilidad.

Cubo para moler de porcelana

Esto estaría más cerca del grinder que utilizó en su día el archiduque Francisco Fernando, que de un utensilio de cocina. Es muy cuco, sí, pero hasta la propia Eloísa reconoce que es más inútil que la "p" de psicólogo.

Selección nacional de artículos de cocina

Si utilizas a la vez todos estos artilugios, puedes entrar sin problema en el reactor 4 de Chernóbil. En este arsenal que nos ha enviado Jenn no falta nada ninguno de los clásicos: el pulverizador de cítricos, unas gafas para cortar cebollas, unas garras de oso, una radial de rotaflex o las famosas tijeras para albóndigas.

Artilugios verdaderamente cuquis

Estos sí. Aquí sí que claudico y pongo todos mis –escasos– ahorros para comprarle estos trastos a Eva. Desde la escobilla de váter que utiliza Carmen Lomana, al típico palo que usaba Winnie the Pooh para la miel, sin olvidarse de la sartén con la cara de un cerdito que no tiene ni idea de qué es el beicon o el jamón (y de ahí su gesto alegre). Seguro que resolverían mi confinada infelicidad.

¿Tienes artilugios de cocina aún más extraños en casa? Ponlos en los comentarios o súbelos a Twitter con la etiqueta #artilugiosconfinados.

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