Pan rápido sin amasar para primerizos

Si te quieres iniciar en el pan o si ya estás iniciado pero te invade la pereza, esta receta es para ti. Se prepara en menos de 5 minutos y no hay que amasarlo, porque el tiempo hace todo el trabajo.

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Puede que aún no te hayas apuntado a la fiebre del pan por miedo a fracasar. O que no hayas encontrado harina o levadura. O que sí la hayas encontrado y te haya salido un fistro. O que te sientas más perezoso que Flash de Zootrópolis y no te apetezca todo el lío de amasar, fermentar o bolear. Para cualquiera de esos cuatro casos, -léase con voz de teletienda- ¡tenemos la solución!

Existe una forma de hacer pan que no requiere ni harinas especiales, ni amasado, ni vigilancias de cuando sube o cuando baja, ni formados complicados. Todo el curro lo hace el tiempo: mezclas la harina con el agua por la noche, lo dejas tapado y por la mañana lo tienes listo para meter al horno. O mezclas por la mañana y horneas por la noche, como te salga del endospermo. Conseguirás un pan 100 veces mejor que lo que se compra habitualmente en el supermercado o en las panaderías industriales.

¿Cómo preparo ese pan mágico?

Lo primero que debes hacer es reunir los ingredientes, que como verás no tienen nada de exótico. Importante: necesitarás una cazuela, a poder ser de hierro, con tapa que se pueda meter al horno (si no la tienes, mira el punto siguiente).

  • 500 g de harina (normal y corriente)
  • 5 g de azúcar (una cucharadita)
  • 8 g de sal (una cucharadita y media)
  • 1 g de levadura seca (1/4 de cucharadita) o 3 g de levadura fresca
  • 360 a 380 g de agua

La preparación es bien sencilla:

  1. Mezclar en un bol la harina, el azúcar, la sal y la levadura seca. Si usas levadura fresca, disolverla en el agua.
  2. Mezclar la harina con el agua con un tenedor o con las las manos hasta obtener una masa más o menos homogénea.
  3. Cubrir el bol con un plástico, poner un trapo encima y deja que la masa fermente entre 8 y 12 horas.
  4. Calentar el horno a 200 grados. Meter dentro una cazuela que tenga tapa apta para el horno y dejarla unos 15 minutos para que se caliente bien.
  5. Mientras, espolvorear con harina la superficie en la que se vaya a trabajar. Echar la masa encima.
  6. Darle un par de pliegues y rotarla sobre sí misma como se ve en el vídeo.
  7. Saca la olla del horno, introducir la masa dentro y devolver la olla al horno con la tapa puesta. Hornear 30 minutos.
  8. Quitar la tapa y hornear 15 minutos más. Si el pan no está muy dorado, dejarlo unos minutos más hasta que tenga el color que te guste. Sacar y dejar enfriar sobre una rejilla.

No tengo cazuela

Vaya por Dios. Nuestra receta, sacada del canal de YouTube de Yannick Lescure, utiliza ese artefacto para lograr que la masa suba, pero puedes prescindir de él sin no te importa que te quede algo más parecido a una torta. El Querido Líder del pan Ibán Yarza, gran defensor del pan sin amasado, tampoco lo usa en este vídeo Las Recetas de MJ. No le pone azúcar a la masa; después de mezclar, le da cinco pliegues, espera 15 minutos y repite la operación, y la deja entre 12 y 24 horas en la nevera. La hornea en formato barra con una capa de semillas por encima.

No tengo tiempo

Pan y prisas, qué mala combinación... pero bueno, incluso para los acelerados existen atajos. Jim Lahey, panadero de la Sullivan Street Bakery de Nueva York (y posible pionero de esta técnica, porque la muestra en un vídeo de 2006), propone añadir 1/4 de cucharadita de vinagre de vino tinto y usar agua caliente. Según Lahey, la levadura hará efecto con más rapidez y el tiempo de fermentación se reducirá a 3-4 horas.

No tengo azúcar ni harina blanca

Ok, eres un extraterrestre que acaba de llegar de excursión a nuestro planeta. Mira en la despensa de la nave a a ver si te queda miel o harina integral o de espelta: puedes usar la primera para sustituir el azúcar e incorporar la segunda a la fiesta, con lo que obtendrás un pan algo más saludable. Para no perderte, camina de la mano de esta receta de El Amasadero, con 200 gramos de harina integral y 150 de blanca (pide ésta última en la granja más próxima al lugar en el que hayas aterrizado).

¿Qué hago con este pan?

Comértelo en tostadas para desayunar. Mojarlo en cualquier salsa que se te ponga delante. Regalárselo a tus amistades para que vean lo panarra que eres (cuando acabe el confinamiento, claro). Y en cuanto te sientas con fuerza, pasar a la fase 2 y experimentar con la masa para hacer pizzas, calzones, rosquilletas o buñuelos, porque sí, se puede.

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