Esta crema tan bonita suscita más dudas que la creación del universo
Esta crema tan bonita suscita más dudas que la creación del universo.

Las quejas de los lectores: una crema de verduras fría y distante

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Falta de afecto en una sopa verdulera, baile de cifras en unas galletas y olor a pescado en un pan: nuestra Defensora del Cocinero se ha enfrentado a todo tipo de infortunios en el mes de mayo.

Josu, lupa de detective en mano, me avisa de un desfase fatal: “He detectado una diferencia en la receta de las galletas de mantequilla para torpes. En el texto de la receta vienen unas cantidades de sal y levadura y en el vídeo aparecen otras. ¿A cuál hago caso?” Imagino el dilema de nuestro lector y me recuerda a cuando de mocita me preguntaban: “¿A quién quieres más? ¿A papá o a mamá?”. Malditos adultos que todo lo quieren saber. ¿Cómo discernir dónde está la verdad verdadera ante un desmán comidista? Escribiendo al gabinete defensor, por supuesto.

¿Y ahora qué? GIPHY

Tras un agitado cónclave entre todos los departamentos implicados, escuchamos la voz de los Supertacañones comidistas dando la razón a nuestro lector y quedando corregido el texto de la receta: "Josu está en lo cierto, y le doy las gracias por avisarnos: no sólo las medidas de levadura y de sal, sino también la de yemas de huevo estaban mal en el texto. No hay mucho más que decir, salvo que pedimos disculpas y que intentaremos no cometer más este tipo de errores".

UNA CREMA Y TRES DUDAS

Jesús es un mar de dudas, concretamente el Océano Pacífico: “He preparado la receta de crema fría de verduras con albahaca. Unas dudas: ¿se sirve fría o caliente? Y otra cosa, en los ingredientes pone cuatro cucharadas soperas de aceite. No leo dónde hay que añadir ese paso pero entiendo que es cuando se tritura toda la verdura. Y otra cosa: para decorar pone una serie de ingredientes, ¿es para plato individual? ¿A un plato hay que añadir dos cucharadas de aceite de oliva, seis cherrys y dos cucharadas soperas de piñones?”

Tras esta lluvia de incertidumbres, Jesús plantea una sugerencia que tanto esta estricta gobernanta como la autora de la receta acogemos con entusiasmo y agradecimiento: “La receta estaría más completa si se propusiera cortar las espinacas en trocitos pequeños con la tijera para que luego al triturar se pueda manipular mejor; se me ha atascado la batidora y al final lo he tenido que cortar con la tijera.” Un consejo muy acertado que hay que tener en cuenta no solo cuando se cocinan espinacas, sino con todo tipo de hortalizas que tengan fibras, así que tomamos nota y lo incorporamos a la receta.

Jesús, dudando. GIPHY

Jesús, dime que no has puesto una cámara oculta en mi escritorio y estás esperando a ver qué cara pongo al leer tu primera duda. Cuando Raquel Bernácer tituló esta crema como “fría”, tal y como aparece en el título, no se refería a su falta de afecto, de pasión o sensibilidad. Tampoco a que fuera una crema tranquila, que no pierde el dominio de los nervios, a que no tuviera gracia o interés, o a que fuera poco acogedora. Se refería a que es una crema pensada para servirla fría. Sin palabras me dejáis.

El tema del aceite es uno de esos olvidos que me empujan a beberme de trago cinco litros de valeriana. Raquel admite el fallo y nos indica cómo proceder con el aceite: “Hay que añadirlo al triturar todos los ingredientes y veo que me lo dejé al escribir la receta. Mis disculpas, a saber dónde tenía la cabeza cuando la escribí.” En cuanto a los ingredientes que rematan y decoran el plato, están indicados para las cuatro raciones. Que hay que repartirlos, digo. Cuando estas dudas vengan a vuestra cabeza, os recomiendo tirar de lógica y visualizar el plato. Una sola ración de esta sopa con todos los tropiezos que se detallan en los ingredientes viene a ser como los entrantes del Mesón La Troya.

UN PAN DE SODA SIN FUERZA

Héctor hizo el pan rápido para tiempos de escasez un poco a su bola y luego vinieron los lloros: “El pan de sabor está más o menos bien, salvo un cierto toquecillo como a pescado. El problema creo que es que no se ha cocido del todo, falta de tiempo o temperatura. He usado por mi cuenta y riesgo 150 g de sémola de trigo, 100 g de harina de fuerza y 250 g de harina. La masa quedó algo líquida, sin fuerza. Incluso no pude hacer los cortes antes de hornear y los tuve que hacer a mitad de horneado. Por el aspecto de la foto no sé sí podríais indicarme si ha faltado cocción, ha sobrado harina, faltado leche o bicarbonato, yo no tengo ni idea.”

El pan tiene un aspecto raruno, pero mi yo coach te dice que lo importante es que lo has intentado. No debiste saltarte uno de los dos mandamientos básicos de este pan de soda que Moisés Iturriaga ha escrito, no en dos tablas de piedra, sino en la introducción de la receta. Como menciona, si se nos va la mano con el bicarbonato, es inevitable que el pan sepa a trucha. La próxima vez, mesura y contención con el NaHCO3.

El pan de Héctor, que al parecer es mejor ponerlo en un espeto que tostarlo

El problema de tu pan puede venir por varios frentes. ¿Tu bicarbonato está más caducado que el comino de Pepa? A pesar de que el bicarbonato se convierte en un miembro más de la familia en cuanto llega a casa, hay que reponerlo cada cierto tiempo para evitar que pierda su eficacia. Si amasaste de más (ver Segundo Mandamiento de la Ley del Pan de Soda), es posible que esa textura de bizcocho mullidito [sic] que promete la receta se arruinara. En la fotografía se ve la masa un poco mazacote, sobre todo en el trozo en segundo plano, y el mazacotismo puede ser una pista de amasado excesivo o violento en este tipo de elaboraciones y en bizcochos.

El cambio y combinación de distintos tipos de harinas pudo desequilibrar la proporción de harina y líquido original, y esa puede ser la razón de que la masa quedara líquida. Ibán Yarza, nuestro Pantocrátor del pan, dice en este vídeo sobre harinas y pan en tiempo de confinamiento que “cuando no tienes muchas harinas, tienes que hacer pan con la harina que tengas”. Bien hecho desde todo punto de vista, pero en tu caso, al no saber la capacidad de absorción de líquidos de esa combinación de harinas, lo más adecuado hubiera sido reservar una parte del líquido total para añadirla poco a poco en función de cómo quedara la textura de la masa.

UNOS GARBANZOS TALLUDITOS

A Tomás le empieza a parecer que si cocinas algo durante 40 minutos en una olla rápida, a lo mejor rápida, lo que se dice rápida, no es: “Después de leer el artículo sobre garbanzos guisados para vagos, creo que el tiempo de cocción de 40 minutos en olla rápida, es excesivo. En mi caso, son 12 minutos en una WMF; apago y dejo unos 15 minutos sin abrir.” Además de expresar su fundado recelo, Tomás comparte con nosotros sus mañas garbanceras: "Yo cuezo unos pocos más y los guardo cocidos en el frigo para otra receta como ingrediente secundario, como cuscús con verduras y garbanzos. Si me sobra caldo de cocerlos, me sirve para hacer una sopa. Hay que aprovechar todo y ser eficientes energéticamente".

Garbanzos en edad adulta. GIPHY

Esta defensora es también muy del garbanzo como solución a todos los males, así que aplaudo la moción mientras pido cuentas a Speedy López Iturriaga, que admite que sus garbanzos estaban más tiesos que las momias de Guanajuato: “Puede que Tomás tenga razón y 40 minutos sean excesivos, pero es lo que me costó tumbar a los míos, que debían estar un poco talluditos”.

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