Hummus y mucho más
Hummus y mucho más.

Todo lo que puedes hacer con tahini además de hummus

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Llegó a nuestra cocina por el hummus, pero podemos sacarle partido como ingrediente en salsas, galletas, brochetas de pollo o cordero, verduras asadas o batidos, además de prepararlo en casa desde cero.

El tahini o tahina es una pasta a base de sésamo que se usa en muchas recetas típicas de Oriente Próximo y ha llegado a muchos hogares del mundo por ser uno de los ingredientes necesarios para preparar el omnipresente -y con motivo- hummus. Pero hay muchas otras cosas que puedes hacer con este condimento; desde el tahini en si desde cero hasta infinitas aplicaciones en recetas saladas, dulces, frías, calientes y tan sencillas o complicadas como quieras. Vamos a darle un repaso a este ingrediente, para sacarlo de la balda de la nevera en la que vive desde aquel día en el que la pereza ganó la batalla y decidiste que para qué darle a la batidora, si ya lo hacía por ti Mercadona.

Los ingredientes

El único ingrediente necesario para hacer tahini son las semillas de sésamo; podemos usarlas crudas -el resultado tiene un punto de amargura, suave pero que no gusta a todo el mundo- o tostadas. Yo, si tengo la opción y el tiempo, prefiero tostarlas en casa: no lleva más que cinco minutos en una sartén a fuego medio-bajo, removiendo muy a menudo para que no se quemen. Sabremos que están listas cuando tengan un color dorado y huelan bien.

También se le puede añadir un poco de aceite, no para darle sabor -es mejor escoger los más neutros, como el de girasol, porque queremos que sepa a sésamo- si no para hacerle la vida más fácil a la máquina con la que lo vayamos a preparar. Por ejemplo, una batidora de vaso -tipo americana- no procesará el sésamo si no hay un poco de líquido. Una batidora de mano sí lo hará, pero si no es muy potente un poco de aceite puede ayudarle en el proceso; y si vais a usar un robot con bastante potencia no será necesario. El aceite tiene otro efecto colateral: hace que el tahini se quede menos mazacote con el frío, lo que puede ser una ventaja si quieres que tenga la máxima untuosidad desde la nevera,

La receta

Ingredientes (para unos 200 g)

  • 150 g de sésamo tostado
  • 50 ml de aceite neutro (opcional, si creemos que la máquina lo necesita)

La preparación

Poner el sésamo -y, si es necesario, también el aceite- en un vaso, batidora americana o robot de cocina y triturar, empezando por una velocidad media durante 30 segundos y subiendo hasta el máximo a medida que empieza a convertirse en una pasta. Estará listo cuando esté cremoso y emulsionado: solo queda pasarlo a un tarro con tapa y guardarlo en la nevera.

El hummus

Los tenemos para todos los gustos y de todos los colores; desde el canónico -con muchísimos trucos para conseguir los mejores sabor y textura- que desgranamos en el vídeo de abajo hasta el de remolacha con hierbabuena, el de zanahoria asada con pimentón o el de judías con setas salteadas. ¿Necesitas más variedad? Prueba añadiéndole olivada, pimientos asados o morrones o aguacate.

 

El baba ganoush

Os lo contamos todo sobre este delicioso untable en este artículo, con un montón de trucos para conseguir el característico sabor ahumado de la receta original, como quemar las berenjenas a la llama en los fogones de casa. Lo único que podemos añadir es la receta de un delicioso pan de pita en el que untarlo: también tenemos una (con el sello de calidad del divulgador panarra Ibán Yarza).

Otros patés de verduras

Puedes ponerle un par de cucharadas de tahini -quitando un poco del aceite de la receta original para que no quede demasiado graso- a este paté de verduras asadas que también puede funcionar como salsa, uno con alcachofas y dátiles o el de setas (este de aguacate y cebolla asada ya lo lleva de serie). ¿Qué conseguiremos con esto? Un sabor más profundo y una textura más untuosa, que no es poco.

Tahinomelo

No, no se trata de tahini con melón, sino con miel. Una receta de origen griego que sirve igual para alegrar una tostada en el desayuno o merienda que un yogur a cualquier hora del día. La proporción entre ambos ingredientes dependerá del gusto por el dulce que tenga quien lo vaya a tomar: para mí, que no soy nada golosa, está ideal con dos partes de tahini por una de miel. La dulzura de la miel va muy bien con la astringencia del tahini, y a ambas les va genial combinarse con frutas como las fresas o la sandía; es importante no pasarse: un simple chorrito o hilito bien fino será suficiente.

Un untable con cacao y avellanas

Si trituras tres cucharadas generosas de tahini con 75 g de avellanas tostadas y peladas y una cucharada generosa de cacao puro, conseguirás un untable chocolateado sano y delicioso. Puedes añadirle el endulzante que quieras, siempre en pequeñas cantidades (porque añadir siempre se puede, pero quitar no).

Salsa de tahini

Pon en el vaso de la batidora cuatro cucharadas generosas de tahini, dos dientes de ajo sin el germen, unos 75 ml de zumo de limón y una cucharadita rasa de sal; tritura bien durante aproximadamente un minuto y ya tienes la salsa. Suelo tener un tarrito en la nevera, y lo añado a salteados de verduras, arroz, etc, ensaladas de tomate o de patata fría y hortalizas asadas, y también es perfecto para brochetas de pollo: si las combinas con hortalizas como tomates cherry, trozos de cebolla y calabacín quedarán más frescas y completas nutricionalmente. También es uno de los acompañamientos habituales del shawarma: pruébala con otros platos a base de cordero, la combinación es espectacular.

A este ‘döner kebab’ también puede irle muy bien esta salsa. CLARA PÉREZ VILLALÓN

Enriquecer batidos

La receta más sencilla: ponle una cucharada de tahini a tu batido de cabecera. La fruta camufla la parte más agreste de esta salsa y se beneficia de su fondo tostado; además, es sanísimo.

Galletas

Hay infinidad de galletas con tahini, que van desde las opciones más sencillas y austeras -veganas, sin gluten, sin azúcar- hasta auténticas odas a la decadencia pastelera más lujuriosa y azucarada. De las primeras he probado las de The Simple Life, que solo con cinco ingredientes consigue una agradable textura y un punto de dulzura nada invasivo (incluso si no te gusta demasiado este sabor). Si lo prefieres, en lugar de canela se puede usar parte de las semillas de una vaina de vainilla, y si no tienes sésamo para rebozarlas o no quieres usarlo, puedes ponerles encima unos trocitos de chocolate o algún fruto seco como avellana o pistacho. De la segunda vertiente, la verdad es que no he preparado nunca ningunas; pero estas de David Lebovitz tienen todos los números para satisfacer a los golosos de la escuela clásica.

Una opción sin batidora ni robot de cocina

Igual que para hacer tortilla hay que romper huevos, para hacer tahini hay que triturar; aunque si tienes muchísima paciencia y un buen bíceps podrías emulsionarlo en un mortero. Pero lo más parecido al tahini que puedes hacer sin dejarte el brazo en el proceso es gomasio, una mezcla de sésamo y sal marina de origen japonés. Añade al sésamo tostado una cucharada generosa de sal marina y dale al mortero solo durante un par de minutos: en este aderezo solo algunas de las semillas de sésamo deben hacerse polvo, mientras las demás quedan enteras. Puedes guardarlo en un tarro cerrado -en un lugar fresco y seco- y usarlo como topping para cremas y purés de verdura, para aliñar ensaladas, chips de verdura, pollo o pescado. ¿Quieres añadirle algo más? Prueba con pimienta molida o alga nori tostada en copos.

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