Farinada de repassos: el pan dulce que no se parece a nada

Una panadería de Vinaròs (Castellón) mantiene la tradición de la farinada, una especie de torta dulce de preparación atípica. Su relleno es de harina, canela y limón, pero en verano también lleva pimientos.

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Cuando ves cómo se prepara la farinada de repassos, es difícil creer que vaya a estar buena. ¿Una especie de empanada integral cuyo relleno es... harina? Con azúcar, canela y limón, sí, y un chorrito de agua con aceite, pero sin mezclar, a pelo. Nada lleva a pensar que ese polvo blanco con cosas se vaya a convertir en algo interesante, pero cuando sale del horno se ha transformado en una delicada crema de sabor tostado completamente adictiva. Entonces te das cuenta de que estás ante una obra maestra del aprovechamiento panadero.

Los orígenes de este dulce se pierden en el tiempo, pero se sabe que se elaboraba para utilizar los "repassos", una harina bastorra que apenas se podía dar a los animales. Con ella se hacía la masa, a la que luego se le incorporaba el relleno más finolis antes descrito. Por si la preparación no fuera suficientemente particular, se le añadía pimiento rojo. Sí, a un dulce. ¿Y por qué no, si es una de las hortalizas más golosonas?

El culto a la farinada se mantiene en una panadería gestionada por la misma familia desde el siglo XIX: Ca Massita, en Vinaròs (Castellón). Allí descubrimos su historia y su peculiar método de preparación: si quieres disfrutar con ellos, dale al play en el vídeo de arriba.

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