Calabacines rebozados crujientes

Si crees que los calabacines son una sosada, es que no los has probado vestidos con una capa de rebozado no grasiento. Por si encuentras flores de esta verdura, también te enseñamos a rellenarlas.

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El calabacín es la discreción hecha verdura: nunca destacará como diva de la cocina, pero siempre estará ahí para contribuir con su sutil sabor y textura en pistos, pastas, tortitas o cremas. Al desnudo, pasado por la plancha, no está mal... pero tampoco es la alegría de la huerta, sinceramente. Si lo quieres tomar a pelo, agradecerá que lo vistas con una fina capa de rebozado y lo sumerjas en aceite muy caliente, para construir con él lo que viene siendo un frito.

Lo importante entonces es conseguir que dicha capa sea fina, más o menos crujiente y no chorree grasaza. Para lograr esa hazaña hay que dar dos pasos importantes: deshidratar al máximo el calabacín, para que no suelte agua y reblandezca el frito, y dar con un rebozado ligero que se adhiera lo justo a la verdura. La fórmula de hoy está adaptada del libro Seis estaciones, de Joshua McFadden, y logra con bastante eficacia ese objetivo. Además, incluye un delicioso relleno de queso fresco por si además de los calabacines tienes sus flores. Todo está en el vídeo de arriba.

Importante: en caso de no tener flores de calabacín, la crema de ricota se puede hacer un poco más líquida con un par de cucharadas de leche, y servirla como untable junto los bastones de calabacín.

Ingredientes

Para 6 personas

  • 2 calabacines
  • 6 flores de calabacín
  • 125 g de ricota
  • 2 cucharadas de piñones
  • 4 hojas de albahaca
  • 8 hojas de menta
  • Guindilla seca
  • 2 o 3 tomates secos en aceite
  • 60 g de maicena
  • 70 g de harina
  • 250 ml de agua con gas muy fría
  • Aceite de girasol
  • Sal
  • Pimienta

Preparación

  1. Cortar el calabacín en bastones gruesos. Echarles sal abundante y dejar que reposen sobre un colador como mínimo una hora, para que vayan soltando líquido. Lo mejor es dejarlos toda la noche en la nevera.
  2. Tostar los piñones. Picar la albahaca, la menta y los tomates secos. Mezclar todo con la ricota, sazonar con sal y pimienta y reservar.
  3. Abrir las flores con cuidado y retirar los estambres. Rellenar las flores con la crema de ricota. Retorcer un poco las puntas para cerrarlas.
  4. Secar los calabacines con papel de cocina para eliminar la humedad y el exceso de sal.
  5. Mientras el aceite se calienta, mezclar la maicena, la harina, la guindilla en polvo o copos si apetece darle un toque picante, sal y pimienta.
  6. Añadir un poco de agua fría con gas y remover un poco. Seguir añadiendo hasta conseguir una crema espesa, pero no demasiado. Puede que no haya que usar todo el agua.
  7. Sumergir los gajos de calabacín, bien secos, en la masa de rebozar, escurrir el exceso de masa e introducirlos en el aceite. Cuando estén dorados, sacarlos y dejarlos sobre papel de cocina para que pierdan el exceso de aceite.
  8. Tras terminar con los gajos, freír las flores de calabacín siguiendo el mismo método. Servir con parmesano rallado por encima y espolvorear con menta y albahaca picadas.

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