Arigato: platos japoneses y 'gelato'

Arigato es un informal restaurante barcelonés donde tanto puedes comer sabrosos boles de inspiración japonesa como darte una merendola a base de buenísimos helados.

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Un Okonomiyaki que ya lo querrían en Osaka
Un Okonomiyaki que ya lo querrían en Osaka.

Hombre, ¡te ha salido una rima en el titular!

Sí, fíjate. Es que me cuesta definir Arigato. Sus propietarios, la sumiller Sussie Villarico y el cocinero Sebastián Mazzola, dicen que es un café de inspiración japonesa y un bar de helados.

Pues dicho así, suena a barriga removida.

A ti también te ha salido una rima. Asonante. Pero aparquemos la lírica.

Sebastián y Sussie fueron  Jefe de Cocina de 41º Experience y Jefa de Sala de Pakta, dos restaurantes muy top de Barcelona dirigidos por Albert Adrià. Quiero decir que son gente muy preparada, así que nada de barriga removida. Es un establecimiento que recuerda a un bistró, pero con platos japoneses. Y, sí, tienen unos helados de aúpa.

Pon un ejemplo de plato salado…

Pues, mira, su okonomiyaki de calabacín, shiitake y calabaza está para echar cohetes. Es tierno, sabroso, tiene un discreto punto picante y un aroma muy balanceado a yuzu -un cítrico asiático muy común en la cocina japonesa–. Es lo primero que comí y me pareció ya un golazo.

¿Eso es como una tortilla, no?

Tu cerebro. Tu cerebro sí es como una tortilla. En fin: seguí la comida con media ración de Miso-Strone, una combinación ganadora de la tradicional menestra italiana de verduras –súper al dente en esta versión– y sopa de miso. Sebastián le da un toque con parmesano y la cosa termina siendo una pirámide de umami.

Piramide de umami. Y luego dices de MI cerebro…

En fin. Seguí con dos boles, al primero le llaman Kakunidon. Lleva arroz, panceta de cerdo braseada, espinacas salteadas, brotes de soja encurtidos, el caldito de la panceta y, opcionalmente, pedí un huevo cocido a baja temperatura.

Miso-Strone. De madre italiana y padre japonés. JORDI LUQUE

Te pusiste fino…

Pues sí, porque estaba buenísimo. Lujuria pura. La textura y la untuosidad del huevo se llevan de maravilla con el sabor ácido y salado de la soja, y el arroz y la salsita lo acababan de ligar todo. Por cierto, las espinacas, parecen una tontería pero estaban sabrosísimas. Y…

¿Y? ¿Qué más comiste, so foca?

No pude evitar bajarme un bol de udon con mapo tofu.

Mira, majo, no he entendido la mitad de lo que has dicho.

Udon son un tipo de fideo grueso, muy usado en sopas –en Japón, claro–. Los udones de Arigato están elaborados artesanalmente. Y mapo tofu es tofu –eso no lo voy a traducir, todo tiene un límite, melón– con salsa picante, en este caso no muy picante pero sí muy sabrosa y aromática, de una finura tremenda.

Udon mapo tofu, con todas las letras. JORDI LUQUE

¿Te dió para probar los helados?

Bueno, sí y no. De postre pedí un tiramisú de matcha. Helado de te verde, mascarpone, bizcocho de matcha, un toque de yuzu… Extraordinariamente fresco. Pero hablando de cosas frescas…

¿Aún hay más?

Está buenísima la limonada que cambia de color ante tus ojos. Pero mejor verlo en este vídeo sacado de su cuenta de Instagram. Ah, y otra cosa rica: sus aguas de frutas preparadas en casa.

Si te cae en la camisa, te matcha. JORDI LUQUE

Suena todo muy moderniqui.

Lo es. Pero en el mejor sentido posible. Eso por no hablar del servicio de sala, muy acogedor, y de que Sussie es experta en sakes.

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Conociéndote, te pondrías como la moñoño

No, solo tomé una copita. Pero volveré a por más sake y también a por uno de sus bomboloni: un donut elaborado por ellos mismos que abren por la mitad para rellenarlo con helado.

Morirás.

Pero no sin haber comido un bomboloni de Arigato.

Arigato: Calle de Roger de Llúria, 114. Barcelona. Teléfono: 931054903. Mapa.

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