Gachas, de nada
Gachas, de nada.

Gachas de plátano caramelizado y chocolate salado

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Una versión lujuriosa del clásico desayuno a base de cereales cocidos en leche o bebida vegetal, con el toque del plátano caramelizado y una salsa de chocolate con sal en escamas.

Las gachas se preparan cociendo granos, ya sean enteros o molidos, en un líquido hasta que se forma una masa densa y viscosa. Han sido el desayuno -y la comida, y la cena- de la humanidad hasta el siglo XIX, pues antiguamente no todo el mundo tenía acceso a molinos, hornos ni harinas panificables así que, antes que el pan, fueron las gachas. De hecho, hay evidencias de que en el Paleolítico se molían granos de avena y se especula con que se mezclaban con agua para cocerlos.

Las gachas o porridge, como se les conoce en el mundo anglosajón y en el de muchos influencers, se han considerado como un plato humilde -sobre todo de pobres y enfermos-, hasta que en la época victoriana empezaron a formar parte de los desayunos de las casas inglesas de bien, compartiendo mesa con los huevos con beicon.

Hacer gachas es muy sencillo: en realidad, se pueden hacer con cualquier cereal, pero la avena tiene la particularidad de que, al ser rica en fibra soluble, forma una mezcla muy cremosa y con una viscosidad agradable. En el mercado podrás encontrar tres tipos de avena, cortada, en copos e instantánea. El tiempo de cocción variará en función del tipo de avena que escojas, por eso es recomendable leer las indicaciones de elaboración en la etiqueta. En cualquier caso, tantos los copos de avena finos como la avena instantánea necesitarán menos tiempo de cocción.

Si lo que tienes en casa son copos de avena enteros o más gruesos, puedes dejarlos en remojo dentro del líquido que vayas a utilizar para cocerlos durante toda la noche, en la nevera. Sigue la receta tal y como está explicada y, una vez tengas los plátanos caramelizados, añade la mezcla de avena y líquido (mejor si le has dado un golpe de calor previo en el fuego o en el microondas).

Las gachas puedes desayunarlas, merendarlas, o incluso comerlas en su versión salada -prueba a cocerlas con caldo de pollo, añade alguna verdura y un huevo pochado y nos cuentas- y es una manera muy saludable de aumentar el contenido de fibra de nuestra alimentación. No voy a negar que esta es una receta de gachas algo gochas, porque las gachas pueden ser sanísimas o acercarse al límite de la glotonería. En ocasiones, está bien sacar pelazo y ponerse en plan “porque yo lo valgo” metiendo mantequilla, nata y chocolate. Se acerca el frío, amigos comidistas, y un bol calentito de gachas con chocolate, plátano y una puntita de sal hace que este invierno raro que nos toca vivir sea algo más reconfortante.

Ingredientes

Para 4 personas

  • 200 g de copos de avena finos
  • 4 plátanos maduros
  • 1 l de bebida de avena (también puedes usar leche o cualquier otra bebida vegetal)
  • 15 g de mantequilla
  • 50 g de chocolate con 70% de cacao (o más)
  • 1 cucharada sopera de miel o sirope
  • 100 ml de nata para montar (del 35% de materia grasa)
  • Sal en escamas para decorar.
  • Opcional: chips de cacao puro

Preparación

  1. Pelar y cortar los plátanos en rodajas. Reservar uno para decorar.
  2. Calentar la mantequilla en una olla pequeña y dorar el resto del plátano a fuego medio. Remover de vez en cuando para que no se queme: se irá deshaciendo, no pasa nada, pero es importante que vaya apareciendo partes doradas o semitostadas.
  3. Cuando esté bien dorado añadir al resto la avena y la bebida vegetal. Llevar a ebullición y hervir ocho minutos a fuego lento.
  4. Mientras tanto, calentar la nata con la miel en otro cazo, a fuego medio y llevar a ebullición. En cuanto empiece a hervir, apagar el fuego y añadir el chocolate a trozos. Remover bien hasta que se deshaga.
  5. Servir las gachas en boles con una cucharada de chocolate por encima, sal en escamas, unas rodajas de plátano y chips de cacao puro.

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