Turrones de sabores, de peor a mejor

Turrones de sabores, de peor a mejor

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De anacardos, de chocolate blanco y limón, de patatas fritas, picante, de queso y hasta de nube: probamos y puntuamos 20 turrones del supermercado un tanto especiales.

Según la Real Academia Española, un turrón es un “dulce, por lo general en forma de tableta, hecho de almendras, piñones, avellanas o nueces, tostado todo y mezclado con miel y azúcar”; pero hace tiempo que muchos de los productos que venden en los supermercados con ese nombre tienen entre poco y nada que ver con esa definición. El mundo del praliné y la fantasía “chocolatera” —las comillas son necesarias, como veremos más adelante al echar el ojo a algunas composiciones— campan a sus anchas, el anacardo y el cacahuete le están comiendo el mercado a los frutos secos originales y la competición por ver quién hace el sabor más epatante —aunque a veces parece más bien “espantante”— está desbocada.

Como no es oro todo lo que reluce, la curiosidad mata al gato y todas esas cosas que dice el refranero, hemos probado algunos de estos turrones por vosotros, y los hemos ordenado desde el fistro a evitar hasta lo altamente recomendable. Algunos imitan sabores como la tarta de queso, otros se atreven con el Tabasco o el tomate —y salen muy bien parados— y algunos casi se han convertido ya en un clásico, como el de chocolate con leche y arroz inflado. Para puntuarlos hemos unificado dos criterios: su sabor y textura en todos los casos y, en los que procede, también la fidelidad al sabor original.

Para esta misión cuento con la ayuda de  Mikel López Iturriaga —la mejor parte de tener un director es que no puede negarse a participar en los artículos que se publican en su propio medio, aunque pongan sus papilas gustativas en riesgo— y mis compañeros Carlos Doncel, Patricia Tablado y Jordi Luque. Bienvenidos al fantástico mundo del lineal de turrones del supermercado: agárrense a su producción de insulina, que aquí hemos venido a jugar.

Turrón yogu-fresa de Delaviuda

“Lo mejor que puedo decir de este engendro es que su nombre avisa. Nada bueno se puede esperar de algo que se llama ‘yogu-fresa’, así que si te lo compras ya sabes a lo que te expones", explica el jefe de todo esto, Mikel López Iturriaga. Por si a alguien le pica la curiosidad, informa de que este """turrón""" —triplica las comillas porque llamarlo así es una ofensa al turrón de verdad— apesta a chicle de fresa ácida y su sabor no recuerda ni remotamente a nada que exista en la naturaleza. "Bueno, sí, un poco a un queso rancio batido con una tonelada de azúcar. Se me escapa qué tipo de público puede sentirse atraído por esta monstruosidad, o cómo debes tener el paladar de pervertido por las chucherías para disfrutarla. Un absoluto espanto”. Puntuación: 0,5. Precio: sobre 4 euros.

Turrón de chocolate negro crujiente de Trapa

López Iturriaga confiaba, iluso, en que la versión en chocolate negro de Trapa le alejara un poco de la constelación Diabetes 2 a la que había viajado con el anterior engendro. "Y sí que me alejó, porque este "solo" —vuelven las comillas— tiene un 34% de azúcar. El problema es que me llevó a otra galaxia igual de espantosa, hecha de chocolate baratuzo y balines de arroz extrusionado más chicloso que crujiente. Mira que es una marca a la que tengo cierto cariño, pero este turrón es un NO del tamaño del belén de Alicante”. Puntuación: 2. Precio: 1 euro.

Chocolate blanco con limón Hacendado

El primer mordisco hace las veces de magdalena de Proust, y recuerdo una escena del libro American Psycho en la que el protagonista le da a su novia una pastilla para limpiar el WC bañada en chocolate, mientras le dice que es un dulce de Godiva. Siento exactamente lo mismo, pero con un limpiador del suelo con aroma a limón. La exageradísima dulzura del chocolate blanco hace que al encontrarte los trocitos de “preparado de limón” el efecto rebote sea brutal, y resulten tan ácidos que, mientras el primero hace un efecto astringente los segundos te hacen salivar a lo bestia, y la combinación te vuela la cabeza (en plan mal). Como estos trocitos tienen una textura primero crujiente y después pegajosa, se quedan pegados en los dientes y van apareciendo después durante un rato. Puntuación: 2,25. Precio: 1,40 euros.

Turrón de chocolate clásico de Suchard

“Sé que me voy a enemistar con medio mundo. Sé que me va a llover más odio que si me hubiera cagado en Maradona el día de su muerte. Pero lo voy a decir: el turrón de Suchard me parece el producto más sobrevalorado de la Navidad", asegura López Iturriaga sin miedo al linchamiento público. "El chocolate es horrendo, apesta a aroma artificial y el arroz inflado no dice nada. Cuestionar un turrón por ser dulce es como criticar al Papa por dar misa, pero es que éste solo sabe a una cosa: azúcar. Entiendo que, si lo has comido desde tu más tierna infancia, te traiga buenos recuerdos, pero si le quitas el romanticismo de la memoria se queda en un dulce del montón tirando a malo. Hala, ya podéis desearme un pronto atropello y una eternidad en el infierno”. Puntuación: 2,5. Precio: sobre 2,95 euros.

Selección chocolate d´Or (Lidl) (Nube)

Cuatro sabores, cuatro, son los que aquí nos ocupan, a razón de dos lingotes de 25 gramos cada uno, y aquí me enfrento al que posiblemente sea el que más me aterroriza de todos los turrones de la cata: el de chocolate blanco y avellanas sabor “nube”. La composición se parece bastante a la del primero, aunque cambiando el chocolate negro por chocolate blanco, que en este caso tiene el azúcar como primer ingrediente. Está decorado con un estucado de color rosa, tiene el mismo crujido al mordisco que el primero: el sabor a ”nube” debe referirse a la vainilla que se percibe. Puntuación: 2,5. Precio: consultar puntos de venta.

Selección chocolate d´Or (Lidl) (Chocolate blanco con avellanas y coco)

La siguiente barrita de esta selección es de chocolate blanco con avellanas y coco, y tiene una formulación parecida a la segunda. En este caso tiene un 2,5% de coco -no pone en qué formato, y es tan poco que cuesta descubrirlo-, por lo que apenas tiene presencia entre tanto dulzor. Puntuación: 3,5. Precio: consultar puntos de venta.

Turrón Flor de Navidad de crema catalana, de Aldi

“Os juro que al primer bocado he estado por pegarme dos pinchazos de insulina sin ser yo diabético ni nada", asegura Carlos Doncel (o lo que queda de él). "Empalagoso como un calendario de 2020 de Mr. Wonderful. El sabor a almendra se puede intuir, algo menos la yema de huevo y la leche. En cuanto a la textura, digamos que podría ser la de una mojama olvidada en un descampado de Sevilla un 14 de agosto. Pues eso”. Puntuación: 4. Precio: 1,99 euros.

Turrón Flor de Navidad de mousse de capuccino, de Aldi

“Nada más abrir el envoltorio, el aspecto y el olor son más industriales que un polígono. Al probarlo, a estos se les une un dulzor desagradable que requiere de dos garrafas de Listerine para que se vaya de la boca", sigue Doncel, camino de un trauma asegurado. "Además, no tiene la consistencia esponjosita de la supuesta mousse que promete el paquete. Pero no todo son malas noticias: el sabor sí recuerda al café. Concretamente al de los caramelos Solano que te daba tu abuelo”. Puntuación: 4,5. Precio: 1,99 euros.

Selección chocolate d´Or (Lidl) (Chocolate negro y avellanas con naranja y mandarina)

Aunque se supone que tiene un 41% de chocolate “negro” -recordemos que este concepto no existe- lo primero que notas al morderlo es un crujido sospechosamente parecido al del azúcar (el segundo ingrediente de su composición, después de la manteca de cacao). Después tiene un 14% de avellanas, el siguiente ingrediente es el aceite de palma y al final hay un total de 0,86% de pasta de mandarina. Parece poco, pero deja un sabor pertinaz pegado al paladar que cuesta despegar, no del todo agradable. Puntuación: 5. Precio: consultar puntos de venta.

Turrón de arándanos y fresa d´Or (Lidl)

Siguiendo la fórmula de cobertura exterior crujiente con interior de praliné -en este caso de chocolate blanco-, este turrón incorpora las frutas en dos texturas: los arándanos (4%) están deshidratados y azucarados, mientras que las fresas están liofilizadas (son un 2% pero tienen bastante presencia, porque los liofilizados pesan muy poco. Sabe a ambas cosas, pero de manera artificial: las fresas se vuelven muy ácidas con el liofilizado, y los arándanos muy dulces cuando les añades azúcar (para sorpresa de nadie). Puntuación: 5,25. Precio: consultar puntos de venta.

Turrón de pistacho Hacendado

Aunque se llame “de pistacho”, lo que puede dar lugar a muchos tipos de turrón, este concretamente es de praliné de pistacho: una pasta cremosa con trocitos reconocibles del fruto seco, bañada en una capa de chocolate con leche (un 15% del total). La capa exterior cruje un poco -no me lo esperaba- y el interior sabe sin duda a pistacho, pero está tremendamente dulzón. La explicación se encuentra rápido en los ingredientes: el azúcar es el primero en aparecer, tanto en el relleno como en la cobertura. Los trozos de pistacho le dan un poco de interés cuando lo muerdes: tal cual resulta demasiado empalagoso, pero se me ocurre que acompañando una masa poco dulce, como un cruasán, podría tener su qué. Puntuación: 5,5 (se salva por el pistacho). Precio: 1,75 euros.

Praliné de chocolate con guindas al licor de Alipende

“Lo compré porque todos los elementos por separado me gustan pero el turrón (bueno, en la etiqueta pone praliné) es demasiado dulce para mi gusto”, nos cuenta Patricia Tablado al borde del empacho, después de probar otra de las variedades viejunas por excelencia. “Las guindas están tan blanditas que no me acaba de convencer ni en textura ni en sabor. En este caso, el licor sí que se nota pero no es muy fuerte”. Puntuación: 5,5. Precio: consultar puntos de venta.

Turrón de mandarina y merengue de Lacasa

“Me acerco con terror a este producto. Un ‘turrón’ de mandarina no augura nada bueno, y mis miedos se confirman con la apertura del paquete: pestazo a detergente con aroma a cítrico. Mientras pregunto a Dios por qué tengo yo que someterme al suplicio de catar este tipo de productos, me meto un trozo en la boca, y salta la sorpresa", vuelve a la carga Mikel López Iturriaga, mientras se lamenta por no haber aprendido a tocar el bajo y pedir asilo en alguno de los grupos que conoció mientras rodaba Banana Split. "El sabor es bastante más agradable que el olor, recuerda a la mandarina de verdad y, aunque exigua (un 4%), la presencia de trocitos de merengue tiene algo de reconfortante. Lleva azúcar por un tubo y su lista de ingredientes ultramegarequeteprocesados es la pesadilla de un realfooder, pero el envase te recuerda que no lleva aceite de palma para que pienses que todo bien”. Puntuación: 6. Precio: 4,99 euros.

Praliné, queso, arándanos de Alipende

Nuestra Community Manager no tiene ningún reparo en explicar el criterio que siguió para escoger este creativo praliné de queso con arándanos de Alipende: “lo cogí porque es rosa y me hizo gracia. Aunque este también es muy dulce, me convence más que el de guindas al licor. Lo mejor es la cobertura de chocolate blando, que combina bastante bien con el interior de arándanos". Puntuación: 6. Precio: consultar puntos de venta.

Selección chocolate d´Or (Lidl) (chocolate negro, avellanas y café)

Después de mordisquear media manzana ácida para recuperar un poco las papilas, voy a por la siguiente entrega: chocolate negro, avellanas y café. Volvemos a la composición del primero, aunque en este caso el sabor a avellana se nota mucho más, seguramente porque están tostadas, y eso lo hace parecer menos dulzón. También sabe a café, así que podríamos decir que cumple sus promesas: dentro de la media, no está mal. Puntuación: 6,25. Precio: consultar puntos de venta.

Turrón praliné ron con pasas Eroski

La combinación viejuna más entrañable del helado también tiene su huequito en el escenario turronero de Eroski. Aunque el azúcar también es su ingrediente principal, al morderlo tiene una untuosidad muy diferente a la de otros, mucho más agradable. Supongo que la responsable de esto será la mantequilla, -de todos los que probé, es el único que lleva-, que aparece tercera en el listado. Para tener un 3,5% de pasas y un 0,21% de extracto de ron, ambos se notan en su justa medida, igual que el sabor a chocolate. Puntuación: 6,5. Precio: 1,85 euros.

Turrón picante de Torrons Vicens

“Este turrón nace de la colaboración entre una marca grande pero decente de turrones (Vicens) y un cocinero muy popular en Cataluña gracias a sus programas en TV3, Marc Ribas. Está compuesto, básicamente, de chocolate negro mezclado con el típico cóctel de kikos, cacahuetes y otros ‘productos de aperitivo fritos’ de origen incierto, y animado por un toquecillo de tabasco. Se le puede reprochar su interminable lista de ingredientes, con todo un rosario de potenciadores de sabor, maltodextrinas, aromas de humo, dextrosas, etcétera, y también que recuerde más a una tableta de chocolate que a lo que entendemos por turrón. Pero la mezcla dulce-salado-picante-crujiente da gustirrinín, y el chocolate está por encima de la media habitual en los turrones de su género. Es digno, entretenido y diferente, por lo que merece un notable", concluye López Iturriaga. Puntuación: 7. Precio: 10,20 euros.

Turrón de anacardo de Carrefour

“¿Hay alguna necesidad de comer turrón de anacardo? Probablemente no, a no ser que odies las almendras por algún motivo o que te maraville tanto este fruto seco que lo añores hasta en los surtidos de dulces de la mesa de Nochebuena. ¿Es un crimen contra la humanidad comprarlo? Pues tampoco", concluye López Iturriaga, mientras pone a Dios por testigo de que ni un bollo de mantequilla le sacará de su celibato del dulce. "Lo que añade el anacardo al turrón de Alicante es un punto más dulzón y algo menos graso que el de la almendra, pero si se lo dais a los abuelos cuando estén un poco piripis, apostaría a que no se enteran. Otra virtud de este producto es la ausencia de trampas o ingredientes rarunos en su composición: 50% de anacardo tostado, azúcar, miel, sal, clara de huevo y la oblea. Fin”. Puntuación: 7,5. Precio: 2,55 euros.

Turrón a la Sal Chocolate "Bitter" de Torrons Vicens

“Lo compré con escepticismo, pero ha superado todas mis expectativas. El chocolate amargo combina a la perfección con la sal -que es Maldon, o sea, gruesa y en escamas- y es un gustazo cómo cruje todo al morder”. Aunque había uno de los ingredientes que tenía a Patricia Tablado un poco inquieta, al final la sangre no llegó al río: “El sabor a tomate casi no se aprecia”. De los tres turrones que escogió para probar, este es el que más le ha gustado. Puntuación: 8,5. Precio: 7,85 euros.

Turrón de Lay's Gourmet Albert Adrià de Torrons Vicens

Jordi Luque no solo ha probado un turrón, sino que también se ha llevado una epifanía de regalo. “Cuando me enteré de que Albert Adrià lanzaba un turrón de patatas fritas junto a Lay’s, reaccioné llevándome las manos a la cabeza. ¡Anatema! ¿Cómo era posible que uno de los mejores cocineros reposteros de la historia perpetrase tal guarrerida? Unos días más tarde surgió la ocasión de destripar este turrón desde la atalaya de El Comidista. ¡Ja! Me iba a quedar a gusto dejando para el arrastre el invento, así que me lancé a comprarlo. No hubo manera. En algún sitio leí que se vendían en la web de Lay’s, en algunas tiendas del Club del Gourmet de El Corte Inglés y en otras algunas tiendas de Turrons Viçens. Nada, no tuve fortuna. ¿Pero iba a quedarme sin mi derecho a escupir sapos y culebras? Nanai. Tuve chiripa, encontré el contacto de la agencia de comunicación de Lay’s y ahí que me mandaron una muestra. ¡Insensatos! ¡Les iba a poner verde a su cliente! ¡No sabían lo que se hacían!

O quizá, sí. La mandanga, que venía en un estuche muy luxurious iba acompañada de una bolsa de patatas. La puse a un lado y desprecinté el turrón, lo saqué del cartón, le quité las dos bolsas de plástico que lo protegen y, ya de primeras me vine abajo: tiene un pintón bastante solvente. Es un lingote de chocolate reluciente, con el marchamo de la marca, eso sí, y un poco de polvillo de oro. Pero bien, mesurado. Al corte, el chocolate crujió a gusto. Buena señal, indicio de que había sido bien templado. Luego, cuando me lo zampé, la cosa me chifló bastante. Debajo de la generosa capa de chocolate negro hay un relleno de praliné blanco y caramelo –sabe a toffee– con pedazos de patata frita que dan un contrapunto crujiente y salado. Es decir, el resultado viene a ser el de un bombón de chocolate 70% y caramelo salado con un punto crunchi. Un locurón. Si puedo hacer una crítica es que sea tan difícil de comprar: un producto como este merece ser algo más que un reclamo publicitario”. Puntuación: 9. Precio: 11,50 euros.

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