No solo está buena, también es bonita
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Tarta de peras y nata

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Aunque la pareja láctea más popular de esta fruta es el queso, la nata también le va muy bien. Lo demuestra esta tarta originaria de Gales que solo tiene un requisito: no pasarse con el amasado.

Que la pera y el queso se llevan bien es algo que ya saben muchos, pero no es tan frecuente asociarla a otros lácteos como la nata. Pues bien, prueba de esta pareja exitosa es esta tarta de nata y peras que nace un poco de la Teisen Hufen y un poco de una foto de una revista Mucho Gusto del año de la pera que captó mi atención por su presentación.

La Teisen Hufen es una tarta originaria de Gales (Reino Unido) y popular allá donde los galeses tienen colonias como la de Chubut en Argentina, donde es muy habitual encontrarla en las casas de té. La receta no lleva peras ni fruta fresca de ningún tipo y su relleno se prepara con muy pocos ingredientes: nata, vainilla, azúcar y clara de huevo o maizena para darle consistencia. Hay quienes también le añaden una pizquita de nuez moscada y uvas pasas. Es una tarta calórica para comer en pequeñas raciones, por lo que un poco de fruta para rebajar su contundencia no le viene nada mal. Si no te gustan las peras siempre puedes hacerla con manzanas y quedará igual de bien.

Hay dos cosas importantes para preparar esta receta: la primera es que no hay que amasar la masa porque se vuelve elástica y difícil de estirar. Basta con unir los ingredientes con las manos rápidamente y dejarla reposar para que quede perfecta. Y la segunda tiene que ver con el punto de las peras que, para que no queden duras ni tampoco suelten mucha agua durante el horneado, deben estar en el punto justo: ni verdes ni muy maduras. ¿Y cómo es eso? Tienen que estar en el mismo grado de madurez en el que tú te las comerías, aún firmes pero no duras como una piedra.

Dificultad

Es de nivel uno de pastelería.

Ingredientes

Para la masa

  • 300 g de harina
  • 150 g de mantequilla fría
  • 2 cucharadas de azúcar
  • 1 pizca de sal
  • 1 yema
  • 100 ml de agua

Para el relleno

  • 700 ml de nata (30% materia grasa como mínimo)
  • 100 g de azúcar
  • 40 ml de leche
  • 40 g de maizena
  • 3 peras (yo utilicé tipo Williams)
  • ½ cucharadita de esencia de vainilla o 1 vaina de vainilla

Preparación

  1. Disolver la maizena en la leche fría. Calentar la nata con la vainilla hasta que llegue a ebullición y bajar el fuego.

  2. Añadir la leche con la maizena y el azúcar y revolver hasta que espese. Dejar reposar.

  3. Mientras, preparar la masa. En un bol colocar la harina, la mantequilla fría, la sal y el azúcar. Hacer una especie de arena con las manos.

  4. Añadir la yema y el agua y unir todos los ingredientes con las manos. Dejar reposar en la nevera 30 min.

  5. Calentar el horno a 180 ºC y enmantecar y enharinar un molde de 30 cm de diámetro.

  6. Pelar las peras y cortarlas en mitades. Retirar las semillas y cortar en láminas sin llegar hasta el final de modo que queden unidas. Colocar encima de papel absorbente.

  7. Una vez haya transcurrido el tiempo de reposo de la masa, estirarla de 5 mm de espesor aprox y forrar el molde. Cubrir con papel aluminio y peso (pueden ser unas alubias o garbanzos secos). Hornear 15 min.

  8. Retirar del horno y verter el relleno. Colocar las peras encima y espolvorearlas con azúcar. Hornear 30 min más. Servir a temperatura ambiente.

Si haces esta receta, comparte el resultado en tus redes sociales con la etiqueta #RecetasComidista. Y si te sale mal, quéjate a la Defensora del Cocinero enviando un mail a defensoracomidista@gmail.com

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