El vicio alcachofil ya está aquí
El vicio alcachofil ya está aquí.

Alcachofas asadas sin horno (y sin esfuerzo)

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Para preparar esta receta no necesitas más que una cazuela, pocos minutos de trabajo y un ratito al fuego. Alíñalas como quieras y rechupetea hojas como si no hubiera un mañana.

Las alcachofas son una de las verduras favoritas del colectivo Comidista; no es casualidad que esta inflorescencia -y no un apio, un chuletón o una bolsa de Risketos- sea el logotipo que representa esta santa casa. A todos nos gusta comer alcachofas y a prácticamente nadie apañarlas para esta labor, y los dos sistemas que apenas requieren trabajo previo; lanzarlas al horno tal cual y preocuparse después de eso o cocinarlas en el microondas, necesitan dos electrodomésticos que no todo el mundo tiene siempre a mano.

Con nuestra última incursión alcachofística solo necesitarás una cazuela y unos minutillos de trabajo -pocos; casi todo lo hace el fuego- para lanzarte a ellas como si no hubiera un mañana. Aunque en la propuesta original las aliñamos solo con un poco de aceite, sal, pimienta y limón; puedes ponerte todo lo creativo que quieras con el acompañamiento. Unos daditos de jamón, queso curado en lascas, vinagre en lugar de limón -o ningún ácido si no te gustan-, algún fruto seco picado, una vinagreta de anchoas o un chorrito de vino blanco en lugar de agua alguna de las veces que se genere vapor: las posibilidades son casi infinitas.

Al prepararlas con las hojas enteras están más pensadas para el chuperreteo que para integrarlas en un plato de cuchillo y tenedor: si quieres comerlas a lo finolis, tendrás que trabajarlas un poco más. Puedes freírlas en dos tiempos, a la judía, en bruschetta, crudas o al horno, con estas cuatro recetas rápidas, en caldo de jamón, braseadas con anchoas o con huevos y patatas.

Dificultad

La de encontrar una cazuela donde quepan las alcachofas, con una tapa que encaje.

Ingredientes

Para 4 personas

  • 4 o 6 alcachofas (dependiendo del tamaño y de con qué las vayamos a tomar)
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Sal
  • Pimienta
  • Ralladura y zumo de limón (opcional)

Preparación

  1. Poner la cazuela a fuego medio para que se caliente.
  2. Retirar las hojas de fuera de las alcachofas -con las manos- y la parte exterior del tallo, con un cuchillo o un pelador. Abrir las alcachofas a lo largo por la mitad, retirar los pelillos interiores -si los tienen- con una puntilla, ponerles unas gotas de aceite por la parte interior y pasar directamente a la cazuela, con la parte cortada hacia abajo.
  3. Cuando estén todas listas, dejar dorar tres minutos. Añadir unos 75 ml de agua y tapar durante cinco minutos. Repetir la operación un total de tres veces.
  4. Cuando la última tanda de agua se haya evaporado, dar la vuelta a las alcachofas (ahora con la parte cortada hacia arriba). Salar un poco, añadir unos 75 ml de agua y tapar durante cinco minutos. Presionar con el dedo -con cuidado para no quemarse- la base de las alcachofas para ver si están tiernas. Si no lo están, repetir el proceso una vez más y comprobar de nuevo (repetir otra vez si es necesario, el tiempo final depende del tamaño y lo tiernas que estén).
  5. Si alguna alcachofa necesita un poco más de color, darle la vuelta un par de minutos a fuego medio. Aliñar con pimienta, sal, aceite de oliva virgen extra, ralladura y zumo de limón (si se quiere, o una de las dos cosas) y servir.

Si haces esta receta, comparte el resultado en tus redes sociales con la etiqueta #RecetasComidista. Y si te sale mal, quéjate a la Defensora del Cocinero enviando un mail a defensoracomidista@gmail.com

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