Estas no las deja nadie
Estas no las deja nadie.

Cómo cocinar platos de cuchara rápidos con lentejas de bote

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Bajan las temperaturas y el cuerpo pide cuchareo y mesa camilla. Te damos nueve recetas diferentes con esta legumbre para que entres en calor mientras disfrutas de un buen guiso.

¿Hay mejor plan que un plato de cuchara cuando bajan las temperaturas? Aparte de dos platos de cuchara, lo dudo: guisos, potajes, estofados, recetas con enjundia con legumbres y verduras como base, con un poco de proteína, especias, hierbas y aderezos para rematar. La teoría la tenemos todos clara, pero en la práctica no todo el mundo tiene siempre el tiempo necesario para cocinar algo que necesita horas de cocción (además de acordarse del remojo previo). Una vez más, las legumbres ya cocidas —en tarro, de cocedero o refrigeradas— acuden al rescate de las almas descarriadas: en el caso de hoy, concretamente las lentejas.

Rematarlas en un guiso no tiene demasiado truco, pero sí hay algunos básicos que pueden hacerte la vida mucho más fácil. Las variedades de lenteja con las que más nos encontraremos son la pardina y la verdina, y a veces puede ser un poco complicado sacarlas del bote sin convertirlas en puré, ya que son delicadas y suelen venir un poco apelmazadas. Para sacarlas más fácilmente puedes calentar un poco el tarro en el microondas, así el líquido de gobierno o cobertura se volverá más líquido y ofrecerán menos resistencia.

Desalojar las insurgentes que suelen quedar al fondo se vuelve más sencillo si añadimos un poco de agua o el caldo que vayamos a usar, taparlo y agitarlo (sin hacer el bruto para no destrozarlas). Otro consejo para que no acaben convertidas en papilla: en lugar de meter la cuchara o espátula para removerlas, puedes hacerlo moviendo directamente la cazuela entera cogida por las asas en círculos pequeños y suaves, como si estuvieras intentando montar un pilpil. Para terminar, no hay que añadir demasiado líquido, y en este tiene que haber el sabor que queramos añadirle al plato, lo que enlaza directamente con el siguiente punto.

Casi todos los guisos que vienen los arrancaremos igual —con lo que se conoce como “qué bien huele eso starter pack”—: con un buen sofrito. Arráncalo poniendo en una cazuela con un poco de aceite una cebolla picada a fuego medio, cuando empiece a coger color añade un par de dientes de ajo —o más, si quieres— picados o laminados, y cuando todo esté doradito y huela bien, añade dos tomates de pera rallados o 200 g de tomate en conserva troceado o rallado. Sube un poco el fuego unos segundos hasta que todo baile y devuélvelo a media potencia; remueve de vez en cuando durante unos cinco minutos o hasta que el aceite se separe de la salsa (también puedes usar 100 g de tomate frito casero o de buena calidad y ahorrarte este paso).

Por supuesto puedes —y deberías— preparar dos o tres veces más sofrito cada vez y congelar el resto en las mismas porciones en las que lo vayas a consumir: estarás unos minutos más cerca de tu próximo guiso y habrás optimizado tanto tu energía al ponerte al lío como el gas o la electricidad invertidos en el proceso. Todas las recetas que vienen son para cuatro personas, como primer o segundo plato; depende del hambre que tengan los comensales: si ves que se quedan cortas porque vives con adolescentes o Critters, puedes subir un poco la cantidad de lentejas o añadir un poco de arroz cocido a los platos.

Guiso marinero de lentejas con calamares y mejillones

Puedes hacerlo perfectamente con calamares descongelados de los que van troceados —traducido: de los más económicos, y perfectos para esta receta—, mejillones al natural también descongelados e incluso con mejillones en escabeche en conserva, cuyo jugo dará sabor al guiso. Arranca un sofrito a fuego medio con una cebolla grande picada, un chorro de aceite y un poco de sal, cuando esté dorada añade dos dientes de ajo —o al gusto— y cuatro cucharadas de buen tomate frito (o dos de tomate concentrado, o tres tomates rallados y deja hasta que se reduzcan y el aceite se separe del tomate).

Añade los calamares y dales unas vueltas, cuando empiecen a menguar es el momento de incorporar un kilo de lentejas cocidas con su líquido de conserva y un poco de agua (o caldo de verduras o pescado). Dejar que haga chup chup a fuego suave cinco minutos y añadir los mejillones cocidos o en escabeche ya fuera del fuego, para que se templen con el calor residual. Servir, si se quiere, con un poco de perejil fresco picado.

Lentejas guisadas con calabaza, zanahoria, garam masala, yogur y granada

Arranca el mismo sofrito base que en la receta anterior, añadiendo a la vez que la cebolla 400 g de calabaza cortada en daditos y cuatro zanahorias cortadas en cuatro a lo largo y después en trocitos. Cuando todo empiece a tomar color, seguir con el ajo y el tomate, y después sumar una cucharada rasa de garam masala (o curry al gusto). Añadir un kilo de lentejas con el líquido de cocción, un poco de agua o caldo de verduras y llevar a ebullición a fuego suave durante unos 10 minutos. Servir con una cucharada de yogur natural y otra de granos de granada, que aportarán acidez y frescura.

Cómo entra una cosa así en estas fechas, eh. MIRIAM GARCÍA

Lentejas estofadas con setas y butifarra

Puedes usar la mezcla de setas que prefieras, una sola variedad, algunas rehidratadas —usa el líquido como caldo—, las que venden en la sección de congelados o incluso en conserva. Arrancar el sofrito con la cebolla y, en el mismo momento que vayamos a poner el ajo añadir dos butifarras troceadas y entre 150 y 300 g de setas (dependiendo de lo potentes que sean de sabor, no es lo mismo shiitake que champiñones). Con el tomate añadir un poco de tomillo, después un kilo de lentejas y un poco de agua, caldo de verduras o el agua de rehidratar las setas. Dejar hervir cinco minutos mientras hacemos una picada con un diente de ajo, perejil y un puñadito de almendras o avellanas, añadir la picada, remover y apagar el fuego. Dejar reposar cinco minutos para que el ajo pierda fuerza y servir.

Con sus setas y todo. MÒNICA ESCUDERO

Lentejas con patatas, confit de pato y manzana ácida

Arrancamos este sofrito igual que los demás, pero usando un poco de la grasa de pato en lugar de aceite —para potenciar su sabor—, y añadiendo dos patatas peladas y cortadas en daditos. Cuando la cebolla y las patatas tengan color se puede añadir un chorrito de vino blanco o coñac, dejar que evapore y seguir con el sofrito. En el momento de añadir el kilo de lentejas y el agua o caldo, ponemos también un poco de romero y dos muslos enteros de confit de pato, y dejamos cocinar durante unos siete minutos a fuego suave y tapado. Pasado este tiempo, sacar el confit, quitarle la piel —y desecharla—, desmenuzarlo y devolver a la cazuela. Servir con una manzana ácida cortada en dados por encima.

Lentejas con chorizo

El táper materno por excelencia también puede prepararse en versión rápida, y con excelentes resultados. Empezaremos el sofrito con la cebolla y el chorizo —entre 200 y 300 gramos, menos si es más curado, más si es fresco— dejando que este suelte la grasa antes de añadir aceite (y añadirlo solo si es necesario). Seguir con el sofrito y, a la vez que el tomate, añadir un poco de pimentón para potenciar el sabor del chorizo —ya que lo vamos a guisar poco rato—, el kilo de lentejas cocidas y un poco de agua o caldo de verdura. Cinco minutos a fuego lento serán suficientes, servir si se quiere con unas piparras y un poco del vinagre.

Estofado de lentejas con langostinos, azafrán y jugo de sus cabezas

Otra muestra de que con legumbres ya cocidas también podemos marcarnos un plato finísimo en cuestión de minutos, esta vez en versión marina. Si tienes los langostinos ya pelados o te da pereza hacer el caldo concentrado —en este caso háztelo mirar porque son literalmente diez minutos, de los cuales tú trabajas dos— puedes usar un poco de caldo de pescado para potenciar su sabor.

Arrancamos en una cazuela el sofrito básico y en otra ollita el caldo con las cabezas y pieles que habremos sacado de 500 g de langostinos, primero doradas en un poco de aceite; cuando tengan color poner un chorro de vino, dejar que evapore, añadir un vaso de agua, un poco de sal y unas hebras de azafrán previamente tostado y llevar a ebullición durante unos 15 minutos. Pasado este tiempo pasar por un chino o un colador de malla fina, presionando con una cuchara para sacar todo el jugo. En el momento de añadir el kilo de lentejas ponemos también el caldo, hervimos cinco minutos y rematamos con los langostinos pelados brevemente salteados —y el jugo que hayan soltado— ya fuera del fuego.

Lentejas rapidísimas a la mexicana con huevo y cebolla roja

Damos una vuelta a los huevos a la mexicana y los convertimos en un plato de cuchara con un sofrito de cebolla, pimiento y tomate, lentejas y para coronar, un huevo frito o planchado. Arrancar el sofrito añadiendo medio pimiento verde y medio rojo picados a la cebolla, y seguir como de costumbre, dejando hervir finalmente las lentejas cinco minutos con el sofrito y un poco de agua o caldo. Servir con uno o dos huevos al gusto —y/o aguacate— y, si se quiere, unas rodajas de jalapeño en escabeche con su vinagre.

Lentejas cremosas con alcachofas y codornices en escabeche

En esta receta tendremos que cocinar las alcachofas previamente, ya que necesitan más cocción de la que les daremos junto a las lentejas (quedarían demasiado deshechas si se cocinaran juntas). Fuera de temporada podemos usar alcachofas congeladas, si es en temporada podemos cocinarlas rápido braseándolas como en este vídeo o dándoles antes unos minutos de microondas (en un bol tapado con un plato, con unas gotas de agua para ayudar a generar humedad).

Hacemos el sofrito base y precocinamos las alcachofas con el sistema que queramos; en el momento de añadir el kilo de lentejas ponemos también las alcachofas, cuatro codornices enteras y un poco de agua; después de hervir a fuego suave durante unos ocho minutos, retirar las codornices, cortarlas en cuartos y servir. Conseguiremos que el caldo quede trabajo y sedoso triturando una parte del mismo con un poco del escabeche y unas cucharadas de lentejas hasta conseguir una emulsión, que devolveremos al guiso removiendo suavemente.

Crema de lentejas, puerro y boniato con jamón y menta

Para rematar, una crema —que también es un plato de cuchara— en la que usaremos las lentejas para dar cuerpo y sedosidad, el jamón como grasa en la que dorar las verduras y a la vez como topping y menta para refrescar el conjunto. Empezamos fundiendo a fuego medio la grasa de 150 gramos de jamón en daditos, hasta que este quede crujiente. Retiramos el jamón y, en la misma grasa, doramos una cebolla, la parte blanca de un puerro y un par de boniatos medianos pelados (todo en daditos). Añadimos 800 g de lentejas cocidas, 750 ml de agua o caldo y una rama de menta y llevamos a ebullición unos 15 minutos o hasta que el boniato esté tierno. Retirar la rama de menta, añadir 200 ml de leche evaporada y triturar hasta conseguir una crema fina. Rematar con menta picada o aceite de menta.

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