Bares de vinos a copas para disfrutar sin formalismos

Los bares de esta lista son hitos de una ruta de peregrinación obligada para amantes del vino en general y, en especial, para los fans de los vinos naturales. Sin pretensiones y con la sencillez por bandera.

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Vinos y también un poco de comida
Vinos y también un poco de comida.

En Francia se les conoce como bars à vin y en origen son lugares con una extensa carta de botellas, una oferta más breve y muy cambiante de vinos por copas y comida basada en la charcutería, los quesos, las ostras –que en muchos pueblos de Francia no cuestan un ojo de la cara, como aquí– y tapas sencillas. Te dan la vida.

Los bares de esta lista son hitos de una ruta de peregrinación obligada para winelovers en general y, la inmensa mayoría, para winelovers de la escisión naturi. También funcionan si no te consideras ni lo uno ni lo otro y, simplemente, quiere tomarte un vino con quien te salga del corcho sin más pretensión que charlar, pasar el rato, beber una copa de algo rico y comer otro algo sencillo.

¿Hay predominancia de bares jipitruskos, con botellas de productores ínfimos y que confían su viticultura a Ceres y Selene? Sí. ¿Que a ti te gustan los bares con sumilleres que llevan un tastevin de plata colgando del cuello? Pues, chico, ve a Vía Veneto o a Horcher, que están muy bien también, pero si quieres algo más de diario y mayor dinamismo…

MADRID

Bendito, Vinos y Vinilos

El periodista Abraham Rivera es el primero en disparar. Me recomienda un bar que está en un mercado municipal, combinación que no puede gustarme más. “Bendito es la persona que empezó la fiebre de los vinos naturales en Madrid. Al principio era él mismo quien atendía, recomendaba y servía en un espacio diminuto del Mercado de San Fernando, en Lavapiés. Luego reformó el local, contrató a más gente, y se hizo con otro espacio fuera del mercado, cerca de Legazpi: La Cruda. Tiene muy buen ojo para seleccionar el grano de la paja. Nombres como los de Toni Carbó, Esmeralda García, Kike Prados, Bruno y Julián Ruíz, Andi Weigand u Oriol Artigas han formado parte de su ADN desde los orígenes”.

Bendito, Vinos y Vinilos: Calle de Embajadores, 41. Mercado de Embajadores. Tel. 661750061. Mapa

La Fisna

Muy cerquita del anterior, en Lavapiés, está La Fisna, un pequeño local con mesas altas y taburetes incómodos pero ambiente acogedor, servicio muy simpático y tapas básicas pero sabrosas que impiden que caigas redondo o redonda. Sobre los vinos: así, de entrada, yo recuerdo (ni en broma, lo he visto en mis stories destacados) que ahí me he tomado una Manzanilla Valdespino más vieja que yo, de 1970. Ese mismo día le dimos al vulcanismo con una botella de Arianna Occhipinti –Il Frappato, 2016– y a una Barbera d’Alba –también de 2016– de Cavalloto. No sé que me dolió más: la resaca del día siguiente o haber olvidado mi querida gorra en un taxi de vuelta al hotel.

La Fisna: Calle del Amparo, 91 Tel. 915395615. Mapa

Angelita

Atención que habla Santi Rivas, Ministro Winelover: “Creo que en muy pocos sitios en el mundo se puede beber así. En el sentido de que el vino lo dominan –ahí está David Villalón que es un sumiller como la copa de un pino y un winelover de la ostia– , tiene precios muy buenos y todo lo que tienen es de culto. Pero además es un sitio bonito”. Santi sigue alabando la comida, la coctelería –que lleva el hermando de David, Mario, y es de muchísimo nivel– y no cree que haya un lugar en el planeta Tierra “que ofrezca una mejor experiencia alcohólica”. Un matiz: Angelita no es aparentemente un local para todos los bolsillos pero hay una oferta de 50 o 60 vinos a copas que sí son asequibles. Otra cosa es que te líes a comer, luego a tomarte un cóctel y después te abras un incunable mientras estás cenando. Ahí sí te cae un palo.

Angelita: C. de la Reina, 4. Tel. 915216678. Mapa.

La Caníbal

Bueno pues, como en muchos bares de esta lista, aquí puedes tomar tapas –ojo a los quesos–, comprar botellas –ojo a los quesos– y tomarte una copa –¿he mencionado los quesos?–. Pero además La Caníbal se beneficia de ser establecimiento hermano de O Pazo de Lugo, con el que está unido por un butrón adecentado con albañilería. Quiero decir con esto que después de picar algo de queso puedes comer un chuletón o un pulpo que no se los salta un torero. Pero aquí vamos a lo que vamos: la carta de vinos va de cosas canónicas a auténticas rarezas naturis. Sin embargo, lo que más me mola de La Caníbal es la oferta siempre cambiante de vinos de grifo. Ahí sí que hay cosas raras, pero raras de verdad. Por ejemplo, hace eones tuvieron una copa de Airén, naranja y oxidativo, elaborado por Samuel Cano en Cuenca que todavía me revienta el cerebro. Además, es un local muy conveniente si tienes que tomar un tren, porque está muy cerca de Atocha y si te pasas antes de la salida igual subes al AVE y hasta te parece un ferrocarril puntero.

¿Vinos de grifo? Sí se puede. LA CANÍBAL

La Caníbal: Calle de Argumosa, 28. Tel. 915396057. Mapa.

BARCELONA

Bar Salvatge

Sin embargo, la primera vez que yo vi vinos de grifo con pretensiones fue en el Bar Salvatge. Este bar, en el barrio de Gràcia, además de contar con una carta comestible tan ecléctica e internacional como sabrosa, tiene todos lo vinos rarunos habidos y por haber, y eso es un cumplido. Es un poco normal porque uno de los socios es Ruben Parera, responsable de Finca Parera, una explotación agrícola biodinámica que da aceitunas, aceite, mermeladas, miel, hortalizas de las que se sirve el Salvatge y también unos vinos naturales de nivel. Pero todo esto no puede empañar un detalle importantísimo y es que Bar Salvatge tiene como totem un hipopótamo. Eso es muy simpático. Por otro lado, quizá inspirado por la bonhomía del hipopótamo –que, ojo, es uno de los animales más mortíferos del mundo– el ambiente es muy divertido y una enorme mesa invita a hablar con los vecinos, algo que casi nadie hace en Barcelona. De hecho, los barceloneses hablamos más con los hipopótamos que con los vecinos de mesa.

Bar Salvatge: Carrer de Verdi, 50. Tel. 932529767. Mapa.

Garage Bar

Alejandra y Stefano, los propietarios de Garage Bar, llevan años organizando una feria de vino natural llamada Vella Terra en Barcelona –ahora también en Madrid–. Bueno, pues su establecimiento viene a ser una muestra permanente. Aquí tienen más de 150 bodegas de vinos naturales y no tan naturales pero casi. La carta se centra en Cataluña, España, Francia y una buena representación italiana y la selección de vinos a copas cambia periódicamente. Se puede comer bastante bien: el steak tartar con tuétano está tremendo y tienen unas tapas muy ricas –escalivada, bravas…–. Pero lo más grande de Garage Bar es que desde hace relativamente poco tienen… ¡tienda online!

Garage Bar: Carrer de Calàbria, 75. Tel. 930152799. Mapa.

L’ Ànima del vi

Benoît y Núria, los propietarios de este bar de vinos, empezaron a importar vinos naturales franceses en 2006. Vamos, que son algo así como pioneros en este rubro. Su bar, que yo sepa, vende exclusivamente este tipo de vinos –y alguno no estrictamente natural–; también españoles. Tiene un ambiente muy tranquilo. Suele sonar música francesa. La luz es tenue e invita a pasar un rato largo. Sirven buena charcutería y quesos. Sería el lugar perfecto si no tuvieran una reproducción del Gernika en la pared.

L’Ànima del vi: Carrer dels Vigatans, 8. Tel. 933683612. Mapa.

La Graciosa

Para este local gozaremos de la flamante opinión de Mònica Escudero, editora de El Comidista y muchas cosas más: “Todos mis amigos italianos que viven en Barcelona -todos bien abrazados a la causa de la cocina rica y el vino natural- me hablaban de La Graciosa, hasta que Chiara Bombardi de Rasoterra me llevó hace un par de veranos. Encontré buenísimos vinos -naturales, claro-, dos propietarios llamados Debora y Gianluca que te guían y aconsejan sin apabullar (no soy una experta en la materia) y espacio la mar de agradable que invita a tomarte algunas botellas allí antes de decidir lo que te quieres llevar para casa. Las mesas en la terraza-patio cotizan alto y los embutidos, quesos y platillos con los que acompañan los vinos están al nivel. Al nivel bueno, al alto, claro”. Pues eso, alto y claro.

La Graciosa: Carrer de Milà i Fontanals. Tel. +34936637997. Mapa.

GIRONA

Plaça del vi 7

En la capital gerundense, este sería el place to be –aquí he hecho un juego de palabras para catalanoparlantes con habilidad fonética en inglés–. Se puede comer al estilo de bistró, tiene un menú de mediodía competente basado en productos de temporada, la carta de vinos fija es de aúpa y suelen tener una veintena de vinos a copas entre los que no faltan referencias internacionales. Está, además, en una plaza preciosa y bajo los porches de la misma hay varias mesas a pie de calle que son una maravilla cuando no hace el húmedo frío aterrador que puede darse en Girona y que tanto nos afecta a las personas con problemas de huesos. Pero al tema: tiene varios vinos de mis bodegas favoritas –L’Anglore, Vinyes Tortuga…–, aunque igual les da por no venderte la botella si no te conocen o creen que no tienes el nivel para disfrutarla, algo bastante incomprensible desde mi punto de vista pero muy extendido en el mundo de la sumillería. En fin.

Plaça del vi 7: Plaça del Vi, 7. Tel. 972215604. Mapa.

TARRAGONA

Bar Cortijo

Sigo en redes al Cortijo, que antiguamente fue un prostíbulo, y me tiene loquer el contraste entre su aspecto de bar Manolo y los botellones que veo y los productores que lo visitan. De hecho, me entusiasma que contribuyan a sacudirle la caspa al mundo del vino. Una de las viñeronas catalanas de referencia, Nuria Renom, lo conoce de primera mano y lo pinta como el cielo en la tierra: “Hablar del Cortijo no es fácil porque del Cortijo no se habla, el Cortijo se siente. A todos los que venimos de Barcelona, con el vino natural como algo más trendy, cuando llegamos ahí nos encontramos con su pátina de historia, de amor por el trabajo, de convicción absoluta y tajante. Santi y su hermano, Lluís, no caben en sí de tanto amor. El Cortijo es una especie deMeca del vino natural, con copla y si artificio”. Por si esto no fuera poco, Nuria termina arribísima: “¡Es la fiesta del vino, es la bacanal!”

La tarjeta del Cortijo. NURIA RENOM

Bar Cortijo: Carrer dels Rebolledo, 27. Tel. +34977224867. Mapa.

LOGROÑO

La Tavina

La Tavina no es un bar de vinos naturales. Pero está en la capital de La Rioja y tiene más de 500 referencias en venta –también es tienda–. De ese medio millar, cada día descorchan varias botellas que sirven a copas, a precios muy competentes, y aunque la representación total es internacional, suelen dar protagonismo a bodegas locales. Si estuviera en Somalia eso sería un problema pero estando en La Rioja, pues bien. Tienen tapas muy ricas y si hubiera un inconveniente sería que La Tavina se encuentra al principio de la calle del Laurel, famosa por sus agobiantes y ruidosas aglomeraciones y la calidad irregular de las tapas que se sirven en ella. Suerte que el resto de Logroño es maravilloso y compensa.

La Tavina: Calle del Laurel, 2. Tel. 941102300. Mapa.

BILBAO

Cork

No podía faltar un bar de vinos en la capital del Universo pero yo no he estado, así que lo cuenta Maider Larrañaga, que es la restauradora de Arteaga Landetxea, un templo del vino, y premio BMW Más Gastronomía a la mejor sumiller 2020 de Guipúzcoa: “Es un sitio pequeñito y lo peta bastante. Jonathan trae muy buenos productores, de zonas muy diversas y da el vino por copas o botellas. Para comer tiene una barra de pintxos muy interesante, trabaja con productos top de la zona e innova un poco. También tiene una buena pizarra de Jerez. Es para tomarte una botella con una ración o una copa con un pintxo.” Pues sí, una guipuzcoana hablando bien de Bilbao, lo nunca visto.

Cork: Poza Lizentziatuaren Kalea, 45. Tel. 944425005. Mapa.

GIJÓN

Restaurante Sidrería Las Rías Bajas

Vuelvo a consultar a Santi Rivas sobre un bar que funciona como contrapunto y es que no es un bar sofisticado ni de moderneo, sino que es un chigre con una prodigiosa oferta vínica. Esto es lo que dice mi gurú vínico: “Tiene el aspecto de ser el bar más humilde de Gijón pero tiene todas las botellas de culto que te puedas imaginar. Tiene todo lo de Galicia, productores loquísimos de Francia, sidras de nivel Dios. Y luego, para comer, bocadillo de lomo, fabada, tu plato de embutidos… Hay una disonancia total entre el aspecto del lugar y su calidad vínica y Felipe Ferreiro, el sumiller y propietario, sabe la ostia. Es el winebar más singular que yo conozca”.

Restaurante Sidrería Las Rías Bajas: Calle Poeta Alfonso Camín, 10. Tel. 985149194. Mapa.

VIGO

Malauva Wine Bar

El que fuera elegido mejor sumiller de Galicia 2016, José Martínez, abrió en 2017 un bar de sacarse el sombrero en el casco viejo de Vigo. El interiorismo es como de hip hopero malote, con sus graffitis en la pared, mola sobre todo el esqueleto con bigote y pinta de hipster –cadáver– que se está pimplando una botella de lo que podría ser La Raspa, un vino blanco de Moscatel elaborado en Málaga. Sin embargo, el esqueleto sostiene una copa llena de tinto. Cosas del Más Allá. Tiene vinos de un montón de zonas y productores españoles, pone el ojo en proyectos jóvenes, pero de pronto se marca Viñas Tondonias y Vosnes-Romanées del copón. Que es normal, que es lo que debería ser. Cuidado con la salida que hay una rampa muy pronunciada en descenso y puedes salir rodando. Por cierto, que se come muy bien ahí, tiene platillos internacionales con producto gallego. Win-win.

Malaúva Wine Bar: Baixada Fonte, 12. Tel. +34886317721. Mapa.

CÓRDOBA

Jugo vinos vivos

La descripción de Instagram dice lo siguiente: “Vendemos Vino, queso, pan y alimentos. Compartimos todo lo demás”. ¿Qué es todo lo demás? “Es gente que viene del arte. Entones, es un bar de vinos enfocado a la venta de vinos naturales y a maridarlo con arte”, explica el elaborador montillano de vinos naturales Jose Miguel Márquez, de Marenas, Viñedos y Bodegas. Obviamente, en este templete del vino de la Ciudad Califal venden las deliciosas botellas de Josemi, pero también las de otros elaboradores artesanos de culto, como los de la bodega granadina Barranco Oscuro, las de Bodegas Cueva –recomendé aquí uno de sus espumosos ancestrales– o los de Nuria Renom.

Jugo vinos vivos: Pl. San Andrés, 5. Tel. 857809424. Mapa.

MÁLAGA

Antigua Casa de Guardia

Otro contrapunto. No es moderni, ni tienen vinos naturales. Es viejuno o, mejor, vintage. Vamos, que recuerda un montón a la Taberna La Venencia de Madrid. Casa de Guardia es un bar con botas detrás de la barra de las que manan vinos fortificados, quinas y la joya de la región, el Pajarete, un vino dulce que se toma de aperitivo (y postre). Sirven salazones y te apuntan la nota con tiza en el mostrador. Hay que ir.

Antigua Casa de Guardia: Alameda Principal, 18. Tel. +34952214680. Mapa.

PALMA DE MALLORCA

Bar La Sang

Lukas Lundgren es un sueco que, vaya usted a saber por qué, ha terminado residiendo en Mallorca. Anda que no saben, los suecos. Bueno, pues para ganarse la vida Lukas abrió una distribuidora de vinos naturales y, más tarde, este bar. En La Sang tiene un carta con 400 referencias con elaboradores de culto como el austríaco Christian Tschida, vinos locales como los de Sistema Vinari y muchas cosas interesantes más –Matassa o Partida Creus, por ejemplo–. También ofrecen tapitas de charcutería y queso que pueden regarse con copas. Por cierto, no tienen un hipopótamo como mascota, pero sí un lema muy bonito que ilumina el interior en forma de neón y que estampan en camisetas molonas: Jesus was a winemaker.

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Bar La Sang: Plaça de l'Hospital, 2. Tel. 645591393. Mapa.

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