Crujiente por arriba, tierno por dentro
Crujiente por arriba, tierno por dentro.

Gratén de calabaza y espinacas

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Una buenísima manera de poner verduras en la mesa durante estas fiestas, con un gratinado que combina la suavidad de la ricota y la potencia del parmesano.

Otro año más con el anuncio de la lotería en la tele, las luces navideñas, el turrón y el árbol plantado en medio del salón. La Navidad es lo que tiene, lo de siempre. Las costumbres festivas de esta época también se reflejan en la mesa: asados de carne, pescados, mariscos, dulces… y falta de verduras.

Sí, siempre nos olvidamos del verde con la excusa de que “estamos de celebración”. Esto no sería un problema si no nos olvidáramos del verde también el resto del año. Mira que ideas para cocinar y presentar verduras y hortalizas hay a porrillo, pero tal vez sea todo cuestión de voluntad y de tomar la decisión de que, realmente, la mitad de nuestro menú festivo mantenga las proporciones del famoso plato saludable de Harvard.

Dicho esto, y como estamos de fiesta, gratinar vegetales siempre es una gran idea. El resultado no puede ser más vistoso y delicioso, aunque deberemos pagar dos peajes: el aumento del contenido calórico y que no tenemos el precio de la luz como para andar derrochando.

Ya que tenemos que pagar, mejor aprovechar que hemos encendido el horno para hacer otras recetas, como asar carne, pescado u hornear un bizcocho. También podemos aligerar ese gratén con queso ricota y leche evaporada en lugar de nata.

Y, por si eso no fuese suficiente, puedes usar las verduras que más te gusten. Simplemente asegúrate de que están prácticamente cocinadas cuando las vayas a gratinar. Por ejemplo, si lo quieres hacer con patatas, es más conveniente que las cortes a rodajas de medio centímetro y las hiervas unos ocho o diez minutos. Luego las escurres bien, las condimentas y a gratinar.

Dificultad

La de no olvidarse la leche evaporada (como me pasó a mí). ¡Feliz gratén!

Ingredientes

  • 1 cucharada sopera de aceite de oliva
  • 1 puerro limpio
  • 1 diente de ajo
  • 1 hoja de laurel
  • Sal
  • Pimienta recién molida
  • 350 g de calabaza pelada
  • 400 g de calabacín
  • 30 g de mantequilla
  • 400 g de espinacas limpias
  • 150 ml de leche evaporada
  • Nuez moscada al gusto

Para la costra

  • 225 g de ricota
  • 2 huevos batidos
  • 55 g de parmesano rallado

Preparación

  1. Poner agua abundante a hervir en una olla grande. Cuando rompa el hervor, apagar el fuego e ir añadiendo las espinacas por tandas. Dejar que se cuezan con el calor residual. Colarlas y reservar dejando que escurran bien (no las dejes mucho tiempo en el agua caliente, pues pasarán de un color verde brillante a marrón).

  2. Calentar el horno a 180ºC.

  3. Calentar el aceite de oliva en una olla grande y sofreír el puerro y el ajo pelados y picados y la hoja de laurel con una pizca de sal y de pimienta durante dos o tres minutos.

  4. Añadir la calabaza y los calabacines cortados en daditos y subir el fuego. Saltear entre seis y ocho minutos o hasta que se reblandezcan, pero que mantengan aún su forma. Pasarlos a una fuente de horno. Salpimentar si es necesario y reservar.

  5. Calentar la mantequilla en una sartén y saltear las espinacas durante dos o tres minutos. Salpimentar y añadir nuez moscada al gusto. Añadirlo a la fuente de horno con la calabaza y el calabacín.

  6. Verter la nata para cocinar por encima de los vegetales.

  7. Preparar la masa para la costra de ricota mezclándola con los huevos. Añadir ¾ partes del parmesano y reservar el resto. Salpimentar.

  8. Verter la mezcla de ricota sobre los vegetales y terminar de condimentar con el parmesano que ha sobrado.

  9. Hornear a altura media durante 20 minutos. Dejar reposar 10 minutos dentro del horno antes de servir.

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