El café frío no se tira
El café frío no se tira.

Aló Comidista: “¿Qué hago con el café que se queda frío?”

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Cafés recalentados, tomates "engusanados", instrumentos de cocina que parecen de tortura y posesiones demoníacas en el caldo: el primer consultorio del año parece una peli de miedo.

Aló Comidista vuelve a su cita menstrual tras el tradicional ingreso navideño de su autor en la López Ibor. En este consultorio vale todo: dudas culinarias, enigmas gastronómicos, problemas psicológicos, cuestiones metafísicas y dramas de la vida contemporánea. Solo tenéis que enviarme un mail a elcomidista[arroba]gmail.com. Responderé a vuestras chorradas (perdón, preocupaciones) el primer jueves de cada mes, salvo festivos, enfermedad grave o fallecimiento. 

Miguel Adicto al Café: Vivo en Costa Rica, y aquí consumimos café constantemente. A veces hacemos de más y sobra suficiente café para servir una taza extra, lo que me lleva a una pregunta: ¿qué puedo hacer con el café que ya se enfrió? Recalentarlo sería un pecado, tirarlo por el caño un desperdicio y hacer tiramisú suena deleitable, pero no quiero disparar mi azúcar.

Querido Miguel Adicto al Café, yo pensaba que Costa Rica era un país muy civilizado, respetuoso con la naturaleza, sin ejército y sin lectores del Aló Comidista. Me gusta que plantees el asunto de recalentar el café, porque no hay nada que ponga más de los nervios a los muy cafeteros que esta práctica. Me atrevería a decir que muchos de los gurús del café de especialidad preferirían amputarse las dos piernas, vender a sus hijos como esclavos o ver de una sentada las dos temporadas de Emily in Paris antes que tomarse un café recalentado.

Afortunadamente, Omar Molinero, de Ineffable Coffe, no llega a tales extremos de integrismo. “Nosotros nos bebemos el café frío siempre que se nos queda frío. El café (de especialidad) va evolucionando y cambiando de sabor a medida que va enfriando, y cada bajada de temperatura nuestras papilas gustativas son capaces de percibir componentes de sabor diferentes. Así que no compartimos la manía de que el café siempre tenga que estar caliente, pero quizás al baño maría sería una forma de recalentarlo de forma poco agresiva”.

Molinero tiene algunas ideas de reciclaje. “La primera, usar el café para añadirlo a tu receta de pan casero, que le dará un leve toque y seguro que te gusta: puede que acabes haciendo café solamente para que se quede frío y así poder hacer más pan. La segunda, cubitos de hielo de café. Si estás en Costa Rica o cualquier zona tropical tendrás más días calurosos para añadirlo a tus recetas de café frío, batidos, o cócteles de todo tipo”.

La comidister Mònica Escudero secunda la moción de los cubitos: “Yo los uso para preparar café frío sin aguachilarlo o latte frío añadiendo solo leche. También se pueden añadir a un estofado de ternera o de raíces de invierno (con zanahoria, chirivía, nabo, etcétera), que quedan excelentes con un poco de café. O preparar para un cóctel basiquísimo: unos cubitos de café, crema de orujo o Bayleys y a triturar. Si lo rematas con nata cuenta como postre adulto".

Ma. Rosa: Las croquetas precocinadas congeladas, ¿se pueden hacer al horno? ¿Cómo? La idea es pasar de hacerlas fritas (ya sabes, el colesterol) y que salgan bien.

Querida Ma. Rosa, me encanta que sea la fritura lo que te preocupe por, “ya sabes, el colesterol”. Y el resto de la croqueta precocinada, ¿qué? ¿Es fruta y verdura? ¿O más bien un ultraprocesado hecho de harinaza, mantequillaza y unos trocitos de embutidazo envueltos en una buena capa de panazo ralladazo? Aaah, claro, que si la hacemos al horno entonces la convertimos en dieta mediterránea por arte de magia. ¿No crees tú que quizá sería mejor freír las croquetas como Dios manda y comer MENOS cantidad de forma ocasional, antes que forrarte cada dos por tres con unas tristes pelotillas mal doradas en el horno?

Mikel López Iturriaga, cuando le hablan de hacer croquetas en el horno. GIPHY

Porque no, no hay manera de que salgan igual que fritas. Solo te acercarás a estas bañándolas con aceite con una brocha de cocina, dejándote una pasta en electricidad por poner el grill a tope y girándolas cada poco para que se doren por todos lados sin quemarse. Vamos, un fregado que no compensa en absoluto, ni para tu salud, ni para tu paladar, ni para tu bolsillo.

Merche: En las fiestas decidí poner mi casa en plan navideño, y al sacar la caja de los adornos encontré este hermoso Papá Noel hecho de pan de azúcar. Es de cuando mi hija era chiquitina (y ya tiene 21 años). ¡¡Y lo mejor de todo es que lo hice yo!! ¡Con estas manitas! Con lo bonito que es merece ser compartido con el mundo entero ¿verdad? ¿verdaaaad?

Querida Merche, como no quiero arriesgarme a que cualquier día aparezcas con una pistola delante de mi casa y me pegues dos tiros por no haber publicado tu obra, aquí lo tienes. Bueno, y también porque parece que tu Papá Noel lleva capa y falda, y ya sabes que el drag nos pierde.

Gonzalo: Tengo dos casos sospechosos de simulaciones de intolerancias y alergias. Alguien que conocí tenía su nevera llena de productos sin lactosa y tal. Fuimos a una cafetería donde lo conocen desde hace años y cuando pidió el café con leche sin lactosa la camarera le dijo: "¿Tú también con esas ahora?". El pobre tipo se quedó a cuadros, con cara de tierra trágame.

Otro es una alergia a la carne y a los huevos de alguien con quien quedamos a menudo. Una vez le vi zamparse un bocata con una salsa, pregunté al camarero, y me dijo que llevaba mahonesa. Pero lo que más me hizo gracia fue que en un bar nos pusieron unas cortezas de cerdo, de las guarrindongas de bolsa, y se las zampó diciendo que eso era sintético. Igual un día le invito a comer tofu y le cuelo un cacho de carne de pavo o lo que sea.

Querido Gonzalo, creo que tus dos conocidos tienen de alérgicos lo mismo que yo de votante de Vox. Lo que me llama la atención es que no responden al modelo de falso alérgico jeta, ese que se inventa que es intolerante a algo para que se lo quiten del plato porque no le gusta. Creo que tus amigos pertenecen más al género de gente zumbada que cree que las intolerancias te hacen especial o te dan una suerte de superioridad moral, y que las usan torticeramente para que les hagan casito. Caigan sobre ellos las iras de los auténticos alérgicos, porque al final este tipo de caraduras siembran la sospecha sobre los que de verdad sufren este tipo de males.

Gusanos Verdes Fritos: Mi mujer inspecciona cómo corto los tomates porque su exnovia le contó una historia de terror: si no quitas la parte central del tallo, te expones a comer gusanos escondidos, esperando a colonizar tu cuerpo. Yo no me creo la historia, y como ella jamás cocina, le sirvo constantemente tomates potencialmente "engusanados". ¿Soy una mala persona? ¿O realmente es una estupidez que se inventó su ex?

Querida Gusanos Verdes Fritos, la exnovia de tu mujer era a) una zopenca que se tragaba cualquier estupidez que veía por Facebook, b) una persona maligna que maltrataba psicológicamente a su pareja, o c) una drogadicta con paranoias. En cualquiera de los tres casos, tu esposa tuvo suerte de quitársela de encima, porque la historia de los gusanos tomateros no hay por dónde cogerla. Puede tener una lejanísima base real, porque existe una polilla o gusano minador del tomate con nombre de drag (Tuta Absoluta), pero este bicho no está especialmente localizado en el pedúnculo. Además, ni se encuentra en la inmensísima mayoría de los tomates que llegan a las fruterías, ni tiene ninguna “capacidad de colonizar tu cuerpo” como en Slugs, muerte viscosa. Así que dile a tu mujer que se deje de chorradas y se coma los tomates como una persona adulta, no como una cría alelada y temblorosa.

Mamá, mi tomate tiene gusano. GIPHY

Celia: Tengo entendido que al calentar el aceite se degrada, por eso para cocinar utilizo aceite de oliva suave (0,4⁰) en lugar de otro de mayor calidad, dejando el AOVE para aliñar y aderezar alimentos en crudo o después del cocinado. Sin embargo mi pareja se empeña en utilizar AOVE para cocinar (con lo cual el aceite se ve sometido al calor pertinente). ¿Tiene razón mi pareja y resulta conveniente gastronómica o nutricionalmente utilizar AOVE para cocinar o añadir a los cocinados (sofritos, fritos, pucheros...), o a consecuencia de la degradación por el calor no hay un beneficio significativo nutricional o gastronómico y es en realidad un despilfarro absurdo?

Querida Celia, vamos por partes. Desde un punto de vista puramente gastronómico, el aceite que uses en la fritura dependerá del resultado que quieras obtener. ¿Buscas un sabor suave y que el aceite apenas se note para que destaquen otros sabores? Tira con un oliva suave o incluso un aceite de semillas (girasol o colza). ¿Te interesa que sepa más a aceite de oliva? Usa un virgen extra.

Otro asunto a tener en cuenta es el económico: si no te falta el dinero, puedes darle a un buen AOVE en cualquier preparación, pero si vas más justa, tiene más sentido que lo reserves para usarlo en crudo, donde más va a brillar, y emplees un aceite más asequible en las frituras, en las que no se percibe tantísimo la diferencia.

Por último, para la perspectiva nutricional te dejo en manos de la tecnóloga de los alimentos y dietista-nutricionista Laura Saavedra. “Todos los aceites se oxidan durante el proceso de cocinado, en mayor o menor medida dependiendo de la temperatura que se alcance y del número de veces que se utilice. El mejor aceite para cocinar es el de oliva virgen, es más resistente a la oxidación que otros tipos de aceites vegetales y soporta mejor las altas temperaturas de fritura. Como recomendación a nivel nutricional, cómpralo virgen extra y utilízalo en la menor cantidad posible".

Patricia: Después de gastarme un pastón en el último sistema de ósmosis de agua para casa, me encuentro con opiniones de que al dejar el agua sin minerales es mala para la salud... y ahí va la duda: ¿es mala mala, o neutra si tienes una alimentación sana y variada, consiguiendo así el aporte de esos minerales por otras vías? Sinceramente, la alternativa de volver al agua embotellada no la contemplo por cara, poco ecológica y porque es un tostonaco estar pendiente de comprar agua. Vivimos en Levante y el agua sabe mal.

Querida Patricia, antes que nada, un consejo general: no escuches “opiniones” en temas relacionados con alimentación y salud. No las leas. No les hagas caso. Ponlas siempre, siempre, siempre bajo sospecha. El 99% de las “opiniones” alimentarias son gilipolleces proferidas o escritas por gente que no tiene ni pajolera idea de lo que dice. Sé que a veces no es fácil, pero busca siempre información contrastada de medios o personas fiables, que gocen de cierta reputación en su ámbito. Te recomiendo que leas este artículo, que quizá te ayude en el futuro a distinguir entre divulgadores y magufos difundidores de bulos.

Respecto a tu pregunta: si llevas una dieta razonablemente variada, puedes tomar tranquilamente tu agua osmotizada sin miedo a quedarte desmineralizada viva. Y tu hija, tres cuartos de lo mismo. “Es cierto que las aguas duras pueden ser un aporte de minerales, especialmente si se toma con las comidas, pero como otra cualquiera”, explica Luis Martín Martínez, director de Hidrología Sostenible y especialista en el uso sostenible del agua. “No hay contraindicaciones para beber agua de baja mineralización, que es como sale de un filtro de ósmosis. De hecho, hay localidades y marcas de agua conocidas cuya agua es así. Sólo tienes que tener cuidado de mantener el filtro bien, para que no tengas ningún problema”.

Pilar: Pincho entusiasmada y expectante el vídeo de los calamares a la romana de los Roca y me aparece un vídeo promocional de las por ti tan denostadas galletas divertidas para el desayuno (adjunto pantallazo testimonial). ¿Qué ha pasado?

A) Os han metido un golazo galletil sin vaselina.

B) Cabalgáis contradicciones como todo Dios.

C) Hay que tener patrocinadores para sobrevivir.

D) Sois creyentes del double-thinking.

Querida Pilar, pues yo diría que ni A, ni C, ni D, y quizá un poco de B. Evidentemente, preferiríamos que nuestros anunciantes fueran siempre productores de tomates o de garbanzos antes que marcas de galletas. Pero tampoco podemos ponernos los hábitos del Santo Oficio para revisar todos y cada uno de los miles de anuncios que pone YouTube antes de nuestros vídeos, y decir tú no, tú no, tú no, tú sí como La Veneno en función de que nos gusten más o menos los productos que salen en ellos.

¿Una contradicción? Posiblemente. No somos seres de luz ni personas puras y convivimos como podemos con nuestros conflictos, como todo quisqui. Pero te aseguro que nos esforzamos en ser honestos en este terreno: para que los lectores y lectoras tengan claro qué están viendo, diferenciamos siempre los contenidos patrocinados y la publicidad de nuestros artículos o vídeos de información, en los que jamás hablamos de nada a cambio de dinero. Los dinosaurus se podrán anunciar en El Comidista, pero te aseguro que eso no nos ha impedido, ni nos impide, ni nos impedirá criticarlos si hay motivos para hacerlo.

Raquel: Hace años la OMS dijo que la carne procesada puede ser cancerígena, y me queda claro que los embutidos son ese tipo de carne. Pero ¿qué pasa con las hamburguesas y salchichas frescas que venden en la carnicería? Las salchichas imagino que sí lo son, pero tengo dudas sobre las hamburguesas, que a fin de cuentas llevan muy poco procesamiento (carne picada, sal y a lo mejor especias). ¿Me podéis iluminar al respecto?

Querida Raquel, la OMS define como carne procesada la que "ha sido transformada a través de la salazón, el curado, la fermentación, el ahumado u otros procesos para potenciar su sabor o mejorar su conservación". Si las salchichas y las hamburguesas frescas que compras en la carnicería no han vivido ninguna de esas experiencias, no se pueden considerar carne procesada. Para más información sobre lo que dijo la OMS -que más que llamar "cancerígeno" a este tipo de alimento, señaló que el riesgo de desarrollar cáncer colorrectal por su consumo es pequeño, pero aumenta con la cantidad de carne consumida-, te recomiendo la lectura de este artículo del dietista-nutricionista Juan Revenga. Y te recuerdo lo que cuenta Juan en este otro: se pongan como se pongan los fans del chuletón, el consejo de comer menos carne está avalado por la ciencia.

Cris: Mientras esperaba a que el caldo hirviese para echar los fideos, de pronto ha surgido un géiser del cazo que ha levantado la tapa y esparcido toooodo el caldo por la cocina. Por TODA la cocina (suelo, muebles, nevera... hasta dentro del horno). Pensando que había sido problema mío por tener el fuego muy alto y tener el cazo tapado, procedo a hacer lo mismo con el fuego más bajo y destapado. Con idéntico resultado: géiser y mi cocina se llena de caldo de sopa. ¿Qué es que lo que estoy haciendo mal? ¿Acaso tengo que llamar al padre Karras para que me exorcice la cocina?

Querida Cris, ya estamos con la paranormal activity. Lo que te pasó es lo mismo que ocurre con la leche por sus proteínas y grasas: al calentar el caldo, que también las tiene, se forman burbujas más resistentes a la ruptura que las que haría, por ejemplo, el agua. Con el hervor, hay tantas que el volumen de la espuma crece hasta que rebosa la cazuela. ¿Cómo evitarlo? Una manera retirar el cazo del fuego cuando empiece a subir (cosa que podrías haber hecho si hubieras estado vigilando en vez de viendo Sálvame o Instagram). Otra es el truco de la cuchara: yo no lo he probado, pero en Gastronomía&Cía juran que funciona. En cualquier caso, no estaría de más que el padre J. Karras os hiciera una visita, que tampoco podemos descartar que tu hija esté poseída y Satán te esté tocando la pera.

El caldo de Cris. GIPHY

María: En casa nos ha surgido la duda de si las especias caducan o pueden ponerse malas / ser potencialmente un peligro. Tenemos botes de Ikea con especias, varias de ellas tienen años porque las usamos muy poco. Hace poco mi marido me ha dicho que la pimienta blanca huele raro, aunque yo no he notado nada.

Querida María, veo que perteneces al nutrido grupo de españoles que almacenamos especias de siglos pasados en nuestros armarios y estanterías, y que merecerías haber aparecido en el artículo Los productos caducados que ya son uno más de la familia. Las especias suelen ser productos secos de duración prolongada, pero eso no significa que sean eternas: pierden propiedades, se pueden deteriorar y en ocasiones les salen bichos si las guardas demasiado tiempo (a mí me ha pasado con el pimentón, por ejemplo).

Cualquier especia que haya cumplido el año de vida en casa debe recibir su merecido descanso en el cubo de la basura. Si te da pena desperdiciarlas, te recomiendo dos cosas: cómpralas en pequeñas cantidades (lo puedes hacer en tiendas físicas en las que se venden a granel o en webs como Todo Especias) y tenlas siempre en mente cuando cocines para usarlas no solo en platos exóticos, sino en preparaciones cotidianas como ensaladas, pasta, sopas, arroces o guisos.

Paquito el chocolatero: Seguro que tú sabes qué es esto, cómo se usa y por qué está en mi casa.

Querido Paquito el chocolatero, este artefacto que parece sacado del kit sadomaso de la Señorita Pepis es en realidad un instrumento para hacer oreshki, un dulce relleno con forma de nuez que se puso muy de moda en la Rusia soviética, y que también se elabora bajo otros nombres en países como Rumanía o Georgia. El chisme sirve para moldear y cocinar la capa exterior, elaborada con una masa de harina, azúcar, mantequilla y huevo; dentro puede llevar crema, dulce de leche, leche condensada, chocolate o lo que te salga de la matrioska. ¿Por qué está en tu casa? Solo hay una explicación posible: tu abuela era una espía de la KGB y se trajo el trasto de la URSS después de probar los oreshki en algún viaje ultrasecreto a la Lubianka.

Eliana: Hace poco leí en un mensaje de Whatsapp la palabra “panera” en Argentina. Y no se si se referían a una persona lesbiana que casualmente lo es. O quiso decir pañera y escribió mal. Porque también hace paños. Para no entrar en detalle en que tipo de paños hace. No soy Argentina y es por eso mi duda. Gracias.

Querida Eliana, qué pena que no hayas entrado en detalle sobre los paños que hace "la lesbiana que casualmente lo es", porque se me podía haber frito el cerebro definitivamente. Hija mía, que tu correo tiene más giros que un capítulo de Black Mirror. He preguntado en Twitter a mis seguidores latinoamericanos y todos niegan que "panera" se use como sinónimo de lesbiana ni en Argentina ni en ningún otro país del continente. Sí se emplean expresiones relacionadas con las masas como "arepera" (Colombia), "cachapera" (Venezuela o Puerto Rico) o "sopaipilla" (Chile): sobre este tema ya hablamos en un Aló de 2020 titulado ¿Por qué a las lesbianas se les llama bolleras?

Roc: ¿Habéis hecho algún estudio de campo en algún artículo sobre los caldos de pollo que se venden en los súpers? Por mi cuenta he hecho uno visual y en porcentaje de pollo solo se salva una marca.

Javi: El otro día comprando en Aldi veo un tetrabrik que pone "caldo de pollo de corral". Me llama la atención y le doy la vuelta para comprobar los ingredientes. Cuando leo lo que pone, no me lo puedo creer. Comprobadlo vosotros mismos en las fotos que adjunto. ¿Es esto legal? ¿Sería denunciable?

Queridos Roc y Javi, parece que hoy es el día del caldo y os habéis propuesto todos darme la caca con el tema. No, no hemos hecho ningún estudio de campo sobre el tema, pero sí una cata de experto de los caldos de pollo más populares del súper. Mi experiencia personal me dice que esa marca de la que usted me habla es Aneto (22%), y que las demás presentan porcentajes sorprendentemente bajos de ave en sus fórmulas.

Respecto a si es legal vender caldo de pollo con un 0,45% de pollo, la respuesta es sí. “No hay un contenido mínimo exigido, por lo que muchos productos destacan en la parte frontal ingredientes que casi no tienen”, explica la periodista especializada en alimentación y autora de El Porcentaje Justo Laura Caorsi. “Las empresas sí están obligadas a detallar el porcentaje de un ingrediente cuando lo subrayan en el envase, ya que esto influye en la decisión de compra (como pasa con este "pollo de corral", que podría hacernos elegir este caldo en lugar de otro). De ahí la importancia de leer siempre la letra pequeña: hay que darle la vuelta a los envases y buscar la información real, porque lo que vemos en el frontal es, sobre todo, publicidad”.

Documentación: Carlos Doncel

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