En la crema está la diferencia
En la crema está la diferencia.

Sincronizadas de jamón y queso

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Dos tortillas de harina de trigo, jamón, queso fundido y un toque de crema agria que realza todos los sabores. La michelada para acompañar es opcional pero muy recomendable.

Cualquier bocado que lleve una combinación de jamón y queso fundido tiene algo gustoso y primigenio; son sabores que hemos disfrutado desde pequeños en forma de bocadillos, pizza, flamenquines y demás. Estas sincronizadas cumplen este supuesto al 100%, pero tienen una peculiaridad: el añadido de una pequeña cantidad de crema agria, que aporta un puntito de acidez y cremosidad mucho más interesante que si usamos solamente los dos ingredientes clásicos. Si esta crema te suena a algo muy exótico e imposible de encontrar, busca creme fraiche o nata fresca: es exactamente lo mismo y la encontrarás en muchos supermercados. También puedes prepararla en casa poniendo un chorro de zumo de limón o vinagre a un brik de nata: deja reposar 30 minutos y cuando haya espesado ya tienes tu crema lista.

Le he robado vilmente la receta de estos antojitos a mi amigo mexicano Antonio Luna, al frente de las taquerías Taco Alto y burritos Chula Vista; cuando le pregunto de dónde salió también -qué sorpresa- se refiere a su infancia. “Yo debía tener unos siete años y mi mamá dijo ‘vamos a hacer sincronizadas como en el Norte’, y eran estas”, cuenta (lo que tiene sentido, ya que en la zona norte de México se usan más las tortillas de harina de trigo para estas preparaciones con queso, mientras en el sur triunfan las de maíz).

Lo más complicado por aquí es encontrar el queso que se usa en México: de Oaxaca, Chihuahua o manchego. Su manchego no tiene nada que ver con el nuestro -de oveja y curado-: es un queso tierno de vaca pasteurizado muy fundente y de sabor bastante suave. Se puede imitar con una mezcla de Havarti y mozzarella rallada -la que se usa para la pizza- o, como me recomendaron unas señoras mexicanas encantadoras con las que estuve charlando un día mientras compraba masa de tortillas, tronchón tierno.

Otra buenísima opción para hacer unas quesadillas diferentes es rellenarlas con carne al pastor -lo que se conoce como una gringa-, con aguacate y frijoles, con champiñones previamente salteados o con cochinita pibil, perfectas para cuando queda ese resto que no llega a dar para una ración para todos y amenaza con orbitar en la nevera hasta que se estropee (la cebolla encurtida es obligatoria).

Dificultad

La de recordar que tienes que poner queso y crema a ambos lados del jamón.

Ingredientes

Para 12 sincronizadas

  • 24 tortillas de harina (de trigo) de 12 cm
  • 12 lonchas finas de jamón dulce
  • 300 g de queso fundente rallado (ver arriba)
  • 150 g de crema agria
  • Pico de gallo o salsa picante para acompañar (opcional)

Preparación

  1. Poner 12 tortillas sobre la encimera de la cocina. Disponer sobre ellas la mitad del queso y la crema, poner la loncha de jamón doblada, poner encima el resto de queso y crema y cubrir con la otra tortilla.
  2. Dorar por ambos lados en una sartén hasta que tengan color y el queso esté derretido. Servir inmediatamente, si se quiere con pico de gallo o alguna salsa picante para acompañar (y, si se quiere, una michelada para beber).

Si haces esta receta, comparte el resultado en tus redes sociales con la etiqueta #RecetasComidista. Y si te sale mal, quéjate a la Defensora del Cocinero enviando un mail a defensoracomidista@gmail.com.

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