Doce kombuchas, zumos y refrescos envasados sin alcohol para el calor

No hay que toñarse necesariamente para divertirse ni para sobrellevar las altas temperaturas. Las bebidas de esta lista son 0,0, tienen algo especial y se alejan de las dichosas bebidas azucaradas industriales.

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Bebidas refrescantes
Un poquito de kombucha.

Los días densos, calurosos y pegajosos del verano nos hacen ir en busca de bebidas refrescantes, aires acondicionados y piscinas. No te podemos ayudar con las dos últimas pero sí con la primera, y por ello hemos recopilado nuestras bebidas refrescantes favoritas para calmar el sofoco estival. Aunque la frase más recurrente de esta época del año debe ser “me bebería una cerveza fresquita ahora mismo”, apostamos en esta lista por bebidas sin alcohol, que tengan un qué especial y alejadas de los refrescos azucarados industriales que poco bien nos hacen.

La demanda de este tipo de bebidas crece por parte de consumidores que lo reclaman por motivos de salud o por convicciones, y es cada vez más frecuente –aunque muy poco a poco– ver en tiendas, bares y restaurantes bebidas sin alcohol interesantes. Hacemos un repaso por zumos, refrescos, cervezas sin alcohol y kombuchas.

ZUMOS

Zumo fresco de frutas y verduras Veguicia

La periodista Lakshmi Aguirre no se considera una persona de zumos, “la fruta está para masticarla y es como me gusta tomarla”, confiesa, así que me tomo muy en serio esta recomendación de zumos Veguicia. “En la celebración de las últimas Conversaciones Heladas que Fernando y Angelines de Della Sera organizan en Logroño, llegó a mis manos un brebaje de color verde al que me he enganchado. Lleva manzana, naranja, espinaca, pepino, apio, jengibre y menta (ni agua ni azúcar) y es como pegarle un trago a la primavera”, cuenta. El de remolacha es su segundo favorito y cuentan también con otras mezclas y zumos de una sola fruta. Esta empresa familiar de La Rioja ha patentado una forma de conservación natural con la que evitan la pasteurización, la adición de químicos al zumo y su sometimiento a altas presiones para propiciar su conservación. “Eso sí, dura 10 días en nevera (si es que no te los bebes antes)”, comenta Lakshmi. Precio: Consultar puntos de venta.

Zumo de coco Foco

Siguiendo en la línea de los zumos, nos vamos hacia lo exótico con la recomendación de Jordi Luque. Aunque confiesa que su bebida favorita es el Negroni, de la categoría “sin alcohol” se queda con el zumo de coco de la marca Foco. “Me gusta mucho la versión habitual, un agua de coco edulcorada con tropezones de pulpa, pero me vuelve loquísimo la versión de coco asado, más difícil de encontrar, con un toque ahumado que da profundidad”, explica. Precio: a partir de 1,75 euros.

 

 

Zumo de manzana Zumiño

Mi aportación para esta lista de recomendaciones es el zumo de manzana de Zumiño. Es sumamente refrescante, aromático y perfectamente equilibrado entre lo ácido y lo dulce. No tiene absolutamente nada que ver con cualquier zumo de manzana industrial procedente de concentrado, de esos que empalagan solo con verlos. Aunque su nombre ya da pistas, estos zumos se elaboran con manzana cultivada en Baixo Miño (Galicia) de forma ecológica y sostenible. Están prensados en frío, son veganos y cuentan con otros zumos que mezclan distintos ingredientes. Plus: el diseño de todo lo que hacen me pirra. Precio: a partir de tres euros los 750 ml.

REFRESCOS Y UN AGUA CON GAS

Tónica Le Tribute

“Los refrescos me interesan tanto como los toros o las misas, pero si tuviera que salvar uno quizá me quedaría con la tónica”, cuenta Mikel López Iturriaga. Le Tribute, de destilerías MG, es la versión más perfecta que ha probado últimamente: “nada empalagosa y adulta en acidez y amargor, y con una burbuja persistente”. Se elabora con quinina natural de Ecuador –el ingrediente que le da el sabor amargo a la tónica– y lemongrass, algo que, según Mikel “te puede parecer algo importante o una chorrada según tu nivel de pijismo gourmet. El hecho es que tiene un sabor menos sintético y más agradable que el de otras marcas, y no hace falta mancillarla con ginebra para gozar con ella”. Precio: a partir de 1,65 los 200 ml.

Refresco de jengibre sin azúcar Whole Earth

“Agua con gas, zumo de manzana y limón y jengibre son los ingredientes de este refresco cuyas burbujas y toque picante al final me saben a gloria bendita cuando el calor atiza”, cuenta Mònica Escudero. Whole Earth es una empresa inglesa que elabora diferentes productos en ecológico, por lo que los ingredientes de este refresco provienen de cultivos acordes a su filosofía. “Pone que no lleva azúcar añadido pero eso no hace que no lo tenga: se lo da el zumo de manzana, así que es un refresco en toda regla, para tomar de vez en cuando”, advierte Mònica. Precio: a partir de 1,75 los 330 ml.

Chinotto Tomarchio

En un relato que podría haber salido de El país donde florece el limonero de Helena Attlee, Jorge Guitián cuenta su historia con el refresco Chinotto. “Descubrí los refrescos amargos italianos en un viaje por Toscana, hace un montón de años, cuando me encontré con toda una gama en la que bucear: naranja amarga, naranja sanguina, mandarina verde, citrón, algo llamado spuma y que se prepara con piel de naranja y raíz de ruibarbo. Y el chinotto”. Se trata de una bebida que se elabora con extracto de chinotto –pronunciado “quinoto”–, un cítrico que parece una naranja pequeña, pariente de la amarga y que recuerda al kumquat. “Si están bien hechos, los refrescos de chinotto tienen un equilibrio entre dulce y amargo muy interesante, son aromáticos y muy refrescantes. La marca Tomarchio, que fabrica en Catania desde finales del S.XIX es una de las más populares y, de las que he probado, de las que abusan menos del dulce. No soy muy partidario de los refrescos, pero si hay que hacer una excepción, mejor que sea con un producto centenario y con un sabor que se sale de lo habitual". Precio: a partir de 1,90 los 250 ml.

Agua mineral con gas Vichy Catalan

“Una botellita de Vichy Catalán –además de hacerme sentir como una señora con mucha clase– me ha salvado de muchas resacas; sobre todo acompañada de unos encurtidos, y de alguna muerte por deshidratación”, cuenta Claudia Polo, quien además se declara como fiel abonada al agua con gas. “Me gusta porque puedo pedirla en cualquier lado y casi siempre tienen”, añade, “y si la compro para beberla en casa la combino con otros ingredientes como un poco de albahaca machacada y limón exprimido, un coulis de frutos rojos o algunas flores aromáticas como rosa, sauco o lavanda”. Precio: a partir de 0,90 la lata de 330 ml.

CERVEZAS SIN ALCOHOL Y UNA DE JENGIBRE

Cerveza de jengibre de Thomas Henry

“Si no te gustan las cervezas sin alcohol convencionales, ni los refrescos carbonatados, ni tampoco los zumos industriales azucarados (que dios sabrá por qué sirven hasta en los hospitales), encontrar bebidas sobrias y ricas en un bar español se convierte en una quimera superior a la de Indiana Jones y el grial”, sentencia David Remartinez. Así, “mi lista de bebidas que no te alteren la consciencia y que te relaman es pequeña, la verdad, y además contiene marcas más caras que una Fanta o un botellín 0'0”, comenta. Su lista empieza con la cerveza de jengibre de Thomas Henry –que a pesar de llamarse cerveza no lleva alcohol– creada por bartenders expertos en Berlín. “Es picante y cítrica, y a cada trago me anima la boca mejor que un mojito chungo de resort”, confiesa. Precio: a partir de 4,81 euros el pack de 4 botellas de 200 ml.

IPA sin alcohol No Worries

En su lista, Remartinez incluye también una cerveza artesana, No Worries, de la cervecería noruega Lervig. “Una IPA competente, con un nombre simpáticamente elocuente y de la que siempre me llevo la lata, porque el diseño es muy chulo”, comenta. En la línea No Worries de la marca se encuentran también otras cervezas que mezclan distintos ingredientes. No son facilísimas de encontrar pero suelen estar presentes en tiendas especializadas y en tiendas online. Precio: a partir de 2,20 euros la lata de 330 ml.

 

Cerveza Ambar triple zero

“Soy maña hasta en la cerveza”, dice Claudia Polo. El reciente lanzamiento de Ambar es novedoso y va más allá del cero alcohol ya que también tiene cero azúcares y cero CO2 (emisiones neutras). Como bien explica la propia marca, todo el azúcar se transforma en alcohol por acción de las levaduras y todo el alcohol se elimina con tecnología del producto final. Así que podemos decir que es buena si quieres cuidar tu salud y también, aunque sea un poco, la del planeta. “Es algo tostada, ligera y apenas notas la diferencia con una normal”, explica Claudia. Precio: a partir de 1,25 euros la botella de 330 ml.

KOMBUCHAS

Kombucha LOV de mandarina, cúrcuma y pimienta

“En un momento en el que la mayoría de lo que nos venden como kombucha no ha visto la fermentación ni por Youtube, esta bebida a base de agua filtrada, azúcar de caña integral, diferentes tipos de té y los tres ingredientes que le dan aroma es una maravilla”, cuenta Mònica Escudero. La elaboran en la empresa catalana LOV ferments y preparan también otras con otros ingredientes –además de hacer ediciones limitadas con ingredientes de temporada. “La descubrí en Gina Balmesina y me parece una pena que no la tengan en más sitios porque queda muy bien con comida, no solo como refresco para beber solo”, concluye Mònica. Precio: a partir de tres euros la botella de 330 ml.

Kombucha de jengibre y limón Komvida

“Me resistí bastante tiempo a probar kombucha porque me parecía una moda innecesaria más, hasta que bebí una en un restaurante, hecha por ellos mismos”, me cuenta Anna Mayer. Desde entonces prueba diferentes marcas y tiene ya tres preferidas, entre las que está Komvida. “Creo que fueron de las primeras en salir al mercado, y que lo hayan hecho desde la provincia de Badajoz hace que me caigan aún mejor porque emprender en las provincias puede ser menos fácil que en los grandes centros”, comenta Anna. Su favorita: la de jengibre y limón, aunque le sigue de cerca la de manzana y canela. La describe como “un poco ácida, un poco picante y muy refrescante. No tiene carbónico ni ningún tipo de azúcar o edulcorante añadido (aparte el necesario para que haya fermentación)”. Precio: a partir de 2,25 euros la botella de 330 ml.

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