Tarta de lima y pistacho: una receta sin horno

¿Quieres un postre resultón pero no te apetece ni currar ni encender un aparato que da calor y gasta mucha electricidad? Nuestro departamento de dulces para vagos, acalorados y ahorradores tiene la solución.

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El postre sin horno de hoy se puede justificar de muchas maneras: “es perfecto para el verano porque no necesita calor”, “lo he hecho porque la electricidad está muy cara”, “es muy respetuoso con el medio ambiente y no consume combustibles fósiles”... Sin embargo, todos sabemos cuál es su principal gancho, el que te llevará a repetirlo si alguna vez lo preparas: no requiere ningún tipo de esfuerzo. Es para vagos redomados, adictos al jetapostrismo como nosotros.

Se trata de una especie de híbrido entre la tarta de lima y el cheesecake, frescachona como la primera y más ligera que la segunda, y enriquecida con el punto crocante del pistacho. Sus cantidades están adaptadas a mi gusto, muy amante de la acidez y poco del empalago: si eres del club de la glucosa, pon algo más de leche condensada y problema solucionado. Pero sobre todo, mira el vídeo de arriba para ver cómo se hace, que además incluye una aparición estelar de nuestra influencer biodinámica holística favorita, Michaëlla In The Woods.

Ingredientes

Para unas 6 personas

  • 80 g de galletitas saladas tipo Ritz
  • 80 g de pistachos + 25 g para adornar
  • 80 g de mantequilla
  • 250 g de queso crema
  • 250 g de leche condensada
  • 150 ml de nata para montar
  • 150 ml de zumo de lima
  • Ralladura de dos limas
  • 1 cucharada rasa de azúcar

Preparación

  1. Triturar las galletas saladas con los pistachos, la mantequilla y una cucharada de azúcar.
  2. Cubrir el fondo de un molde de tarta de unos 16 cm de diámetro con la mezcla y aplastar para que quede compacto y bien repartido. Meter el molde en la nevera.
  3. Batir la leche condensada y el queso crema unos 5 minutos hasta conseguir una crema ligera.
  4. Añadir el zumo de lima y la ralladura de una lima, y seguir batiendo un par de minutoso más.
  5. En otro bol, batir la nata hasta que quede bien montada.
  6. Incorporar la nata a la mezcla de queso suavemente, haciendo movimientos envolventes con una espátula.
  7. Saca la base de la tarta de la nevera y verter el relleno encima con cuidado. Meterla en la nevera, taparla y dejar que repose de un día para otro.
  8. Desmoldar y servir con pistachos picados por encima, más ralladura, y unas rodajas de lima para decorar.

Si haces esta receta, comparte el resultado en tus redes sociales con la etiqueta #RecetasComidista. Y si te sale mal, quéjate a la Defensora del Cocinero enviando un mail a defensoracomidista@gmail.com.

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