Tomates confitados: una receta para aprovechar la temporada

Este método de cocción es perfecto para sacar partido a la mejor época del tomate. Puedes guardarlo una semana en la nevera o hacerlo en grandes cantidades para conserva: te servirá para tostadas, ensaladas o pastas.

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Sí, hay tomate todo el año. Sí, hay variedades como el Raf que son de invierno. Pero la época en la que más posibilidades tienes de comprar un tomate medio decente en cualquier lado es el verano. A esta planta solanácea le gusta el calor y, en la mayor parte de España, da lo mejor de sí misma en agosto y septiembre.

La receta de hoy está pensada para aprovechar esa bonanza, y conviene prepararla en cantidades no pequeñas. El confitado a baja temperatura y el posterior baño en aceite convierte los tomates en algo tan delicioso que vuelan. Se pueden comer solos, con pasta, en ensalada o como te dé la gana, aguantan perfectamente una semana en la nevera y también puedes hacer conserva con ellos o congelarlos.

Si te asustan las tres horas de horno por el facturón de luz, recuerda que este electrodoméstico gasta mucha electricidad al subir hasta temperaturas altas, pero no te dejará en la ruina por llegar a los 90º y mantenerse, aunque sea mucho rato (siempre que no te pongas a abrirlo y a cerrarlo para mirar dentro como un histérico, claro). Dicho esto, mira el vídeo de arriba, que eso sí es gratis total.

Ingredientes

  • 2 kilos de tomates pera
  • 2 dientes de ajo
  • 1 cucharadita de tomillo fresco (en su defecto, seco)
  • 1 cucharadita rasa de azúcar
  • 1 cucharadita rasa de sal
  • Aceite de oliva virgen extra

Preparación

  1. Poner agua a hervir en una cazuela y preparar bol con agua con hielo.
  2. Mientras el agua se calienta, mezclar en un bol el azúcar, la sal, el tomillo, el ajo machacado o picado y 3 o cuatro cucharadas de aceite.
  3. Quitar el pedúnculo a los tomates y hacerles una pequeña cruz en la base con un cuchillo.
  4. Ir metiéndolos en tandas de cuatro o cinco en el agua hirviendo durante unos 10-15 segundos, y pasarlos al agua fría.
  5. Una vez escaldados, pelarlos, cortarlos por la mitad y quitarles las pepitas (se pueden aprovechar para untar pan o colarlas para beberse su líquido).
  6. Poner los tomates boca abajo sobre una bandeja de horno con papel, y aplastarlos ligeramente con una pala para que se aplanen un poco.
  7. Untarlos con el aliño de aceite, ajo y tomillo con una brocha o una cuchara.
  8. Meter en el horno a 90º. Confitar durante hora y media, darles la vuelta y dejar otra hora y media. Si todavía se ven muy enteros, hornear media hora más, sacar y dejar que se templen.
  9. Poner los tomates en frascos y cubrirlos del todo con aceite. Meter una cuchara o espátula por los lados para que no queden burbujas.

Así duran una semana en la nevera. Si se quiere hacer conserva, en todo el proceso de cocinado deben guardarse las máximas condiciones higiénicas, limpiando bien antes todas las superficies y usando papel de cocina para secar en vez de trapos de cocina. Una vez listos los tomates, el proceso sería el siguiente:

  1. Lavar los botes y las tapas nuevos en agua hirviendo durante 15 minutos.
  2. Llenar hasta arriba los botes con el tomate y el aceite vigilando que no queden burbujas.
  3. Cerrarlos, ponerlos en una olla a presión y llenarla con agua que alcance hasta unos cuatro centímetros por debajo de la tapa.
  4. Cerrar la olla, ponerla al fuego y dejar unos 20 minutos desde que empiece a salir vapor. Apagar el fuego y dejar que la olla se temple, entre 20 y 60 minutos.
  5. Sacar los tarros, ponerlos boca abajo y dejar que se enfríen completamente.

Si haces esta receta, comparte el resultado en tus redes sociales con la etiqueta #RecetasComidista. Y si te sale mal, quéjate a la Defensora del Cocinero enviando un mail a defensoracomidista@gmail.com.

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