Un poco de picccoteo
Un poco de picccoteo.

Ocho maneras de dar vidilla a las patatas de bolsa

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Con lima y chile, con salsa Espinaler y encurtidos o con un untable de queso azul y nueces: te damos varias ideas para aliñar y dar un toque diferente a un producto tan irresistible como las patatas fritas.

Hace un par de meses el New York Times publicaba un vídeo donde una cocinera enseñaba un snack iraní que consistía en algo tan simple como untar patatas fritas de bolsa en yogur natural. Esta combinación, a la que probablemente nunca hubiese llegado yo sola, me hizo pensar que, más allá de cambiar de las comunes a las “campesinas” o de probar algún sabor raro que nunca volvemos a repetir, no solemos hacer nada demasiado novedoso con las patatas fritas, a pesar de ser un producto muy frecuente en nuestra cultura del picoteo.

Aunque gastronómicamente hablando -que no nutricionalmente-, son perfectas por sí solas; crujientes, saladas, con su punto de grasa y apetecibles en casi cualquier momento, ¿por qué no darles un toque diferente de vez en cuando? A continuación encontrarás distintas maneras de aliñar unas patatas, de reversionar algún sabor clásico y algunos untables con las que acompañarlas –o dips si quieres sonar más cool– para darles un poco más de vidilla.

SAL Y VINAGRE

¿Quién no ha probado alguna vez unas patatas fritas de bolsa con sabor a vinagre? Este clásico entre los sabores industriales es imitable en casa de dos maneras. La primera es muy simple y consiste en hacer una mezcla de una cucharada rasa de vinagre en polvo –este ingrediente no está en todos los supermercados, pero se puede encontrar– y una cucharadita rasa de sal fina (si es que no tienen sal ya), espolvorearlo dentro de una bolsa de 150 gramos de patatas, mezclar bien y santas pascuas.

La segunda implica hacer las patatas fritas en casa, algo que parece difícil pero no lo es tanto. Para ello lava, pela y corta con mandolina dos patatas medianas, colócalas en un bol, sálalas y cúbrelas con vinagre de manzana o de vino blanco. Transcurridos 30 minutos escúrrelas y sécalas bien. Fríelas en una olla o sartén con abundante aceite de oliva suave o de girasol en pequeñas tandas para evitar que se peguen. Retíralas y colócalas sobre un plato con papel absorbente. Añade sal, y opcionalmente pimienta negra, y listo.

CAMPESINAS

Lo que tienen las patatas fritas campesinas de campesinas no lo sabe nadie pero es indiscutible que se han convertido en un sabor popular. La lista de ingredientes de cualquiera de las versiones industriales de estas patatas suele ser bastante cuestionable en términos de salud, por no decir del todo, así que vamos a hacer aquí una imitación algo mejorada.

Para dos bolsas de 150 gramos mezcla una cucharadita de pimentón ahumado, una de ajo en polvo, una de cebolla en polvo, una de perejil seco, una de orégano seco, una de pimienta negra y, si lo consigues, una de vinagre en polvo. Vierte la mitad de la mezcla dentro de la bolsa y agita bien. Puedes preparar más cantidad de esta mezcla y conservarla en un recipiente hermético para agregarla a tus patatas fritas en cualquier momento: si quieres darle un toque extra campesino puedes sustituir las hierbas secas por hierbas frescas y añadir otras como eneldo, romero y/o tomillo.

LIMA Y CHILE

Si la combinación de lima, chile y sal es un triángulo perfecto que funciona en muchos platos, ¿por qué no iba a hacerlo con unas patatas fritas? Esta receta no-receta consiste simplemente en añadir ralladura de lima y copos de chile a las chips. Si no tienes copos de chile, puedes optar por unas gotitas de salsa Valentina o Tajín en polvo, por ejemplo. Estas patatas van a la perfección con guacamole, crema agria, o un poco de cada. Si vas a optar por ello, tanto en este caso como en el resto de los untables, te recomiendo que busques unas patatas fritas algo gruesas para pringar con comodidad sin que se rompan.

SALSA ESPINALER -O DE APERITIVO- Y ENCURTIDOS

En mis años en Barcelona conocí una gran combinación: patatas fritas con salsa Espinaler, aceitunas y piparras. Aunque a priori me pareció que lo único que iba a comer eran patatas fritas mojadas por la salsa y el liquidillo de las aceitunas y las piparras, resultó ser algo delicioso y adictivo (especialmente para acompañar un vermut o una cerveza bien fría).

Para quienes no la conozcan, la salsa Espinaler está elaborada con vinagre, pimentón rojo y otras especias secretas, y se suele añadir a conservas, aceitunas y algunos platos (están buenísimas con lentejas guisadas). En el caso de las patatas puedes servirlas en un bol, añadir salsa Espinaler y agregar algunas aceitunas y piparras encima para que los comensales piquen unas u otras según sus gustos. También puedes hacerlo con gildas o añadir otros encurtidos como pepinillos o cebollitas.

Esta salsa le va genial a unas patatas fritas. ESPINALER

CACIO E PEPE

Esta clasiquísima combinación de la cocina romana se puede aplicar perfectamente a unas patatas fritas. Puedes hacerlo simplemente añadiendo queso pecorino rallado y pimienta negra recién molida por encima a las patatas. Es recomendable utilizar un rallador fino (estilo Microplane) para que el balance patata-queso sea equilibrado y no predomine el pecorino sobre lo demás.

También puedes hacerlo como indica esta receta de Epicurious: calienta el horno a 200 ºC, coloca 250 gramos de patatas fritas en una bandeja para horno en una sola capa, ralla 20 gramos de pecorino por encima y hornéalas durante cuatro minutos o hasta que los bordes de las patatas se empiecen a dorar. Retíralas del horno, ralla 25 gramos más de queso por encima y añade pimienta negra recién molida. Déjalas enfriar y pásalas a un bol.

Nadie se puede resistir a esto. JULIA LAICH

UNTABLE DE HIERBAS

Pasamos a los untables, y empezamos con este que recuerda a las patatas fritas de crema agria y cebolla de una marca popular que todos conocemos. Para prepararlo mezcla tres cucharadas de crema agria con una buena cantidad de eneldo, perejil, orégano y cebollino frescos picados, sal y pimienta. Si no tienes crema agria a tu alcance puedes hacerlo mezclando dos cucharadas de yogur natural sin azúcar con una cucharada de crème fraîche, quark o queso crema. De más está decir que a esta mezcla puedes agregarle las hierbas que más te gusten: cilantro, salvia, tomillo, menta o romero son otras opciones. También puedes añadir una cucharadita de cebolla en polvo o ralladura de limón.

UNTABLE DE QUESO AZUL Y NUECES

El queso azul y las nueces se llevan muy bien con el crujiente y salado de las patatas fritas. Puedes preparar esta combinación como un untable denso mezclando 30 gramos de queso roquefort con una cucharada de queso crema, una de nata para cocinar y un puñadito de nueces picadas o como una salsa, triturando con una batidora de mano o licuadora la misma cantidad de roquefort con cuatro cucharadas de nata y las nueces. Puedes cambiar el roquefort por queso cabrales, gorgonzola, stilton o el que más te guste, teniendo en cuenta que variará su intensidad, y añadir pimienta blanca o negra.

UNTABLE DE TRUCHA AHUMADA

En su libro Cook this book la cocinera estadounidense Molly Baz propone un untable de trucha ahumada y huevas de salmón para acompañar unas patatas fritas. Para hacerlo desmenuza 250 gramos de trucha ahumada –intercambiable por salmón ahumado– y colócala en un bol. Añade 60 gramos de crema agria –si no tienes a mano, aplica la sustitución de más arriba– y otros 60 de mayonesa y mezcla bien con la trucha. Agrega la ralladura y el zumo de medio limón y media cucharada de cebollino fresco picado, añade sal si fuera necesario y pimienta negra. Sírvelo en un cuenco y termina con otra media cucharada de cebollino fresco picado y, si quieres, dos cucharadas de huevas de salmón.

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