Sopa de melón, almendras y lima

No hace falta saber que el melón es una pepónide para preparar esta sopa, más hidratante y nutritiva que un plan Pond's de belleza en siete días.

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La sopa que te devolverá la juventud perdida. O casi. /

Seguramente por el inusitado tamaño de mi cabeza y por mi mermada inteligencia, siempre me he sentido identificado con el melón. También tengo cierto afecto a esta fruta porque me recuerda irremediablemente a los veranos en La Rioja, cuando mi padre se tiraba todo agosto en busca de la pieza perfecta de la susodicha pepónide (gran palabra).

Por supuesto, jamás lo encontraba: ninguno podía competir con uno que se había tomado con mi madre en el año de la Tana y que debía de ser como el elefante blanco o el unicornio fucsia de los melones. Y mira que los olía, los tocaba, les presionaba las puntas, los agitaba y no les hacía la prueba de ADN porque no existía. Aun así, nunca se desanimó. Siguió consumiendo melón en cantidades industriales, y diciendo lo mismo con cada uno que cataba: “Está bueno, pero no tanto como aquél que nos comimos en la terraza de bla bla bla bla”.

Al contrario que mi queridísimo progenitor, yo no he idealizado mis melones del pasado, y sigo dándome por satisfecho con algunos ejemplares que encuentro en el mercado. Por supuesto, para mí la única variedad relevante de verdad es la de piel de sapo, sin que le encuentre demasiado sentido a los cantaloupe, galia y demás especies invasoras. Al comprarlo, me guío sobre todo por el olor, que debe ser suavemente dulzón, y por el peso, notable en comparación con el tamaño en las buenas piezas.

Con la sandía, el melón es la fruta más agradecida del mundo para hacer sopas frías veraniegas. En mi nada humilde opinión, pienso que las almendras hermanan a la perfección con él: no en vano suele servir como guarnición del ajoblanco o incluso formar parte de él en muchas recetas. Por eso mi sopicaldo los une, añadiendo además el puntillo exótico de la lima, la leche de coco (opcional) y la menta. (“Jo, no sé dónde comprar leche de coco y no me gusta la menta”. “Pues no se los pongas y asunto arreglado, ¡copón!”).

Dificultad

Si no te sale, vuelve a hacer Primaria.

Ingredientes

Para 4-6 personas

  • 1 kilo de melón pelado y troceado
  • 100 g de almendras crudas
  • 3-5 limas
  • 100 ml de leche de coco
  • 2 cucharadas de menta picada
  • Colas de gambas o langostinos cocidas como guarnición (opcional)
  • Chile en polvo o pimentón picante (opcional)
  • Sal

Preparación

  1. Triturar a fondo las almendras hasta que se forme una pasta.

  2. Añadir la ralladura de una lima, el zumo de todas (2 si están jugosas; 4, si no), la leche de coco, sal y un chorrito de agua. Seguir triturando hasta que se forme una crema espesa.

  3. Incorporar el melón y una cucharada de menta, y triturar.

  4. Bañar las colas de gamba o langostino en un poco de aceite y espolvorearles pimentón por encima.

  5. Servir la sopa con las colas como guarnición y menta picada muy fina por encima.

¿Has intentado hacer esta receta u otras de El Comidista, y no te han salido bien? Quéjate a la Defensora del Cocinero enviando un mail a defensoracomidista@gmail.com

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