Patatas hasselback estilo balear
Suecis y las Baleares, una asociación natural..

Patatas hasselback estilo balear

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Unas patatas aptas para el horno, algo de sobrasada, un toque de quesazo, miel y hierbecillas: nada puede ir mal en esta receta que tiende un puente gastronómico entre Suecia y las islas Baleares.

Se me ocurren pocas preparaciones tan versátiles como las patatas hasselback, unas maravillas crunchis y melosas a la vez a la que se les puede poner prácticamente cualquier cosa. Solo con mantequilla o aceite de oliva y unas hierbecillas o especias ya son perfectas para acompañar carne, pollo o pescado. Con queso fundente y bacon o con nueces y gorgonzola –y una ensalada de hojas verdes como acompañamiento– pueden ser un plato único apañado, perfecto para una cena o comida ricas y fáciles de preparar.

Si –como bien indicó un amable lector en una receta que publicó Mikel hace un par de eones– las patatas hasselback son de origen sueco, su relación con las Baleares es absolutamente impepinable. Seguramente el verdadero motivo por el que les gusta tanto comprarse casas en las islas no tiene nada que ver ni con su clima ni con sus estupendas playas, sino con lo bien que se cuelan entre las rodajitas de estas patatas la sobrasada y el Mahón fundidos.

Pongo la sal como ingrediente opcional porque a mí con la que le aportan la sobrasada y el queso, ambos potentes, ya me llega. Si a alguno de los comensales le gusta la comida bastante salada, os aconsejo que le dejéis un salero a mano, pero no le pongáis más directamente a las patatas porque es fácil pasarse y eso sí que no tiene arreglo. Y en el momento en el que las preparé ni tenía ni se me ocurrió, pero seguro que un poco de cebollino picado les vendría de muerte.

Ingredientes

Para 4 personas

  • 8 patatas medianas tipo kennebec (unos 120 g cada una, si son muy grandes, 4)
  • Aceite de oliva virgen extra
  • 30 avellanas
  • Tomillo fresco
  • 150 g de queso tierno de Mahón
  • 150 g de sobrasada en láminas finas (si puede ser, de 'porc negre' o ibérica y, si se quiere, picante)
  • Miel
  • Sal (opcional)
  • Pimienta

Preparación

  1. Encender el horno a 200º.
  2. Cortar las patatas en láminas finas (unos 3-4 milímetros) sin llegar al extremo: deben quedar unidas por la base. Yo lo hago colocando la patata entre dos palillos y cortando con un cuchillo bien afilado, de una punta a otra. Los palillos sirven de tope para no cortar toda la patata.
  3. Poner papel de horno en una fuente o bandeja. Disponer las patatas encima y ponerles un chorrito mínimo de aceite de oliva encima. Hornear durante una media hora.
  4. A los 30-40 minutos las láminas de patata ya deberían estar un poco separadas. Disponer entre ellas trocitos de las láminas de sobrasada sin piel. Hornear 10 minutos más.
  5. Distribuir el queso rallado, unas hojas de tomillo, pimienta recién molida, las avellanas picadas en grueso y un chorrito de miel encima de las patatas y hornear otros 5 minutos. Servir bien caliente.

¿Has intentado hacer esta receta u otras de El Comidista, y no te han salido bien? Quéjate a la Defensora del Cocinero enviando un mail a defensoracomidista@gmail.com

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