Tarta de galletas, queso batido y fruta
Más fruta que galleta, ese es el truco.

Tarta de galletas, queso batido y fruta

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La tarta de galletas lo tiene todo: buena, bonita, barata, se hace en un pispás y encima sin horno. Más allá de la mítica versión con chocolate existe un mundo de posibilidades con queso, nata y fruta de temporada.

Ya quedamos en su día en que la tarta de galletas y chocolate debería ser patrimonio de la humanidad, pero a veces se nos olvida que la arquitectura repostera con galletas y crema puede ir más allá. Más allá en sabores y combinaciones, porque en dificultad es complicado quedarse más corto que la receta de hoy. Por no tener, no tiene ni galletas untadas en líquido, operación que hace tambalear a veces los cimientos de la clásica construcción galletil.

Sí que respeta las normas sagradas de la cooperación familiar, permitiendo hacer una tarta en escasos diez minutos si uno coloca las galletas, otro trocea la fruta y el último, el más afortunado, bate la crema metiendo de vez en cuando el dedo. Lo bueno es que además podéis adecuar la receta a vuestro gusto o a lo que tengáis en la despensa, porque admite casi cualquier tipo de fruta blanda y jugosa: la que he hecho yo tiene melocotón y mango, pero podría llevar ciruela, nectarina, piña, plátano, kiwi, fresas o frutos rojos.

Cualquier fruta madura que tenga el suficiente líquido como para —en feliz connivencia con la crema de queso— humedecer las galletas y conseguir una tarta de textura suave. ¿Que prefieres hacer una confitura o compota con otro tipo de fruta? También valdría. ¿Que tienes por ahí una muy buena mermelada y la quieres aprovechar? La acepta igualmente.

La crema es una mezcla de queso cremoso -idealmente mascarpone comprado o casero, pero admite cualquiera- y nata que con el reposo en frío adquirirá una consistencia firme similar a la del tiramisú. También queda bien añadiendo parte de yogur y chocolate blanco derretido o leche condensada para los más golosos (pero entonces aumenta la cantidad de azúcar, claro). En cuanto a las galletas, mejor que sean rectangulares para facilitar el montaje de las capas, y de tipo maría hojaldrada: así tardarán menos en ablandarse a pesar de no haberlas mojado en ningún líquido.

Un poco de canela, vainilla, cacao puro en polvo o un chorrito de licor te servirán para cambiar completamente el sabor de la crema y conseguir un postre nuevo. Prueba a combinar jengibre en polvo con compota de manzana, vainilla y coco rallado con piña o chocolate con plátano y disfruta durante todo el verano de este magnífico jetapostre galletil sin sudar una sola gota delante del horno.

Dificultad

Si sabes juntar dos Legos sabrás hacerla.

Ingredientes

Para 8 personas

  • Unos 175 g de galletas rectangulares
  • 400 g de queso mascarpone o en crema
  • 200 ml de nata para montar, fría
  • 30 g de azúcar
  • La ralladura de medio limón (también se puede usar naranja u otros aromatizantes como vainilla, licores o especias)
  • 400 g de fruta (por ejemplo, melocotón, mango, plátano, piña, frutos rojos, kiwi, papaya, ciruela…)

Preparación

  1. Escoger una fuente, táper o molde rectangular de bordes altos, con espacio para poner una capa de unas 8 galletas.

  2. Cortar papel de horno adecuado al tamaño del fondo del molde, dejando tiras largas a los lados para poder sacar la tarta con facilidad tirando de ellas.

  3. Para hacer la crema: frotar el azúcar y la ralladura de limón con las puntas de los dedos hasta que desprenda su color y aroma. Añadir el queso, batir con unas varillas eléctricas hasta conseguir una mezcla cremosa y agregar después la nata líquida bien fría. Batir de nuevo un par de minutos hasta que la crema sea consistente.

  4. Pelar y cortar la fruta haciendo láminas finas o dados pequeños.

  5. Colocar en el molde una capa de galletas, cubrir con un tercio de la crema y encima, la mitad de la fruta.

  6. Volver a poner otra capa de galletas y proceder del mimo modo hasta tener tres capas de galletas, dos de crema y dos de fruta. Cubrir completamente con el tercio de crema restante y tapar el molde con film plástico.

  7. Refrigerar en la nevera entre 12 y 24 horas, tiempo necesario para que las galletas se humedezcan.

  8. Sacar la tarta de la nevera, destapar y cubrir con un poco de fruta, frutos secos o cacao en polvo.

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