Guía para comer bien en carretera

Preguntamos a camioneros, motoristas y gente que sale de gira por sus sitios de paso favoritos: vale la pena salir de la autopista para que la comida o la cena sean un recuerdo tan agradable como el viaje.

  • Comentar
  • Imprimir
  • Enviar por correo
Guía para comer bien en carretera
El atasco te lo vas a comer igual, al menos que te pille bien alimentado.

Eran otros tiempos. Las autovías no existían y se viajaba por carreteras nacionales. Se tardaba mucho más en llegar, pero a cambio -lo recordarán- atravesabas varios pueblos y podías degustar la gastronomía local. Como el cocido maragato de Astorga, en León, si ibas de camino a Galicia. Ahora Mecano ya no suena en el coche y el paisaje lo dominan las áreas de servicio, porque aquellos restaurantes quedaron relegados al olvido de un desvío que casi nadie toma. Aunque esto no significa que no se pueda comer bien en ruta.

En El Comidista hemos preguntado a los que viven, casi, en la carretera para que nos recomienden sus sitios de paso favoritos: músicos, monologuistas, motoristas y, cómo no, camioneros. Ya les adelanto que hay de todo: desde restaurantes pegados a la autovía donde -me aseguran- se come bien, hasta mesones que justifican ese rodeo e incluso estaciones de servicio donde sirven producto local. Y de paso desvelamos sus trucos: ¿donde hay camiones aparcados se come bien o es que les hacen descuento? ¿Estamos comprando los auténticos miguelitos de Roda? Repasamos cada zona del mapa.

Si se sienten abrumados por la longitud de esta guía, no se preocupen. Pueden ir directamente a la parte que más les interese para su viaje: norte, sur, este, oeste, centro, sureste, suroeste, noreste y noroeste. O si les apetece mucho, y quieren sorprender a sus acompañantes, pueden leérsela entera y anotar los 72 restaurantes que aparecen en ella. Para que luego me acusen de centralista.

Norte

Esto para ir abriendo boca. FACEBOOK

Cuando se baja del escenario, el humorista Leo Harlem busca sitios donde las raciones sean como las de sus monólogos, que le miren a los ojos y le digan: "Uno de los dos no sale vivo del restaurante". Algo que le sucede en Burgos. "En El Lagar de Milagros [A-1, salida 146] paramos siempre a comer huevos fritos con morcilla, todo muy sencillo; torreznitos, cosas caseras muy ricas". La especialidad allí, eso sí, es el lechazo. Y ya que están por la provincia pueden ir a Lerma y hacer caso a la monologuista Raquel Sastre y parar en el bar Ducal (Lope de Vega, 5). "Me lo aconsejó la gente del pueblo y me di un homenaje: croquetas, un buen entrecot. Y todo recién hecho. Riquísimo".

Algo más arriba, en la localidad cántabra de Treceño, está el restaurante Prada a tope que el bluesman Jimmy Barnatán reivindica con el fervor de su tierruca. El local, que pertenece a la misma cadena que su homólogo de El Bierzo, está situado en el kilómetro 255 de la N-634. Y es ahí donde Barnatán coge fuerzas antes de seguir girando con su banda The Cocooners: "Hacen una olla ferroviaria" -por encargo y con garbanzos y langostinos, nos explica el dueño- "que es fantástica. Es un sitio para probar la comida cántabra más racial, como el cocido montañés o lebaniego".

Y no nos olvidamos de Euskadi, naturalmente. El bilbaíno Pedro Pardo, autor de la recomendadísima guía España en moto, aconseja frenar en Casa Julián. La opinión de este motorista no es baladí: en su libro recoge 15.000 kilómetros de rutas (de los 600.000 que lleva a sus espaldas). Y este asador de Tolosa -en la A-1, dirección San Sebastián- figura como una parada obligada. Y eso que en 65 años no han cambiado el menú: siguen sirviendo el mismo chuletón con pimientos, nos cuentan desde ese mismo establecimiento. "Casa Julián se disputa con Casa Nicolás ser el mejor asador del mundo", asegura Pardo, dueño, a su vez, del restaurante Trafalgar, en Vejer de la Frontera.

Sur

Parece el postre, pero es una porra antequerana de naranja. EL COMIDISTA

En la localidad malagueña de Villanueva del Trabuco está otro de los negocios en los que conviene detenerse: Paneque (A-92, salida 7). Aparece referenciado en otra guía fabulosa: El camionero recomienda, obra de José María Sallés, director comercial de la Fundación Wtransnet. Sallés recogió la opinión de 1.000 camioneros –el mapa con todas las recomendaciones se puede ver aquí-, y de Paneque se remarca, por ejemplo, su porra antequerana: con tomate, pan, ajo, aceite y pimiento, "y todo triturado con jamón serrano o atún o huevo cocido".

Entre tanta chincheta sobresale otro restaurante jienense: Complejo Juleca (A-44, salida 26), reflejado también en esa guía y donde el bacalao gratinado al ajo atado y la paletilla de cabrito al estilo Juleca justifican ese retraso en el viaje. Y otro más, en Córdoba: en Palma del Río está El Garrotal (A-4, salida La Carlota) del que hablan así los camioneros que han participado en ese TripAdvisor del sector: "Si te acercas los martes y pides una paella, tomarás una decisión de la que nunca te vas a arrepentir. Pero, si por aquellas cosas, no te gusta el arroz, tienes a tu disposición carnes a la brasa, guisos de todo tipo, rabo de toro, etc".

Hay, sin embargo, más sitios del sur que no aparecen en ese mapa. Ángel Flores lleva 28 años de oficio y más de tres millones de kilómetros en los riñones, y nos recomienda un sitio más de esta zona: el restaurante Carmen -dentro del hotel del mismo nombre, aunque no hace falta estar alojado para comer allí-, y que está en el municipio de La Carlota (Córdoba) junto a la A-4. Este camionero suele parar ahí cuando quiere comer comida casera "de verdad". Surge entonces la pregunta de rigor: ¿tenemos que ir tras ellos si queremos comer bien en ruta? ¿Qué hay de cierto en ese tópico?

Este

Llevas toda tu vida comprando miguelitos donde no es. WIKIPEDIA

La respuesta está en el este. Y nos la da otro profesional del sector que, en ese momento, está en Paterna, precisamente, comiendo. Antonio Alfaro -30 años como transportista y cinco millones de kilómetros recorridos- es claro: "Tú a lo mejor sales un día y comes, pero yo estoy comiendo por ahí toda la semana y quiero alimentarme bien. Este es un trabajo muy duro. Y buscamos sitios que, además de seguros y espaciosos, se coma bien y casero. No es una cuestión de precio. Aunque sí existen menús para nosotros: solemos pagar unos 10 euros y cada 10 comidas, una es gratis. Pero por mucho precio que me hagan si no me gusta la comida, no vuelvo. Fíate, yo también paro donde hay camiones".

En su caso, nos propone ir sin prisa y desviarnos hasta la localidad conquense de Iniesta. Y una vez allí saborear la cocina de La Esmeralda (en la avenida de la Constitución, 39). Y quien dice Iniesta, dice Zafra de Záncara. En el kilómetro 124 de la A-3 se levanta el establecimiento de Venta San José, situado en esa misma provincia. Lo recomienda el propio Alfaro y también su colega de carretera, Leo Harlem: "Hacen un pisto manchego muy rico, raciones de todo tipo buenísimas, unos bocatas cojonudísimos con un pan riquísimo de mollete y puedes, además, comprar queso".

Y lo que sigue que lo cuente Raquel Sastre: "Todo el mundo para en La Roda, en Albacete, a comprar miguelitos. Pero los originales están dentro del pueblo, en la Confitería La Moderna, y, créeme, el sabor se nota. Los otros están buenos, pero los auténticos son espectaculares". Y tiene razón. Al otro lado de la línea, Isabel Pérez reivindica lo que es suyo: "Aquí en La Roda todo el mundo hace miguelitos, pero los auténticos son los que vendemos en nuestra confitería. Mi suegro le enseñó a mi marido, en 1925, a hacer el hojaldre y la crema y desde los años sesenta que estamos vendiendo miguelitos. ¿El nombre? Pues viene por un artista de aquí, Miguel Ramírez, que venía todos los días y decía: 'Dame mis pasteles'. Y empezamos a decir los pasteles de Miguelito, que eran de ese hojaldre y esa crema. Y de ahí pues los miguelitos".

Sastre se enteró de esta historia en la gasolinera de La Roda. "Le pregunté al empleado dónde podía comprar los famosos miguelitos y me descubrió esa confitería. Es algo que hago siempre, y es un trucazo: cuando llego a un pueblo, me acerco al de la gasolinera y le digo: 'Mira, me puedo gastar tanto. Dime un sitio que me vaya con buena sensación de tu zona'. Y, oye, me recomiendan cada lugar cojonudo". Como este otro que nos aconseja: "Frente a esa confitería hay un restaurante [El Molina, situado a escasos números] que tiene un muy buen menú del día".

De Albacete bajamos a Alicante porque en Villajoyosa está el lugar por el que la cantante Zahara se está planteando dejar a su banda para irse a comer ella sola, aunque no le pille de paso, bromea, el arroz que preparan en el restaurante Madrid. "Está frente al mar y son muy rápidos. Y el arroz que hacen está buenísimo; al dente, de esto que metes el tenedor, ¿sabes? Y está la capita muy fina. Jugoso y espectacular".

Oeste

"Hola, mira, te llamo para decirte que he pinchado y que llego más tarde". PIXABAY

Y a todo esto, ¿hay alguna área de servicio donde se coma bien y no sea algo demencial? Pues, miren, Jimmy Barnatán me hace todo un descubrimiento: "Siempre que tenemos algún bolo en Extremadura, paramos en La Pausa (A-5, kilómetro 103). En el restaurante de esta vía de servicio tienen pintxos muy buenos y jamón y productos extremeños". Y en Monesterio, Badajoz, está el restaurante Venta El Culebrín (en la A-66). Si son ustedes motoristas les sonará porque está ubicado también en el corazón de la ruta de la Vía de la Plata, toda una referencia. Pero Pedro Pardo añade otra razón más para visitar ese establecimiento: "Tienen sus propios cerdos ibéricos y los despieces que te sirven son carne de cerdo ibérico de bellota 100%". Nuestro experto sobre dos ruedas nos recomienda, a su vez, llegar más tarde a nuestro destino y visitar la localidad pacense de Zafra, pero, sobre todo, El Acebuche (calle de Santa Marina, 3).

La guía de El camionero recomienda menciona otro local de Extremadura: El Gallo, situado en el kilómetro 539 de esa autovía de la Plata. Sobre este negocio ubicado en Casar de Cáceres, en la provincia homónima, se dice: "Puedes encontrar platos procedentes de la caza de venado, migas extremeñas, gallo de corral y una exquisita torta del Casar".

Centro 

Bocadillo de lomo y queso para los muy 'cebollistas'. WIKIMEDIA

En esa fastuosa guía de los transportistas hay referenciados 500 restaurantes de toda España. Y su autor, José María Sallés, nos sugiere, ya puestos, hacer un alto en La Venta (A-2, kilómetro 38.200). Ubicada en la localidad madrileña de Meco, destaca la variedad de su menú casero. Este suele ser un lugar de paso también para los camioneros, pero Antonio Alfaro prefiere estacionar su vehículo frente al hostal El Amigo y comer el menú del día de ese restaurante cuando está por Ocaña, a la altura del kilómetro 57 de la carretera de Andalucía.

Y sin salir de la provincia de Toledo, tenemos el Tres Jotas, en Ontígola, que nos aconseja por ser "bueno y económico" su colega de fatigas, Ángel Flores, y que está en el kilómetro 55 de la A-4. Flores también nos insta a desviarnos hasta el restaurante de La Terraza La Parrilla, en Valdemoro (Madrid). Y probar sus carnes, pescados o bocadillos. Todo a la parrilla, como su propio nombre sugiere, o a la plancha. En salida 24 de la A-4.

Sureste

Mi 'road manager' también lo aprobaría. MIREIA RODRÍGUEZ

En todas las giras hay una persona imprescindible: el road manager. Quien se ocupa, entre otras cosas, de elegir los sitios donde la furgoneta del grupo se detiene a comer. Con Zahara viajan ocho personas más. Pero si la furgoneta no se detiene en La Albatalía (Murcia) ya se encarga ella. Allí está el restaurante El Molinero (A-30, salida Albatalía), que esta cantante nos aconseja visitar por su arroz, nuevamente: "Es distinto al que hacen en el restaurante Madrid, de Alicante, pero este está, incluso, más jugoso. Lo hacen con productos de la huerta y está muy rico. Y también te puedes pedir una ensalada de tomates, buenísima".

Cuando gira por la zona, Raquel Sastre es otra asidua del restaurante del hotel rural Llano Piña (A-92, salida 188). "Está en Loja [Granada] y todo lo que hacen está muy rico. Es un sitio además con mucho encanto, muy bonito". Y según nos confirman al otro lado del teléfono, no es necesario alojarse tampoco para probar su cordero lechal o su paletilla de chivo. Y si se quieren dar un homenaje en ruta, y comer marisco, esto que añade esta humorista les interesa: "En Vera, Almería, está la terraza Carmona [en la A-92, en el límite con Murcia]. Fui una vez y lloré de emoción. La cuenta salió por unos 40 euros, pero me fui de ahí bien comida. El marisco estaba riquísimo, lo único malo es que sirven Cruzcampo". Nadie es perfecto, pero sus gambas rojas de Garrucha o el lomo de gallo pedro que preparan horneado con vinagre de Jerez y tallarines de calamar compensa, con creces, ese desliz.

Otro rodeo que merece la pena dar es el que te lleva hasta el municipio granadino de Bubión (A-44, desvío de la Alpujarra dirección Lanjarón y luego hay que seguir hasta Órgiva y antes de entrar, desviarse otra vez). El mareo merece la pena. Aquí podrán probar la cocina alpujarreña. Todo esto se lo conoce muy bien Pedro Pardo, que es quien nos lo recomienda, porque cuando hace la ruta de las Alpujarras aparca su Pan-European 1300 frente al restaurante El Teide. Ahí sirven ese plato típico alpujarreño, que lleva: longaniza, morcilla, huevo frito, jamón serrano, patatas a lo pobre y lomo en adobo. Aunque también tienen choto al ajillo y en salsa o migas de sémola de trigo. No pinta mal, no.

Suroeste

"No te lo vas a creer: he vuelto a pinchar y voy a llegar aún más tarde. Sí, sí, yo tampoco me lo explico". WIKIMEDIA

Y de nuevo volvemos sobre esa guía de los camioneros para recomendarles cuatro locales más, al suroeste de la península. En Utrera, Sevilla, nos aconsejan parar en el mesón El Paisano (N-4, kilómetro 588) y pedir su cordero lechal al horno y su flan de huevo. Y hacer lo propio también en la localidad gaditana de Sanlúcar de Barrameda y poner el punto muerto frente al restaurante Venta El Menuito (A-480, kilómetro 4) para degustar "conejo, venado, jabalí o perdiz".

Sin salir de la zona, en Chiclana de la Frontera está otra marisquería -El Manguita (calle de Huerta Rosario, 1)- donde estos marineros de tierra apuestan por "la langosta, el pescadito frito o la tortilla de camarones". ¿Y en Huelva? Pues aquí proponen otra área de servicio donde no llorar -de pena-: la de Chucena (A-49, kilómetro 37). "Comida de calidad, regional y preparada al momento. Es la forma ideal para comer como en casa y relajarse durante el viaje".

Noreste

Butifarra blanca y negra, deliciosa. WIKIMEDIA

En su estupenda guía España en moto, Pardo refleja infinidad de restaurantes donde extender la pata de cabra. Pero son sitios también a los que se puede acceder en coche. Como estos dos que destaca en los Pirineos. En Ribes de Freser, Girona, se encuentra el Hotel Els Caçadors, donde no es necesario registrarse para disfrutar de sus paradisíacas vistas -el hotel está situado en la carretera de Vic a Andorra y a 30 metros del Valle de Núria- y lo que más nos interesa: para comer. Pardo aconseja probar la cocina regional de su restaurante: butifarra con patatas fritas, rape negro a la plancha, filete de potro... Y en Jaca (Huesca) también hay que echar el freno, nos insiste. "El restaurante de La cocina aragonesa [Calle de Cervantes, 5] es lo mejor que hay allí". Algo tendrá que ver su ensalada de morro y oreja con picante de chili y fresco de menta o sus albóndigas de ternasco de Aragón al vino del Somontano, que, se comenta, son exquisitas.

El transportista Antonio Alfaro da fe de que en esa zona se come muy bien. Y nos habla de dos sitios más: el restaurante Mariano, en Calamocha (Teruel), y a la altura del kilómetro 190 de la carretera de Sagunto a Burgos, es otro de sus estacionamientos típicos cuando quiere degustar, por ejemplo, unas judías blancas con chorizo, unas mollejas de cordero o unas tajadas de codillo de jamón. Y en Villafranca de Ebro -en el kilómetro 347 de la N-2- está la Pepa, nos chiva. "Está saliendo de Zaragoza y se come muy bien y a un precio asequible".

Noroeste

"Nada, que no llego. Se me ha echado la noche encima". MÒNICA ESCUDERO

A estas alturas del viaje no deberían de tener hambre. Pero no podíamos acabar esta pantagruélica guía sin mentar el noroeste. Y de nuevo recurrimos a los que saben: en el mesón La Panera (A-6, salida 243) se ven varios camiones aparcados. ¿Casualidad? Pues parece que tiene que ver más con la cocina típica de Cerecinos de Campos (Zamora) que hacen ahí. Y también con que los dueños son expertos en carnes y embutidos. Y la sopa castellana la hacen como es menester: a la zamorana. "Con pan bregao, huevo hervido y jamoncito... ¡y que hierva!", nos explica su responsable. Y otro sitio donde el desvío es taxativo es el restaurante El Álamo, en Asturias. Para degustar sus croquetas de cecina o de marisco y, sobre todo, su fabada hay que coger la A-8 y tomar la salida 495 y detenerse en la carretera de Tapia de Casariego.

Y una recomendación más del motorista Pedro Pardo. "En Cedeira", sostiene, "están los mejores percebes del mundo". ¿Dónde? "En el Náutico", en la provincia de A Coruña (Rúa Mariñeiro, 7). Este restaurante, con más de 70 años de historia, nos concretan desde la propia casa, ofrece además toda una serie de platos que justifican, por sí mismos, el trayecto hasta esta zona costera: salpicón de bogavante, rape con guisantes o su pastelón, que es como se conoce en otras zonas a la empanada gallega y que en Cedeira la llaman así porque se hace con una masa hojaldrada. El relleno: desde vieiras a bacalao con pasas.

Como ven hay vida más allá del triste bocadillo de tortilla -seca- y pimiento -plastificado-. Y si la piden, al menos, háganlo bien. Mònica Escudero ya les habló aquí de esa parada sin pérdida que es Betanzos, en la misma Coruña. Y de dos locales -Casa Miranda y Mesón O' Pote- donde probar su famosa tortilla. Y yo añado la de La Casilla, que era el otro bar donde parábamos cuando se viajaba por carretera y en el coche, ya les digo, sonaba Mecano o Sabina. Y nos daban las diez y las once y hasta las dos y las tres tratando de llegar a ese pueblo con mar. El restaurante, por cierto, sigue existiendo: está en la misma N-6. Si deciden ir más lento prueben, además, sus pimientos, los calamares de la ría o el pulpo. Hay cosas que, por suerte, no han cambiado. Buen provecho y, sobre todo, feliz regreso.

¿Echas en falta alguno? Mira aquí si está

Rodrigo Casteleiro

La guía se completa con los siguientes restaurantes que, por espacio, se quedaron fuera del texto principal, y que nos recomendaron también los expertos consultados:

  • Comentar
  • Imprimir
  • Enviar por correo

Comentar Normas

Para poder comentar debes estar registrado en Eskup y haber iniciado sesión

Darse de alta

Date de alta:
es fácil, gratis y podrás:

  • Comentar las noticias
  • Participar en nuestros canales temáticos
  • Dialogar con los periodistas y otros lectores

Lo más visto en El Comidista