Pasta con hinojo y sardinillas
Tan rica como bonita.

Pasta con hinojo y sardinillas

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El hinojo cocinado tiene una textura melosa y un sabor ligeramente dulce, perfecto para combinarlo con otro más intenso como el de las sardinas en conserva. Un toque de mantequilla y limón remata la jugada.

Que levante la mano quien tuviera ganas de que llegase la primavera. Qué bien, amigos comidistas: ya tenemos aquí la temporada de fresas, guisantes y espárragos; aunque también es el momento de decirles adiós a las mejores alcachofas, coles de Bruselas, bulbos de hinojo y todos esos vegetales que llegan del frío, adorados en esta santa casa.

Vale, es posible que el hinojo tampoco es el vegetal con más popular del universo, pero a mí me da que eso es porque no nos han enseñado a cocinar con él. ¿Qué se puede hacer con un bulbo que sabe a anís? Pues muchas cosas: cuando lo cocinamos, el hinojo tiene una textura suave y un sabor ligeramente dulce y anisado; queda delicioso cuando se carameliza y combina muy bien con sabores algo más fuertes como el de las sardinas de esta receta.

Pero el hinojo también puede tomarse crudo: en este caso, su textura es crujiente y algo más dulce y anisada que cuando se cocina. También queda genial combinado con naranja, así que, aunque estemos a final de la temporada, os animo a que lo probéis antes de que tengamos que esperar a finales de otoño para verlo de nuevo en los mercados. ¿Necesitáis unas directrices más concretas? Ahí van: mezclad escarola, hinojo crudo laminado, naranja a rodajas y unas aceitunas negras. Aliñad con aceite de oliva virgen extra y sal en escamas, y a gozar.

Dificultad

La que tiene abrir una lata de sardinas.

Ingredientes

Para 4 personas

  • 280 g de pasta
  • Un bulbo de hinojo
  • Una lata de sardinillas (2 filetes de sardina o 2 sardinillas por persona)
  • 30 g de mantequilla
  • El zumo de medio limón
  • Un puñado de piñones
  • Unas ramitas de hierba del bulbo de hinojo
  • 2-3 cucharadas soperas de aceite de oliva
  • Sal
  • Pimienta

Preparación

  1. Lavar el bulbo de hinojo y descartar la base –un poco menos de medio centímetro– ya que suele tener un color marrón porque se ha oxidado. Cortar también las ramitas que tenga con hojas y reservarlas para luego. Cortar el bulbo de hinojo por la mitad y luego en láminas de medio centímetro más o menos.
  2. Calentar el aceite de oliva en una sartén y dorar las láminas de hinojo por tandas con una pizquita de sal. Cuando haya adquirido un bonito tono dorado, retirar y dejar reposar en un plato sobre papel de cocina.
  3. Mientras, poner una olla con agua abundante y sal para hervir la pasta. Cuando el agua empiece a hervir, echar la pasta y dejar que hierva el tiempo que indica el fabricante en el envase. Escurrir la pasta una vez cocida y guardar medio vasito del caldo de cocción.
  4. Una vez se ha terminado con el hinojo, añadir los piñones y tostarlos durante unos minutos. Calentar la mantequilla en un cazo, permitiendo que se derrita, pero sin que llegue a quemarse. Añadir el zumo de limón, 2-3 cucharadas soperas del agua de cocción de la pasta, una pizca de sal y ligar bien.
  5. Poner la misma olla donde se ha hervido la pasta al fuego y mezclar la pasta, el hinojo, las sardinas bien escurridas de aceite, los piñones, las hojas y ramitas de hinojo picadas y la salsa de mantequilla y limón. Remover bien para que no se pegue la pasta y vaya calentándose. Probar, corregir de sal y pimienta y servir.

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