Una sopa, dos temperaturas
Una sopa, dos temperaturas.

Sopa de tomate y garam masala

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Se puede tomar fría o caliente, es ligera, se prepara en un momento y te ayuda a superar la morriña del 'veroño'. ¿Qué más puedes pedirle a una sopa de tomate especiada?

Sí, amigo/a amado/a: estamos en esa época del año en la que acertar con la vestimenta adecuada es más difícil que dar con la combinación ganadora de la Primitiva. La profecía de la rebequita de tu madre se cumple todas las noches; el hashtag #aquísufriendo se desvanece de tu Instagram; las marcas del bañador se difuminan en tu piel, y el rostro de tu(s) amor(es) estival(es) se diluye(n) en tu memoria: es veroño. Conscientes de la desidia existencial y emocional que produce esta transición, te presentamos lo que vendría a ser la chaquetita de entretiempo de los platos de cuchara: la sopa de tomate y garam masala, que puedes tomar fría o con un punto de calor.

Garam masala, “mezcla de especias calientes” en hindi, es una combinación de varias especias tostadas y molidas originaria del norte de la India, la zona más fría del subcontinente. El concepto de calor en su nombre proviene de la medicina ayurvédica, en la que se considera que hay especias “calientes”, cuyas propiedades -siempre según la medicina ayurvédica- mejoran el metabolismo del cuerpo. Las especias utilizadas para prepararlo difieren según la región y el gusto personal, pero las más comunes son las pimientas negra y blanca, la canela, el clavo, el cardamomo y el anís estrellado.

Hay versiones regionales que solo llevan cinco ingredientes, como la rajastaní, y otras, como la bengalí, que llevan hasta 12. Ninguna se considera más auténtica que otra, y aunque algunos paladares occidentales perciben el garam masala como un condimento picante, para los paladares indios no lo es. Tiene un punto muy punzante, sí, pero no abrasa porque no lleva chili.

Si no eres muy amigo del picante, reduce la cantidad de jengibre y omite el chile verde de nuestra receta. Si, por el contrario, el picante y tú sois buenos amigos, sustituye el pimentón dulce por picante y añade media cucharadita de comino molido.

Dificultad

Muchísimo más fácil que afrontar el final del verano

Ingredientes

Para 2 personas

  • 4 tomates medianos muy maduros
  • 1 zanahoria mediana
  • ½ cebolla roja pequeña
  • 2 dientes pequeños de ajo
  • 1 pulgar pequeño de jengibre (del mismo tamaño que un diente de ajo)
  • 1 ½ vaso de caldo de verduras
  • 1 cucharadita rasa de garam masala
  • ½ cucharadita rasa de pimentón dulce
  • ½ cucharadita rasa de cúrcuma molida
  • 1 hoja de laurel
  • 3 cucharadas de aceite de oliva
  • ½ cucharada rasa de azúcar moreno
  • Sal al gusto

Para decorar

  • Hojas de cilantro
  • Chile verde pequeño
  • Zumo de lima

Preparación

  1. Cortar el ajo en láminas y picar el jengibre muy fino. Cortar la cebolla y la zanahoria en daditos.
  2. Poner el aceite en la sartén y añadir el ajo y el jengibre, removiendo con una espátula o cucharada de madera. Cuando empiezan a oler y a chisporrotear, añadir la cebolla y remover. Sofreír todo un par de minutos a fuego medio, añadir la zanahoria, remover y sofreír unos cinco minutos.
  3. Mientras se hace el sofrito, cortar los tomates por la mitad y rallar la pulpa de los tomates (la piel se tira). Agregar el azúcar al cuenco y remover.
  4. Cuando la zanahoria ya está tierna, añadir el garam masala, el pimentón y la cúrcuma, removiendo unos 30 segundos o hasta que el sofrito coja el color de las especias.
  5. Añadir la pulpa de los tomates, el laurel y sal. Remover y cocer durante 10 minutos o hasta que el tomate se haya oscurecido, reducido y espesado. Pasar a un cazo, sumar el caldo, remover y llevar a ebullición. Retirar la hoja de laurel y triturar con una batidora. Enfriar y refrigerar en la nevera durante unas horas.
  6. Justo antes de servir la sopa, cortar el chili por la mitad y quitarle las semillas y los nervios. Picar muy fino -el trozo que queramos- y picar también un poco de cilantro. Servir con el chile, el cilantro y un chorrito de zumo de lima por encima.

Si haces esta receta, comparte el resultado en tus redes sociales con la etiqueta #RecetasComidista. Y si te sale mal, quéjate a la Defensora del Cocinero enviando un mail a defensoracomidista@gmail.com

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