Un dignísimo final para un repollo
Un dignísimo final para un repollo.

Pastel de repollo

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Un clásico pastel salado con una base de huevo y nata líquida que enriquece el repollo con un sofrito de puerro y bacon. Se puede servir con salsa de tomate, una crema de verduras potente o mayonesa.

Hay ciertas recetas que relaciono automáticamente con mi casa y mi niñez, pero que no tengo muy claro que puedan considerarse clásicas o arraigadas también en otras familias. Una de ellas es el pastel de repollo que preparaban tanto mi madre como mi tía y, por ende, estaba siempre presente en las comidas en familia con mi abuela. No sé de dónde surgió la receta, pero indagando un poco me he podido dar cuenta de que este pastel de repollo era la solución perfecta para que una prole de diez niños de edad temprana comieran esa verdura complicadita.

Para mi madre no hay pastel de repollo sin un buen sofrito de puerros, bacon salteado, nata, huevos y un buen arreón de pimienta negra. Curiosamente siempre lo ha servido frío y acompañado de un rico sofrito de tomate con cebolla. Con los años he ido descubiendo que una crema de zanahoria o de calabaza, como la de la receta de hoy, también son excelentes compañeros de batalla.

Lo bueno de estos pasteles, que también pueden ser el relleno de cualquier quiche, es que una alteración en el producto principal nos cambia la resultado por completo pero la preparación es igualmente fácil. Os animo a que probéis sólo con puerro, con calabacín, con lombarda, con espinacas… y además también podréis incorporar restos de carne, pollo o pescado y darles un toque diferente. Eso sí: cualquier cosa que añadáis al pastel tiene que estar previamente cocinada y haber soltado sus jugos, porque sino el resultado final se aguará. Se cocinan siempre al baño maría, en moldes forrados con papel film apto para alcanzar temperaturas notables, lo que nos permitirà desmoldarlos bien.

Dificultad

De primero de pasteles de verduras

Ingredientes

Para 4 personas, aproximadamente

  • ½ repollo
  • 100 g de bacon
  • 1 puerro
  • 3 huevos
  • 150 g de nata líquida
  • Sal
  • Pimienta negra recién molida
  • 1 cucharada de aceite de oliva virgen extra

Preparación

  1. Cortar el repollo pequeño y cocerlo en abundante agua hirviendo con sal hasta que esté tierno, aproximadamente 15 minutos. Dejar escurrir bien.
  2. Mientras, picar el bacon y, en una sartén con muy poco aceite freírlo a fuego medio hasta que se dore. Escurrir bien para quitar el exceso de grasa y reservamos.
  3. Precalentar el horno a 180ºC e introducir una bandeja con un dedo de agua.
  4. Picar el puerro, también muy pequeñito, y en esa misma sartén pocharlo sin que dore, a fuego bajo y con un poquito de sal. Cuando esté bien tierno, pasados 15 minutos aproximadamente, reservar.
  5. En un bol grande batir los huevos, agregar la nata, sal y pimenta negra abundante, el bacon y el repollo y verter en un molde engrasado con mantequilla o previamente filmado.
  6. Meter el pastel al horno con aire -si se tiene- y calor abajo, unos 40 min a 170℃, dentro de la bandeja con agua. Cuando al pincharlo el cuchillo salga limpio, está listo.
  7. Dejar enfriar completamente antes de desmoldarlo. Servir con un poco de buen tomate frito o una untuosa crema de calabaza o zanahoria. También se puede servir con mayonesa o alioli al lado.

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