¿Serán las Sidras y 'Ciders' las bebidas de 2021?

Las sidras y las 'ciders' de botellín están de moda. Te contamos las diferencias entre los dos tipos de bebida y también te presentamos algunas novedades.

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Las manzanas con las manzanas…
Las manzanas con las manzanas….

Los expertos en armonías cósmicas consultados afirman que la alineación de Plutón, Júpiter y Saturno en oposición a Marte que tan mal 2020 nos ha dejado se resolverá en abril de este año. Y que después acabaremos de transicionar de la Era de Piscis a la Era de Acuario.

Mira, yo no sé, pero parece bastante razonable admitir que se vienen cambios. Caso palmario es el auge de la sidra, que se nos ha echado encima como discreto augur de tiempos cambiantes.

La ISWR, una consultora que lleva cincuenta años analizando el mercado de las bebidas alcohólicas, concluye que en 2019 se consumieron 97 millones de litros de sidra en España. Esta cifra representa un crecimiento del 4,25% respecto al año anterior y, aproximadamente, del 9% respecto a 2017. Es un incremento de mucha botella y, aunque la cifra total está lejos de los 1.107 millones de litros de vino que nos pimplamos en España durante 2019, la evolución parece imparable.

“Esta tendencia está siendo abanderada por grandes compañías cerveceras que elaboran productos de enfoque industrial, que suelen fermentar con la ayuda de levaduras externas y llevar concentrados de frutas. Esto conlleva la ventaja de que invierten muchísimo dinero en publicidad y aúpan la categoría”, explica Ricardo Hierro

Hierro es uno de los tres socios de Campple Cider, una empresa asturiana que se dedica a elaborar sidra al estilo del Nuevo Mundo, es decir: que se bebe directamente de un botellín, sin necesidad de escanciar, que es ligeramente dulce y que carece de la acidez de las que se hacen tradicionalmente en el norte de España.

Además de ahorrar el engorroso escanciado y de tener cierto dulzor, hay más motivos para el éxito de esta bebida. “La sidra, al menos la nuestra, es muy versátil y amable ya que tiene menos grado alcohólico que el vino y menos gas que la cerveza”, argumenta Daniel Exner, elaborador de Exner.

Exner y Campple Cider apuestan por elaborar sidra partiendo, exclusivamente, de mosto de manzana, detalle nada baladí, ya que en España es el requisito legal fundamental para llamar sidra a una bebida.

Campple Cider es una sidra con un 4,5% de volumen alcohólico, agradablemente dulce, muy fresca y con un claro sabor de manzana (jejeje). Es muy refrescante y yo diría que incluso es festiva y optimista, aunque esto ya es una valoración absolutamente subjetiva y muy rara. Se elabora fermentando mosto de manzanas con las levaduras presentes en la fruta y se le añade algo de azúcar y carbónica antes de embotellar. Puedes comprarla un pack de 12 botellines por 30 euros –2,5 euros la unidad– en la web de Campple.

Exner Cider es una sidra extra. El término extra, cuando hablamos de sidra, significa que su grado mínimo de alcohol es algo más alto, concretamente tiene un 5,5% de volúmen alcohólico. Es mas seca y acídula que la anterior y la burbuja de carbónico es más fina, tiene un poco de azúcar añadido y no se le añaden sulfitos ni se usan levaduras exógenas. Las manzanas utilizadas salen de una finca asturiana gestionada por los elaboradores y son de variedades con una alta acidez, lo que proporciona longevidad en la botella. Es una sidra algo más compleja que la anterior, con algún aroma herbáceo y algo más cálida, más gastronómica: esta es la parte subjetiva y rara de la valoración, que cada cual saque sus conclusiones. Puedes comprar elpack de 12 por 30 euros –2,5 euros la unidad– en la web de Exner.

En otra liga juegan Ladrón de Manzanas, lanzada en 2018 por Heineken, y La Prohibida, recién presentada por Mahou. Son bebidas muy parecidas pero no se pueden llamar sidra. Las grandes cerveceras definen estos productos como “bebida fermentada de zumo de manzana” y en la etiqueta no aparece la palabra sidra. Ambas bebidas utilizan el término anglosajón cider, que es la traducción de sidra pero no significa lo mismo.

“Aunque cider es la traducción de sidra al inglés, las diferencias son notorias. La más relevante reside en la cantidad de mosto natural de fruta exigido. En España, o en Francia, por ejemplo, una bebida sólo puede ser sidra cuando se ha hecho por completo con mosto de fruta fermentado, si bien puede ser natural –directamente de fruta prensada– o de concentrado de fruta (previamente deshidratado). En Reino Unido, principal país consumidor de cider, basta con tener un 35% de mosto de fruta natural, En EE.UU. este porcentaje aumenta al 50%”, explica Daniel Exner. Sigue: “Esa es la razón por la que en España tenemos sidras y ciders. Ninguna cider del mercado puede decir que es una sidra porque ninguna está hecha 100% a base de mosto natural de fruta fermentado”.

La Prohibida es una cider notablemente más dulce que Campple o Exner, tiene aromas de fruta compotada y de levadura muy evidentes, esta última característica le da un sutil rasgo cervecero. No es mala, pero carece del punto de acidez de las anteriores. Puedes comprarla por 0,95 euros en la tienda online de Mahou San Miguel.

Ladrón de Manzanas –la original, está disponible en una variedad de sabores– tiene un perfil parecido pero más inocente, en el sentido que no busca esa proximidad aromática con la cerveza. Es refrescante, se bebe bien, pero desde mi punto de vista carece de la complejidad de Exner y del equilibrio entre dulce y ácido de Campple. Puedes comprarla en la mayoría de supermercados por un precio de 0,98 euros el botellín.

Lo que no me explico es por qué Campple y Exner , que apuestan por procesos más artesanales y la pureza de los ingredientes, utilizan los dos términos –cider y sidra– en la etiqueta. Es un lío. Supongo que se resolverá en cuanto terminemos de entrar en la Era de Acuario.

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