Frescura y enjundia primaveral
Frescura y enjundia primaveral.

Sandwich 'club' de primavera

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Buscamos la historia detrás de uno de los bocadillos más famosos del mundo y preparamos una versión primaveral, perfecta para llevar de excursión y comer al aire libre.

El clásico de los clásicos americanos, el Club Sandwich o Sandwich Club -tanto monta, monta tanto- se caracteriza por ser un sándwich de lechuga, tomate, beicon, pollo o pavo y mayonesa. Se sirve cortado en cuatro triángulos atravesados por un palillo -así no se desmonta el chiringuito-, y suele ir acompañado de patatas fritas. Como ocurre con toda receta icónica, el debate a su alrededor está más que servido. Para empezar, su origen parece no estar claro del todo. Hay diferentes hipótesis, pero la más popular relaciona al Club Sandwich con la ciudad de Saratoga Springs, en el estado de Nueva York. En 1800 se fundó una casa de apuestas que perdura hoy como casino y en la que, en 1894, supuestamente se sirvió el primer Club Sandwich. Curiosamente, también tenemos que agradecerle a esta ciudad otro clásico americano: las patatas chips.

La otra hipótesis sobre su origen afirma que el Club Sandwich se lo inventó un señor que llegó a su casa tarde y hambriento, a las tantas de la madrugada, y que solo encontró en la nevera -estamos hablando de una nevera de principios del siglo XX- restos de beicon, pollo, tomate y lechuga. Y claro, cuando el hambre aprieta el ingenio se agudiza y así fue como se creó el Club Sandwich, al que llamó así porque nuestro protagonista regresaba de un club.

La abundancia de ingredientes y la forma de cortarlo en triángulos hace necesario que nos sirvan el Club Sandwich atravesado por unos palillos, otro elemento distintivo de este gran clásico. Esto nos lleva al segundo debate: ¿dos o tres rebanadas de pan? El chef americano James Beard escribió en su libro James Beard’s American Cookery que “hoy en día este sándwich se ha corrompido porque lo hacen con tres rebanadas de pan, lo cual no es auténtico (cualquiera que iniciara semejante horror debería ser forzado a comer sándwiches de tres pisos, tres veces al día, el resto de su vida)”. Menos mal que Beard no llegó a la era de Twitter para verter tarta frustración.

El tercer debate lo protagoniza la parte proteica del sándwich: ¿pollo o pavo? Para nuestro querido James, otro elemento de corrupción sandwichil es utilizar pavo en lugar de pollo, pues, según él “hay una vasta diferencia entre el pavo y el pollo en cuanto a sándwiches se refiere”. Sea lo que sea que utilices, que no sean lonchas envasadas y, al menos, añade a tu sándwich pollo o pavo de verdad. Lo cierto es que, aunque la receta es relativamente sencilla, los años nos han dado muchas variantes de este gran clásico: con queso, con huevo, con pepino… Aparte de la receta clásica y la interpretación de temporada que hacemos hoy aquí, nos quedamos con la receta que publicó el New York Times en 1907 y que, posiblemente, fuera el primer troleo al Club Sandwich de la historia. La receta es tal que así:

Go to the club.
Drink six toasts.
Eat a slice of meat.
Drink six more toasts

Lo que viene a significar: "Ve al club. Bebe seis brindis. Come una loncha de carne. Bebe seis brindis más". La “receta” juega con la palabra toast, que además de brindis significa tostada. Sea quien fuere quien la escribiera, siempre estará en nuestro equipo.

Hoy prepararemos una versión primaveral de este famoso sandwich, perfecta para llevarnos de excursión ahora que el sol empieza a asomar (y podemos salir, no como la primavera pasada). Sabemos que los bocadillos no tienen muy buena fama entre algunos gurús de la salud, pero bien planteados y con ingredientes de calidad pueden hacerle frente a cualquier plato de Harvard.

Lo primero siempre es escoger un buen pan, preferiblemente integral y de masa madre, pero un buen pan blanco de masa madre también puede hacer una función estupenda. Una vez solucionado esto, es momento de escoger el relleno: alguna salsa o elemento cremoso que le dé un poco de humedad al tema, pero sin pasarnos porque se nos puede quedar el pan pocho si lo llevamos demasiado tiempo en la mochila. Un poco de aguacate, mayonesa de bote de buena calidad -si lo vais a comer fuera, abierta en el momento de consumo y desechando lo que sobre; un tarrito pequeño para todos si vamos en grupo o monodosis si solo somos uno o dos-, mostaza, aceite de oliva o tomate untado jugarán un papel clave.

Aprovechemos para meter bien de verde y otros colores de la naturaleza que estén de temporada, y combinémoslos de forma que contribuyan a esa jugosidad, pero también aporten algunas texturas diferentes (para esto, el calabacín crudo a rodajas es fantástico). Los vegetales también podemos introducirlos en una tortilla, la cual nos aportará la proteína de buena calidad. Otras opciones para meter proteína al sandwich son el tofu, el tempeh, algún pescado en conserva, queso o pollo asado; aquí hemos jugado con todos estos elementos aprovechando los ingredientes estrella de esta temporada: espárragos, guisantes y cebolleta tierna. Que lo disfrutes.

Dificultad

Os costará más poneros de acuerdo sobre dónde ir a pasear.

Ingredientes

Para 4 sandwiches

  • 100 g de espárragos
  • 1 cebolleta pequeña
  • ¼ de calabacín
  • 1 tomate grande maduro
  • 2 puñados de espinacas
  • 2 cucharadas soperas de aceite de oliva virgen extra
  • 100 g de guisantes (pueden ser congelados)
  • 4 huevos camperos
  • 4 lonchas de queso curado
  • 1 aguacate maduro
  • 1 cucharada sopera de zumo de limón
  • 4 cucharaditas de mayonesa de bote de buena calidad
  • 8 rebanadas de pan de masa madre
  • Chips de verduras para acompañar (opcional)

Preparación

  1. Preparar los vegetales picando los espárragos y la cebolleta. Cortar el tomate en rodajas y el calabacín en rodajas muy finas. Picar las espinacas muy finas.

  2. Calentar el aceite de oliva en una sartén a fuego medio-alto y saltear los espárragos con la cebolleta durante uno o dos minutos. Añadir los guisantes y saltear dos o tres minutos más.

  3. Batir los huevos, añadir la mezcla de espárragos, cebolleta y guisantes y una pizca de sal y pimienta. Devolver la mezcla a la sartén y hacer la tortilla, cuajándola durante dos o tres minutos por cada lado.

  4. Poner el pan en la tostadora para dorarlo ligeramente. Retirar la piel y el hueso del aguacate y aplastarlo con un tenedor. Añadir el zumo de limón, sal y pimienta al gusto.

  5. Montar los sandwiches untando un poco de aguacate en una de las rebanadas de pan y añadir las espinacas, las rodajas de calabacín, el tomate, el queso y la tortilla. Untar con un poco de mayonesa la otra rebanada de pan y tapar. Servir, si se quiere, con unos chips de verduras.

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