Una ensaladita que no es la de siempre
Una ensaladita que no es la de siempre.

Ensalada de pollo, nísperos y queso feta

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Combinamos el dulzor de los nísperos de temporada con pollo deshilachado, queso feta y muchas hierbas aromáticas para crear una ensalada fresca ideal para el calor de estos días.

Para un servidor, la vida es un poco cruel. Las frutas más jugosas, ricas, aromáticas y coloridas nacen en una época en la que yo, por el contrario, me convierto en una masa amorfa, hipotensa e inmóvil. Albaricoques, nísperos, brevas y melocotones son sólo unos ejemplos del amplio abanico de frutas que tenemos disponibles en estos meses en los que comienza el calor sofocante. Lo positivo es que podemos incorporarlos en el plato estrella por excelencia en época de desgana: la ensalada.

Cuando hablo de ensaladas se me iluminan los ojillos como luciérnagas que alumbran un camino de paz y seguridad en un bosque oscuro. Por lo general, cumplen todos los puntos importantes de lo que una comida de verano debe tener: rapidez, sencillez y versatilidad, y además pueden incluir una gran variedad de alimentos en un solo plato. En este caso, vamos a usar pollo como base de nuestra ensalada: pochado, jugoso y en frío, acompañado de una gran cantidad de cilantro y albahaca, nísperos, queso feta y la acidez y frescura de la lima. ¿Picante?, también, si uno así lo desea: personalmente encuentro el jalapeño un chile especialmente aromático y que, por tanto, casa perfectamente con platos de este estilo. El resultado es un plato fresco, frutal y aromático que se prepara sin complicación.

En esta ensalada podemos reemplazar prácticamente todos los ingredientes por cosas que tengáis más a mano: las chalotas por cebolla morada; la lima por limón; el pollo por cualquier proteína que tengáis en el frigorífico -ternera, cerdo, tofu, etc-, aunque siempre es recomendable tener un par de pechugas pochadas en el frigorífico o congelador para emergencias. Los nísperos pueden cambiarse por nectarinas, por ejemplo, aunque encontrar un buen níspero maduro y jugoso se siente como dar con el Santo Grial, por lo que os animo a buscar un poco. Lo importante, al final, es tener un plato cítrico, fresco y en el que el dulzor de la fruta de temporada acompañe perfectamente a la base de proteína.

Dificultad

Estrechar lazos con tu frutería más cercana para que te guarde los mejores nísperos que tenga.

Ingredientes

Para 2 personas

  • 350 g de pechuga de pollo
  • 5 nísperos maduros
  • 40 g de queso feta
  • 15 g de cilantro fresco (tallo y hoja)
  • 10 hojas grandes de albahaca
  • 1 jalapeño
  • 5 tomates cherry
  • 2 chalotas
  • La ralladura y el zumo de una lima (o un limón pequeño y jugoso)
  • Media cucharadita de sal (o al gusto)
  • Pimienta negra molida al gusto
  • 1,5 cucharadas de aceite de oliva virgen extra

Preparación

  1. Llenar un cazo con agua con sal y llevarlo a ebullición. Añadir la pechuga de pollo y bajar el fuego al mínimo (que no se aprecie burbujeo). Cocinar con tapa entre 15 y 20 minutos.

  2. Cuando el pollo esté hecho, pasar a agua muy fría con hielo y refrigerar.

  3. Pelar los nísperos y cortarlos en seis trozos, retirando el epitelio del corazón. Picar el cilantro y la albahaca. Cortar en rodajas el jalapeño, los tomates y las chalotas.

  4. Secar el pollo y deshilacharlo. Mezclar con los ingredientes que hemos preparado. Añadir la ralladura de la lima y su zumo, el queso feta desmenuzado, la sal, la pimienta y el aceite. Mezclar y servir.

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