Exclusiva: el queso de Burgos con sabor existe

El Comidista descubre la pervivencia de un alimento que se creía extinguido: el queso de Burgos que sabe a algo. El hallazgo se produce en Briviesca, donde pervive su elaboración a la antigua usanza.

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El queso de Burgos tiene fama de insípido. Una fama justificada si pensamos en sus versiones industriales, las más habituales en los supermercados. Siempre discreto, cumple su función de suavizante lácteo con proteínas en ensaladas, bocadillos o postres, pero rara vez verás a nadie demasiado entusiasmado con él. Es el tofu de los quesos, con todo lo bueno y malo que conlleva esa neutralidad radical.

Sin embargo, la percepción de este producto cambia cuando pruebas una versión hecha a la antigua usanza. Es decir, la elaborada respetando el proceso tradicional de cuajado y prensado. ¿Que dónde se mantiene ese milagro? Pues en Lácteos Ovejero, una pequeña empresa familiar de Briviesca en la que encontramos una especie que creíamos extinguida: el queso de Burgos con sabor. Por si fuera poco, también fuimos al restaurante de Miguel Cobo en dicha ciudad, donde el cocinero no nos empotró, sino que nos enseñó que el tartar de atún puede crecer con la ayuda del lácteo más famoso de su ciudad.

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