Edamame: el picoteo saludable que se agota en los supermercados

Era un simple aperitivo de los restaurantes japoneses, y el movimiento 'real food' lo ha llevado a las casas. ¿Qué es el edamame? ¿Cómo se prepara? ¿Por qué triunfa? Explicamos toda esta vaina.

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Edamame al punto de sal
Edamame al punto de sal.

El año pasado quise reivindicar los chochos (o altramuces) y grité a los cuatro vientos que eran nuestro edamame patrio, pero veo que no sólo no logré convenceros sino todo lo contrario: estáis acabando con todas las existencias del país. ¿De dónde viene esta fiebre por estos tiernos granos de soja? Porque el edamame no es ni un Pokémon de aire, ni un animalito de las profundidades abisales ni una práctica sexual: el edamame o sayamame se refiere, literalmente, a la soja inmadura que está todavía dentro de la vaina.

Así lo explica Roger Ortuño, autor del portal sobre gastronomía nipona ComerJaponés.com y Premio del Cónsul General del Japón en Barcelona: “En Japón se hierve o se cuece al vapor, se sala y se toma como otsumami, el picoteo o tapita con la bebida. También se pone pelado en los obento. Y hasta hay un plato llamado zundamochi: un mochi recubierto por pasta de edamame triturado, típica del noreste de Japón”.

En España esta haba ha sido un clásico aperitivo de los restaurantes japoneses y, hasta hace poco, solamente podía comprarse en tiendas especializadas por entre 5 y 7 euros el kilo, un precio que a muchos les parece alto cuando se trata de otras verduras que no están tan de moda. Sin embargo, hoy también se vende en muchos supermercados españoles por más o menos la mitad de precio, ya que se importa desde China, donde su coste de producción es inferior (de momento, ninguna empresa lo produce en España).

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Una de esas empresas chinas productoras del edamame que se come en España es Taian Taishan Asia Food Co., Ltd., ubicada en Tai’an, provincia de Shandong. Lleva más de 20 años cultivando vegetales para los supermercados de Estados Unidos y Canadá y la habita de soja es la estrella del negocio: le dedican 3.000 hectáreas y seis plantas procesadoras donde se congelan y envasan cada año más de 10.000 toneladas de edamame, plantado entre abril y junio y cosechado entre julio y septiembre. Por esto, no es de extrañar que Mercadona anunciara que solo a partir del verano podría empezar a satisfacer el hambre de edamame que nos ha poseído.

Volvamos a la pregunta inicial: ¿qué mosca nos ha picado a los españoles para que de pronto nos interese tener el congelador lleno de soja tierna? Todo apunta a que el nutricionista Carlos Ríos tiene bastante que ver en toda esta vaina loca. Si no te suena su nombre, tal vez lo haga su iniciativa Realfooding: a través de memes, gráficos sencillos y su humor, Ríos defiende desde esta cuenta de Instagram una alimentación a base comida real donde no hay espacio para los productos procesados chungos y los ultraprocesados del mal. En este caso, se te ha apartado de tus ganas de comer patatas fritas a media tarde blandiendo un paquete de edamame como el que da una bofetada con un guante: rápido, certero y en toda tu cara.

La cuestión es que el nutricionista habló de ellos por primera vez en febrero y en los meses sucesivos -y hasta hoy- ha seguido mostrando lo fácil que es cocinarlos y lo resultones que son para picotear sano y sabroso. Tan bien lo ha hecho que, como decía al principio, es casi imposible encontrar edamame en varios grandes supermercados, donde se venden como lacasitos pero en sano.

Cuando le pregunto por qué cree que se han puesto tan de moda, se hace un poco el despistado y dice que supone que es “por la facilidad de cocinarlo y por lo buenos que están. Son un snack saludable, rico y saciante con múltiples variaciones de preparación”. Pero, ¿puede consumirlo todo el mundo? “En términos generales, sí, ya que hablamos de un snack. Es decir, no es un alimento para consumir de forma diaria. Aún así, es cierto que puede interferir en la función tiroidea en personas con patologías en este órgano”.

Para los que todavía estemos libres de enfermedades en la tiroides, dice Ríos que el edamame es un buen competidor en la carrera de los picoteos saludables: “Tienen un buen aporte de de proteínas vegetales y de micronutrientes como el calcio, hierro, fósforo, sodio, manganeso y vitaminas como la C, la B9 o la vitamina K. También cabe destacar su buen aporte de fibra”.

Los pelitos no molestan. WIKIMEDIA COMMONS

Yo sigo pensando que donde se pongan unos buen altramuces o unas vainas frescas de guisantes de temporada, que se quiten los edamames. Son igual de #realfood y, además, tienen menor impacto negativo en el planeta -nos ahorramos el transporte de más de 9.000 kilómetros- y benefician a los campesinos locales. Aunque, no lo voy a negar: las dichosas habitas de soja tienen su qué.

Estas habas pueden consumirse sazonadas como más nos guste: con un poco de sal, pimienta, chile en copos, en polvo o en salsa o alguna mezcla como el tajín, el shichimi togarashi o el furikake le van a las mil maravillas. En The Fish & Chips Shop lo sirven desde hace años con trufa, y confieso que a veces he pensado en devorar siete raciones a dos manos. Así, tiene bastante gracia: te mantiene las manos ocupadas, la boca llena y no te pringa en exceso: si además es sano, creo que es todo lo que se le puede pedir a un picoteo.

Crema de edamame

Pero el edamame también admite preparaciones más complejas. Miquel Coulibaly, de Cafeteria Industrial y Bocadillos Hanamura, los introduce junto al arroz en sus onigiris. Con esta vaina también podemos hacer pesto, usarlos como si fueran garbanzos y preparar hummus o falafel con ellos y hasta podemos hacer una crema como la que preparan Benoît Lujua y Stephen Lyne de Beet me off. ¡Atiende!

Dficultad

Más fácil que pronunciar ‘edamame’.

Ingredientes

Para 4 personas

Para la crema

  • 2 cebollas
  • 350 g de patata
  • 1 kg de edamame (antes de pelar)
  • 400 ml de agua
  • 400 ml de leche entera
  • 20 g de mantequilla
  • Una pizca de nuez moscada
  • Sal al gusto
  • Aceite para sofreír

Para el crujiente

  • 2 rebanadas de miga de pan seca
  • 1 diente de ajo
  • Sésamo

Preparación

  1. Cortar y sofreír la cebolla a fuego lento en aceite y una buena pizca de sal hasta que se dore bien y se ablande.

  2. Pelar y cortar en cubos la patata y añadirla junto a las cebollas. Añadir también la mantequilla y sofreír unos 5-10 minutos más a temperatura baja hasta que la patata se ablande.

  3. Pelar los edamame y reservar unos 50 g para decorar. Añadir el resto y bajar la temperatura al mínimo. Tapar durante 5 minutos.

  4. Añadir los ingredientes líquidos y calentarlo todo hasta que hierva. Triturar un buen rato hasta que no queden grumos, añadiendo nuez moscada y sal al gusto.

  5. Para hacer el crujiente, triturar la miga de pan seca con un diente de ajo y semillas de sésamo y tostar con algo de aceite hasta que el conjunto esté dorado.

  6. Servir la crema con el crujiente, algunas habas de edamame, brotes y aceite especiado (en este caso, se ha usado uno al estilo Sichuan).

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