Con mucha salsa, por favor
Con mucha salsa, por favor.

'Cebolles rellenes' asturianas

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Este plato con más de 60 años de historia pone de protagonista a un ingrediente que casi siempre hace de secundario. La chicha la añaden el atún de lata y los huevos cocidos.

Las cebollas rellenas o cebolles rellenes asturianas son un plato delicioso que se prepara vaciando excelentes cebollas asturianas, famosas por su calidad, rellenándolas con una mezcla de bonito en conserva con condimentos variados y guisándolas el tiempo necesario para que queden tiernas en una suculenta salsa con tomate y pimiento. Eduardo Méndez Riestra, autor de un interesante recetario popular asturiano, Cocinar en Asturias, nos cuenta lo siguiente sobre ellas:

"La cebolla ha recibido uno de los mayores homenajes a que podía aspirar, bajo la forma de rellena, pasando así de ingrediente secundario o de guarnición a componente fundamental del plato. Seamos justos, sin embargo: la idea de rellenar cebollas viene de la cocina gala, que las preña de carne de vaca o de pollo, de champiñones, de arroz, etc. Fuentes bastante directas nos aseguran que las cebolles rellenes nacieron en El Entrego, en La Laguna, cuando La Nena, cocinera de su hogar, sacó, hará cosa de 40 años, la idea de un recetario francés caído en sus manos. Solo que donde otro había dentro, ella puso bonito de lata, que lo tenía más fácil. También es cierto que las viejas hermanas de La Conda nos tienen dicho que ya se las veían preparar a su buena madre, pero… ¡Vaya usted a saber!".

Hoy son ya un plato típico de El Entrego, donde celebran su fiesta cada 30 de noviembre y se consideran una especialidad gastronómica asturiana, cuando menos con el relleno de bonito.

Los 40 años de los que habla Méndez Riestra habría que contarlos a partir de la primera edición de su recetario, del año 1948. Es decir, que a día de hoy la receta tiene por lo menos 60 años; tiene además su propia Fiesta de les Cebolles Rellenes precisamente en El Entrego, que se celebra en esta localidad desde el año 1972, coincidiendo con la festividad de San Andrés, que es el 30 de noviembre. Hay que decir que la fiesta dura varios días, fue declarada de Interés Turístico Regional por el Principado de Asturias y sirvieron el pasado 2018 la friolera de 36 000 cebollas rellenas, que según cuentan, salen a escena en un menú tradicional en compañía de callos y casadielles… cómo sois los asturianos.

Es habitual contar un par de cebollas por persona, por lo que las recetas suelen llevar el doble de cebollas que el número de personas para el que están pensadas. Pero si sois más frugales que los amigos asturianos, podéis disminuir la cantidad; lo que nunca puede faltar es salsa abundante, porque es un pecado no poder disfrutar mojando bien de pan una vez deglutidas.

Dificultad

La de vaciar con esmero las cebollas, sin dejarlas demasiado finas ni desbaratarlas; se puede hacer con una cucharilla y buena maña, pero un sacabolitas para verduras y frutas va de miedo para este menester.

Ingredientes

Para 4 personas

  • 8 cebollas medianas
  • 2 huevos duros
  • 400 g de bonito en aceite
  • Salsa de tomate espesa o pasta de tomate
  • 1 pimiento morrón asado
  • 2 dientes de ajo
  • 1 vaso de vino blanco seco
  • Aceite de oliva
  • Sal

Preparación

  1. Preparar el relleno escurriendo ligeramente el aceite de las latas de bonito y desmenuzándolo en un bol. Agregar 3-4 cucharadas de la salsa de tomate, los huevos duros picaditos, la mitad del pimiento morrón asado también picado y algo de sal. Mezclarlo todo bien hasta que quede un relleno más o menos fino. Reservar.

  2. Pelar las cebollas, cortándoles las raíces a ras y la base del tallo. Cortar la parte superior de las cebollas haciendo como una tapa.

  3. Con un sacabolitas o una cucharita, vaciar todas las cebollas dejando solamente un par de capas de grosor. Ponerlas en un recipiente apto para microondas, tapar y precocinar hasta que empiecen a estar poco transparentes. En muchas recetas tradicionales este paso se hace friendo las cebollas en sartén o cazo con abundante aceite de oliva.

  4. Cubrir de aceite el fondo de una sartén mediana y hacer un sofrito a fuego bajo con los pedazos de cebolla que hemos vaciado, hasta que esté transparente.

  5. Pelar y laminar los dientes de ajo, y tostarlos con la cebolla. Añadir la otra mitad del pimiento asado, dos buenos cucharones de salsa de tomate o pasta de tomate, el vino blanco y sal. Triturar todo el conjunto hasta el grosor que se desee. Probar y rectificar la sazón si hiciera falta.

  6. Rellenar las cebollas con el relleno de bonito preparado anteriormente. Usar las tapas reservadas para tapar las cebollas.

  7. Poner las cebollas en una cazuela donde quepan no muy holgadas y añadir la salsa triturada. Si la salsa no llegase casi hasta las tapas de las cebollas, añadir algo de agua, pero sin cubrirlas.

  8. Cocer a fuego muy bajo, con la cazuela tapada, durante dos horas o hasta que las cebollas estén tiernas y la salsa algo reducida.

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