El misterio de las odiosas teteras de acero inoxidable

Te quemas con ellas. Desparraman el té por toda la mesa. Les cabe poca agua. ¿Quién inventó las abominables teteras metálicas? ¿Dónde se hacen? ¿Por qué están en tantos bares de España? Las respuestas, aquí.

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Su aspecto es inocente, pero no te confíes
Su aspecto es inocente, pero no te confíes.

Las has tenido que ver, porque están por todas partes. Hay pocos bares que se resistan a las teteras de acero inoxidable, con capacidad para una taza o un poco más- y capaces de borrarte las huellas dactilares al agarrarlas debido a la transmisión del calor, mientras que desparraman todo su contenido en cuanto las inclinas lo más mínimo.

¿De dónde ha salido este invento, omnipresente en los establecimientos de hostelería de nuestro país? ¿Cómo fue el paso de la típica tetera de porcelana hasta llegar a un recipiente así?¿De dónde ha salido este artefacto? ¿Y por qué su diseño es tan poco práctico, incluso después de años y años de uso? Nos vamos hasta Hamburgo, denominada Capital Europea del Té -con su correspondiente Asociación Alemana del Té-, en busca de una respuesta.

Su portavoz, Christiane H.-Behrens, nos explica que “es posible que en el inicio se copiaran las teteras de plata a precios populares”. Estas teteras de plata eran la alternativa a las de porcelana para las altas esferas y existían desde 1670, ya que el segundo material era imposible de fabricar en Europa durante los siglos XVII y XVIII. “Estas nuevas teteras también eran interesantes para los negocios de catering porque eran baratas, duraderas y resistentes”, añade H.-Behrens.

Parece que podemos datar el origen de las teteras de acero inoxidable a principios del siglo XX, cuando este material se inventó. La experta en salones de té Jan Whitaker, relata que “las teteras de acero inoxidable, que fabrican empresas de material de hostelería, probablemente comenzaron a utilizarse en los años 1920 o 1930 en Estados Unidos”. Whitaker cuenta que en los salones de té de postín, donde se reunían las damas a principio del siglo XX, siempre se prefirieron las de porcelana con motivos florales y “mucho más femeninos”, pero admite su existencia en otro tipo de establecimientos.

Con el transcurrir de los años, estas teteras se han diseminado por todo el mundo y es bastante fácil encontrarlas, sobre todo en bares y cafeterías europeos. Cuando preguntamos a los dueños de los bares dónde las han adquirido, todos nos remiten a una conocida franquicia de ventas al por mayor.

¿Por qué se siguen eligiendo las teteras de acero en las cafeterías?

En la fábrica de Pujadas, donde producen menaje para hostelería y unas teteras que no son exactamente las que encabezan el artículo, sino la que tenéis bajo estas líneas, nos cuentan la razón por la que sus clientes suelen elegir este tipo de teteras frente a otras opciones. Su principal motivo es que tienen “excelente retención térmica, gran durabilidad y resistencia y que permiten una fácil limpieza”, y también destacan su tamaño, que es perfecto para uso individual.

Este es el modelo de Pujadas, un poco diferente al que encabeza el post. PUJADAS

Estos mayoristas nos confirman que no fabrican ellos mismos estas teteras, pero sí las distribuyen. No obstante, explican que sí lideran el proceso de diseño, así como todas las fases de su desarrollo y los controles de calidad correspondientes. De hecho, nos recalcan que ellos tienen en cuenta el asa, “que sea fácil para el uso recurrente que tienen estos productos y el pico por donde se vierte la infusión sea anti-goteo y funcional para los baristas”. Para la Asociación Alemana de Tés, las teteras de acero tienen además la ventaja de que conservan bien el calor gracias a que suelen tener una base con un mayor espesor. De este modo, el té llega caliente a la mesa y se mantiene así durante más rato, incluso si te vas a tomar una segunda taza de infusión.

Un diseño que facilita el desparrame

Uno de los problemas de las teteras chatas que llevan incorporado el pitorro en el cuerpo del recipiente es que es difícil verter su contenido para bebértelo sin que la mesa quede inundada de infusión. Pablo Saracho, diseñador y creador de Wodibow, explica que existe incluso un nombre técnico para esta catástrofe, “el efecto de la tetera”, y que las posibilidades de que tu té acabe fuera de la taza dependen de varios factores, como son la atracción del material al agua -si es hidrófilo-, la superficie en contacto, la velocidad de flujo y la curvatura del borde de la superficie sólida.

“El ángulo de inclinación de la tetera al verterla sobre la taza afecta a la velocidad y a la curvatura respecto al ángulo de llegada del líquido”, explica el diseñador, “las teteras son bastante hidrófilas y al ser bajitas, el ángulo es pequeño al inicio y también suele serlo la velocidad”. Por lo tanto, el diseño del recipiente no ayuda mucho a controlar que no haya derrames. El material es otro de los factores que influye a la hora de que la infusión se desborde. El diseñador explica que el hierro fundido tiene más “ruido” en la superficie y “es menos amigo del líquido que el cromado que recubre el modelo de acero” que solemos encontrar en los bares.

El ángulo perfecto para verter el té existe. WODIBOW

Para Sara Blanco, experta en tés y dueña de Spices Cave, el desparrame no es el mayor problema de las teteras de acero inoxidable, sino que tienen otro inconveniente: favorecen la oxidación de la infusión, lo que repercute en un sabor más amargo de la misma. Ella explica que “estas teteras están estupendas para usarlas como contenedor de agua o para infusionar el té de bolsa cutre, porque el té no es gran cosa en la mayoría de los casos” pero nos desaconseja hacerlo si tenemos un buen té. “Por suerte en muchos sitios ya se están acostumbrando a no echar la bolsita en la tetera y solo la usan para transportar el agua”, añade.

Lo cierto es que estas pequeñas teteras metálicas no son la única opción que vemos en hostelería, y de unos años a esta parte son habituales también las de hierro batido, que también están en el catálogo de Pujadas. “Creemos que uno de los motivos porque se prefiere un tipo de tetera u otro está relacionado con el tipo de infusión: té en bolsita o té a granel", aseguran en la empresa. "El consumidor de infusiones asocia a una mayor calidad las infusiones en teteras como la de hierro fundido donde se sirve té a granel en el filtro, mientras que las clásicas de inox normalmente utilizan las bolsitas”.

¿Qué hacemos si nos encontramos con una de estas teteras de acero inoxidable?

Si quieres evitar que se llene toda la mesa de té, el diseñador Pablo Saracho lo tiene claro: “Si intentas verter una taza muy llena, la única manera de que no gotee es volcarla muy rápido, pero es difícil tener puntería”. La velocidad del líquido ayuda a encauzar la infusión, aunque también tienes que tener en cuenta que cuanto más vacía está la tetera, más fácil es salir victorioso de esta operación.

Para mejorar el sabor de los tés de bar que vienen en tetera de acero inoxidable, la experta en tés Sara Blanco recomienda que “ya sea té de bolsita cutre o del bueno, que pidas que te pongan solo el agua caliente en la tetera (hirviendo si puede ser), pongas el té en el vaso, añadas el agua y dejes que se infusione en el vaso con un platito encima. De esta forma evitamos que el té se oxide más rápido de lo debido, que es lo que pasa con las teteras metálicas. Los ingleses y rusos por ejemplo usan teteras de metal para calentar el agua y luego infusionan en cristal o cerámica (vasos o teteras)”.

No obstante, existen excepciones a la norma de infusionar el té en recipientes de cristal o cerámica, porque hay ocasiones en las que sí que se busca el sabor más amargo. Blanco explica que es el caso de los tés del Magreb y africanos, donde sí que se utilizan teteras de metal, “aunque luego se añada mucho azúcar para compensar el amargor”. Y a nosotros, la sensación amarga de tener que deforestar medio Amazonas en servilletas de papel para arreglar el desaguisado, ¿quién nos la quita?

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