Salame parece, chocolate es
Salame parece, chocolate es.

Salame de chocolate: un dulce para preparar en familia

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Una receta muy sencilla que se puede preparar con anticipación e incluso congelar, apta incluso para los cocineros más principiantes -y sin fogones- que juega con la técnica del trampantojo.

El salame de chocolate es un dulce muy popular en nuestro vecino Portugal del que, como casi todo lo relacionado con este país, somos unos grandes ignorantes. No tenemos excusa ni perdón, porque Portugal es bastante más que los pasteles de Belém, queridos gaznápiros. Se trata de un cilindro de masa chocolatosa que se prepara, sin empleo del horno, con mantequilla, azúcar glas, cacao en polvo, galletas en trocitos y vino de Porto. Las galletas troceadas le dan un aspecto moteado al corte que recuerda a los pedazos de tocino de un salami, de ahí su nombre.

La masa se refrigera y se corta en rodajas como si de embutido se tratase; es sencillísimo de preparar, divertido para hacerlo en familia, y admite la congelación y la elaboración con antelación. Vamos, que es una cosa muy socorrida -como decían las abuelas-, para tener en la nevera y consumir cuando tengas ganas de dulce o se presente un invitado sorpresa. Cuentan que es uno de los dulces favoritos de los portugueses, justo por detrás de los pasteles de Belém o de nata; puedes tunearlo con tus frutos secos favoritos o incluso con galletas más sofisticadas que las María de toda la vida.

Dificultad

Cero patatero.

Ingredientes

Para 1 salami

  • 115 g de mantequilla ablandada
  • 120 g de azúcar glas
  • ½ cdta de sal
  • 120 g de cacao en polvo
  • 85 g de galletas (María, por ejemplo)
  • 45-60 ml de vino de Porto (mejor tawny)
  • Un puñado de frutos secos picados (opcional)

Preparación

  1. Pesar todos los ingredientes.

  2. Poner en una ensaladera o en el bol de un robot la mantequilla ablandada -ojo, ni derretida ni pomada, que mantenga su forma pero ceda a la presión del dedo- con el azúcar glas y la sal; mezclar bien.

  3. Incorporar el cacao en polvo y homogeneizar.

  4. Agregar entonces las galletas en trozos -y los frutos secos, si procede- y distribuir por toda la masa.

  5. Incorporar el vino necesario hasta que la masa cohesione al mezclar.

  6. Pasar esta masa a un plástico y darle forma de cilindro de entre 23 y 30 cm de largo. Envolver bien y rodar sobre la mesa para que los laterales queden lisos. Retorcer los extremos del plástico para que las puntas queden como las de un salami real.

  7. Colocar el cilindro sobre medio tubo de cartón vacío de algún rollo de papel de cocina, cortado por la mitad a lo largo, para que el salami no se aplaste por la parte inferior.

  8. Refrigerar el salami por lo menos un par de horas para que quede bien firme al cortarlo.

  9. Para servir, desenvolver el salami y espolvorearlo con azúcar glas antes de cortarlo en rodajas.

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