Las mejores fotos de comida viejuna de Navidad

El 7ª concurso internacional de platos viejunos navideños de El Comidista vuelve a confirmar que el cóctel de gambas y los muñecos de nieve de ensaladilla siguen vivos. Estas son las mejores fantasías recibidas.

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Las fantasías de este año
Las fantasías de este año.

Desde 2016 los Reyes Magos nos traen un regalazo a los que hacemos El Comidista: vuestras fotos de comida viejuna de Navidad. Nunca falláis a la cita, y cada año acudís a la llamada de nuestro concurso inundándonos con una ola de cócteles de gambas, volovanes, ensaladillas con decoraciones rococós y otros platos venidos del siglo XX. Os superáis cada año, y vuestro canto a los platos pasados de moda nos llega muy dentro.

Millones de gracias a todos, todas y todes por participar en el certamen Navidad Viejuna 2022 a través del correo electrónico, Twitter o Instagram. Qué maravilla que os hayáis currado estas virguerías, y que sigáis rindiendo culto a la buena comida viejuna, hecha con cariño, sentido del humor y ganas de pasarlo bien. No sigo, que me pongo a llorar de la emoción: ahí van los ganadores.

El primer premio es para Inés Olmedo, por la obra Quién es quién en Belén. Este atrevido mosaico compuesto de roscos de vino, cortadillos y alfajores hechos en casa es una instalación digna de museo, como se puede comprobar en el vídeo que nos envió. Las envolturas en celofanes de colores, los dibujos de los distintos miembros de la familia interpretando a los personajes clásicos del Belén y el primoroso remate del conjunto con espumillón, lucecitas y lazos son arte viejuno con mayúsculas, ante el que no podemos hacer otra cosa que rendirnos.

“Con gran morriña de los aromas andalusíes hicimos un revival de tres delicias navideñas del recetario de la abuela Julia, para recordar nuestras raíces andaluzas y porque obviamente un buen alfajor casero no tiene comparación con las mierdurrias que encuentras en el súper”, cuenta Inés. “Tras tres días de colocón envueltos en un nubarrón de azúcar y especias, desafiamos al mismísimo Gaudí creando esta fantasía. A más de uno le costó reconocerse tras el injerto capilar, hubo barra libre de retoques estéticos e incluso cambios de sexo forzosos por exigencias del guión”.

Inés, vieja conocida del concurso -fue finalista en 2021 y 2020- se lleva por fin la medalla de oro: una cocotte de Le Creuset de 24 centímetros, cortesía de nuestra tienda favorita de artefactos culinarios, Lecuine. Esta cazuela de hierro colado vitrificado es una titana de la cocina: vale para cualquier fuego, distribuye el calor a la perfección y es prácticamente indestructible. Y por si fuera poco, es rebonica.

Vamos con los cuatro finalistas, que también hay premio para ellos. Sara Magallón nos dejó completamente picuetos con su Moisés surcando las aguas. Además de una impecable ejecución técnica, esta creación lo tiene todito para enamorar: el tema bíblico, el guiño a un plato hiperviejuno como las endivias con roquefort, el uso inteligente de huevo hilado y la fuente metálica del año de Matusalén. “Las endivias rellenas son una tradición en mi familia, pero este año hemos querido darles un toque artístico”, asegura Sara. “Llevan crema de gorgonzola, manta de anchoa y nueces picadas y cabeza de avellana, y también hay una decoración en forma de estrella de Belén de zanahoria. Con las risas que nos hemos echado, creo que esta tradición ha llegado para quedarse”.

El disruptivo árbol de aperitivos de Teresa Muñoz llevó el mundo del canapé a una nueva verticalidad. Los palillos del plástico de colorines, la caótica mezcla de queso y embutido, el uso indiscriminado de guindas y la presencia de huevos rellenos ya justificarían una mención, pero lo que sitúa este prodigio en el cuadro de honor es el hecho de haber sido concebido sin ninguna intención de competir en este certamen. “Fue una amiga la que nos animó a participar cuando lo vio”, explica Teresa. “Sólo tenemos esta foto porque, para cuando nos habló del concurso, de nuestro pino ya solo quedaba el esqueleto”.

Ángela Navarro merece reconocimiento por adentrarse con valentía en el terreno del concept art viejuno con su Asamblea de langostinos debatiendo sobre el amor. Navarro vive en Tenerife, y cada Navidad, su madre, asturiana de 87 años, y su amiga Pitusa, gallega de 86, se reúnen para cocinar. Suelen preparar empanada gallega y un brazo de gitano de cangrejo, una receta muy típica de la Nochebuena canaria, y la decoración se la dejan a los hijos. "Nos hemos inspirado en ellas y en esta época navideña en la que los valores del amor, la amistad y la familia ocupan nuestros pensamientos", explica Ángela. "La exquisitez y alegría que les caracteriza está representada por langostinos dialogantes que, reunidos en torno a una mesa presidida por un gran corazón de pimiento rojo y langostino, debaten sobre esos valores universales".

No hay Navidad Viejuna que se precie sin su pastel de cosas cubierto con salmón ahumado, y por eso el último premiado de este año es Manel Alcalá. Su obra ha sido muy bien valorada por el jurado por rozar peligrosamente la catástrofe culinaria y salir airosa casi de casualidad. “Lo que debía ser un pâte en croûte a nuestra manera acabó siendo un potingo con cara de emoji en paleta de colores Vandellòs 2”, dice Manel de su sonriente pastelazo.

Los cuatro finalistas recibirán en sus respectivos hogares la freidora de aire Cosori Premium, también gracias a Lecuine. Con 5,5 litros de capacidad, 11 programas y un diseño cuadrado que permite aprovechar mejor el espacio, este electrodoméstico permite cocinar con muy poco aceite patatas fritas, pimientos, brochetas, empanadillas o alitas de pollo, y también hacer pan, torrijas o magdalenas. ¡Un regalazo, señora!

Además de estos cinco superhéroes de la comida viejuna, también participaron en el concurso otras personas dignas de mención honorífica.

Charo Sánchez quiso emular a sus hijas Sabina y Elisa, que participaron en la pasada edición, y nos envió todo un festival de platos de otra era. De entre ellos destacamos los canapés con sobrasada vegana y paté de atún vegano y la ensaladilla rusa vegana con su portal de Belén con espárragos, pruebas incontestables de que veganismo y viejunismo no son incompatibles.

Paula Díaz nos alegró la vida con esta prodigiosa escultura de ensaladilla con detalles de pimiento y aritos de aceituna negra. "Es el muñeco de nieve con problemas de cervicales que ve vuestros pensamientos oscuros", afirma.

África Ligorred reinventó el plato de turrones con esta simpática composición, titulada Papá Noel y la chimenea de chocolate. Además del Santa Claus suicida, nótese el viejunísimo marco de peladillas, monedas de chocolate y mantecados La Estepeña en bandeja de plata.

Leirutxa destacó entre los 2.563 cócteles de gambas recibidos por el primor de la presentación. Sombrillita coctelera, bengala y un tapetito de ganchillo de cisnes por el que mataría cualquier fan de lo viejuno.

Arantxa desafió a la gravedad con un auténtico torreón de pinchos de embutido, en el que intercaló con delicadeza filas de aceitunas, taquitos de queso y orejones. El remate con huevos de codorniz cocidos estuvo a puntísimo de situarla entre los premiados.

Abraham Rodríguez nos mandó esta imagen de la mesa navideña de casa de sus padres. "Cada año hay más expectación por como nos van a sorprender, y esta vez lo hicieron con un pavo relleno... ¡con espectáculo pirotécnico!". Los pompones para las patas del ave y la decoración de rodajas de naranja con guindas no son moco de ídem, añadiríamos nosotros.

Crispy Hego no tuvo ningún reparo a la hora de servir en su mesa un entrante hiperviejuno: melocotón en almíbar relleno de atún, rematado con elegancia con gajos de mandarina y guindas.

José Damián Rodríguez nos cuenta lo siguiente de su propuesta, denominada Ensalada de la abuela Ofelia. "La abuela Ofelia aprovechaba su rúcula recién recogida de la huerta y la mezclaba en todo tipo de combinaciones, que modernizaba año tras año. Fue añadiendo a los más clásicos ingredientes (tomate, queso, huevo y aceitunas) otros más actuales (aguacate y piña) e incluso marisco. Mezclara lo que mezclara todo tenía su toque y estaba delicioso. Nosotros lo interpretamos para esta Navidad Viejuna en forma de árbol navideño". Una fantasía todo, en especial la transmutación del buey y la mula en langostino y nécora.

Nacho Durán demostró que la comida viejuna también puede ser cosmopolita y tratar temas de actualidad. Su coronation chicken habla de uno de los grandes acontecimientos de 2022: el fallecimiento de la reina Isabel II de Inglaterra. “Es un plato viejunísimo creado para su coronación en 1953”, asegura Nacho. “Usamos una receta que publicó Marta Miranda en Crockpotting, le dimos forma de corona con un molde para bizcochos savarín y, para simular las puntas, utilizamos zanahorias a las que pinchamos manzana, mango y orejón y rematamos con estrellas de pan molde tostadas. Para darle un toque navideño, utilizamos los moldes de galletas con forma de estrellas y de Papá Noel para cortar las rebanadas de pan sobre las que luego extendimos la masa del pollo. Finalmente, lo decoramos con espumillón y bolitas plateadas con brilli-brilli. Como no podía ser de otra forma, lo comimos en los platos de la vajilla que regalaba el Central-Hispano a principios de los noventa”.

Marga Tojo nos pegó un buen susto con su Medusa mod de gambas, que representa a la famosa criatura mitológica bajo el efecto de las anfetaminas.

Enrique Martín envió estas mini hamburguesas con guacamole y bacon con cara de renos tróspidos. "Nos atrevimos con una creación y puesta en escena con mucha fantasía y nuestros comensales quedaron encantados", asegura Enrique. "Vamos a bautizar nuestro plato como Rudolf ficha por McDonald's (burguer de nuestra querida peli El príncipe de Zamunda)".

Pilar de Marco nos mandó su "creación frustrada de estas navidades". "Nuestra idea era conseguir la imagen de la izquierda pero la realidad fue muy distinta. Quiero bautizarlo El primo feo de Olaf, pero podría ser más bien el primo colocado de Olaf".

Esecica también eligió como tema el muñeco de nieve y viejunizó la ensaladilla que ganó el premio a la mejor de España en San Sebastián Gastronomika usando sus mismos ingredientes. No puede haber mejor colofón de este concurso que ese árbol de Navidad de ventresca.

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