¿Vale la pena ver 'El xef'?

David Muñoz prometió que su programa en Cuatro sería espectacular, pero ¿cumplió las expectativas la primera entrega del docureality? El gabinete de crisis de El Comidista analiza los pros y contras del estreno televisivo del alma de DiverXo.

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¿Vale la pena ver 'El xef'?
El cocinero es de verdad, los tatuajes de mentirijillas..

Cuatro emitió ayer la primera entrega de El Xef, un documental que cuenta los entresijos de la vida de David Muñoz, el cocinero más punk de la alta cocina española. A pesar de que los vídeos promocionales prometían una estética 'cyberretrofuturista' a medio camino entre el burlesque y La naranja mecánica, lo que se emitió fue un documental de factura clásica que consiguió un respetable 9,7 de cuota de pantalla. El equipo de El Comidista hizo los deberes, lo vio de pe a pa y nos cuenta sus impresiones al respecto.

MIKEL LÓPEZ ITURRIAGA

Cuando se anunció que David Muñoz haría un reality en Mediaset, escribí en Twitter que me daba miedito. El propio cocinero me contestó que su programa sería “espectacular”. Creo que yo me equivocaba muchísimo, y él, un poco. Mi temor a que el grupo que emite Gran Hermano VIP o Adán y Eva montara un show vergonzoso alrededor de Muñoz se ha demostrado infundado: no hubo ni un miligramo de morbo en el primer capítulo de El xef, que se centró en su prodigiosa carrera y sólo se permitió un microscópico guiño a su vida privada al mostrar una portada del Diez Minutos con Dabiz y su pareja, Cristina Pedroche, en un plano de medio segundo. Ahora bien, ¿fue espectacular? Para mí, no tanto.

El xef es un buen programa de televisión, más documental que reality. Quien lo vea entenderá bien quién es Muñoz, el enorme mérito de lo que hace y la clave de su éxito, una combinación de creatividad desbocada y de exigencia a nivel máximo tanto para los que trabajan con él como para sí mismo. El ritmo narrativo es notable; la factura, muy correcta, y las intervenciones de personajes como la madre de Muñoz o su tutor en la restauración, Abraham García, tan entretenidas como pertinentes. El madrileño sabe contar su historia y transmitir pasión: su falta de humildad –“si existiera la cuarta estrella Michelin nos la tendrían que dar”, se le oye decir– queda compensada por la sensación de estar ante un profesional superdotado, enamorado de la cocina hasta las trancas.

Sin embargo, puede que El xef sea víctima de las propias expectativas creadas tanto por su protagonista como por la cadena que lo emite en medios y redes sociales, a través de declaraciones hipermotivadas del estilo “os entrarán ganas de comeros el mundo después de verlo” o “será un espectáculo que no va a dejar indiferente a nadie”. Para mí, el programa no produce el asombro prometido, y lo que sorprende es más bien lo conservador que resulta como producto televisivo en comparación con la innovación que representa la cocina de Muñoz.

Porque El xef, por ahora, no deja de ser un documental convencional, tanto en forma como en contenido. Habrá que ver las próximas tres entregas para comprobar si las cámaras llegan a hurgar en los conflictos del personaje con su oficio o con la fama. Y, sobre todo, si el programa es capaz de enganchar a una audiencia ajena a los refinamientos de la alta gastronomía.

Todos nos quedamos con las ganas de probar sus croquetas. CUATRO

MÒNICA ESCUDERO

Cuando empezó El Xef y vi que la cosa no iba de David Muñoz cocinando con el torso desnudo y lleno de calcomanías como yo pensaba, sino de él vestido y creciendo como profesional, me sentí un poco aliviada. Por otro lado, pensé que la ligera falta de coherencia entre el estilo y el tono del programa –un documental de manual– y la promo del mismo podía haber tenido algo que ver con mi despiste. Cosas de las expectativas.

Como espectadora, me hubiera gustado ver más DiverXO: más comida, más cocina, más producto, proveedores, de dónde vienen las cosas. Me da la sensación de que la experiencia audiovisual sería mucho más completa si se ampliara un poco más el espectro y se cediera más protagonismo al restaurante en sí.

Porque al fin y al cabo, se supone que DiverXO es David y David es DiverXO y todo eso, y si ves el programa probablemente es porque te interesa la cocina, además del cocinero. ¿Visteis la cara de David cuando probó el pescado con la que estrenó la parrilla de su nueva cocina?¿Y cómo se separaban las lascas perfectamente cuando comprobó la cocción, y la pintaza que tenía eso? Pues por ahí íbamos la mar de bien.

Me llamó la atención la poca presencia femenina que hay el restaurante: no vi ni una sola mujer cocinando –corregidme en los comentarios si me equivoco– y solo dos o tres en la sala. El tema de los "hombres muy hombres" y el baño de testosterona que se dan en cada pase, esa constante reivindicación de la masculinidad y la rudeza, también me chocó.

Puntuación televisiva: 6.

Puntuación culinaria: De momento, mis 4 estrellas Michelin van para los huevos de Viridiana.

"Esta, para Instagram". CUATRO

JORDI LUQUE 

Me encantaría decir que El Xef me ha disgustado –creo que sería lo cool, ahora–, pero no es así. Me ha parecido un buen programa, un documental digno. Además, es la primera vez que veo a un David Muñoz humano. Y es que con él me ocurre que me puede su imagen pública. Me puede que siempre saque la lengua en las fotos, me puede un imaginario estético que no comparto y me puede su falta de humildad.

Pero una vez asumo todo lo que me puede debo reconocer que el tipo tiene un talento que hubiera sido imposible materializar sin un ego desmedido. ¿Que David Muñoz no peca de modesto? En efecto. Por eso durante la promoción del documental creó unas expectativas –esto tenía que ser un 'docu-show'– que no se cumplen. Pero, aún así, veré el segundo capítulo de El Xef. Y creo que también el tercero y el cuarto. Mucho más de lo que he visto del resto de programas de cocina que se emiten en televisión.

Puntuación televisiva: 6.

Puntuación culinaria: 5.

Tiene material para abrir 10 restaurantes. CUATRO

XAVI SORINAS

Dabiz anunciaba en su Twitter "Que nadie se lo pierda porque será un espectáculo que no va a dejar indiferente a nadie". Y después de ver el primer capítulo, me quedo un poco igual. "Aquí queremos comernos el puto mundo", "esto es un puto circo", "solamente vale la puta perfección". Lenguaje muy relajado, espacios y atrezo muy modernos, pero sin embargo el documental sigue un formato muy tradicional, con declaraciones de su entorno muy poco jugosas (como su madre diciendo que "es muy cariñoso y muy buena persona"). Todo muy obvio. Seguro que con los brutos que han descartado de estos dos años de grabación se podría lograr algo mucho más DiverXO.

Puntuación televisiva: 5.

Puntuación culinaria: 6.

Drama panarra. CUATRO

PASCUAL DRAKE

El Xef en 3 puntos:

1. No entiendo como escribiendo para El Comidista no me han invitado (a comer) a participar en el programa (comiendo).

2. Joder, puta, la hostia. Si hubiera metido un euro en una hucha-cerdito por cada taco que salió en el programa ya estaría cenado en DiverXO.

3. Tras ver el programa de ayer creo que me gustaría trabajar para Dabiz. Va en serio. No sé, unos meses. Me resultó inspirador. Muy exigente, sí, pero creo que podría merecer la pena.

Mi frase favorita: "Y este puto vestido de la hostia que llevo es el que se puso mi mujer en fin de año, joder". (¡¿Cómo, que no pasó eso?!)

Puntuación televisiva: 8.

Puntuación culinaria: un 10 al plato de Abraham.

Homenaje en la cocina de Viridiana. CUATRO

MARTA MIRANDA

"El espectáculo está en la cocina. Es lo que más ha captado mi interés y me ha puesto muy cachonda. El resto, la parte más personal, me deja bastante fría. Pero es un documental, puro y duro, lejos de los adjetivos con los que Dabiz ha creado expectación. ¿Quizá demasiado para cuatro capítulos? Veremos cómo se desarrolla."

Puntuación televisiva: 5.

Puntuación culinaria: 7.

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