Pescado para los que odian el pescado

El pescado tiene muchos fans, pero también unos cuantos 'haters'. Si eres uno de ellos o convives con un negacionista marino, apunta estas ideas para iniciarse sin dolor -y sin olor- en este universo.

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recetas pescado
Podrás con él.

“¿Pescado? Yo creo que podría comerlo, pero tendría que ser por algo como que se estrellase mi avión en Los Andes y verme obligado a elegir entre pescado o persona”. Así define Jose (39 años) su problemilla con los animales marinos o fluviales con aletas.

Aunque el rechazo al pescado se asocie a niños, los adultos haters del pescado son legión. Sin embargo, al contrario que ocurre con otro tipo de odiadores gastronómicos, los del pescado no están orgullosos de serlo y aseguran que les gustaría que les gustase, por eso le ponen empeño y le dan oportunidades. Otra cosa es que los prejuicios o sus malas experiencias anteriores les permitan superar la prueba.

Aquí te proponemos algunas recetas que han funcionado con haters del pescado. No todas son más saludables del mundo, puesto que llevan salsas, fritos y rebozados, pero la idea no es que comas el pescado siempre así, sino que esto sea un primer paso para introducirlo poco a poco en tu dieta. No esperes probar alguno de estos platos un día y al siguiente estar preparado para ganar un concurso de comer nigiris; todo lleva un proceso de adaptación, y por algo se empieza.

Para los que odian el olor

Dicen los expertos que el buen pescado no huele. Soy fan del pescado y no estoy de acuerdo con esto: el buen pescado no huele a podrido, pero oler, huele. Y si ese olor lo noto yo, que me gusta el pescado, no quiero imaginarme lo que llegan a percibir quienes lo odian. El olor que tiene el pescado es la propiedad organoléptica que más detestan sus detractores. Muchos aseguran que si no fuera por esto, se atreverían a comer algunos tipos de pescado, “pero con ese olor a lonja”, dicen, “prefiero chupar un sumidero”.

Le pregunto a Rafa Peña, chef del restaurante Gresca y el bar Torpedo (Barcelona), qué le prepararía él a un hater del pescado. Como buen fanático de los bocadillos, lo primero que sugiere Peña es un bocata de boquerones en vinagre con un buen pan. Con esta idea como base, y para hacerle más agradable la experiencia a quien no le gusta el pescado por el olor, propongo una versión más elaborada: un bocata de boquerones con pimiento rojo asado.

El pimiento rojo asado lo pondremos en muhammara siguiendo la receta de Mikel López Iturriaga, el jefe de todo esto. Si quieres neutralizar aún más el sabor del boquerón y suavizar el del pimiento, puedes añadirle unas hojas de rúcula una vez tengas untada la crema. Yo he utilizado un pan abriochado, pero puedes usar uno rústico o de más consistencia ya que los boquerones en vinagre y la crema lo empaparán. Si quieres ahorrarte tiempo de preparación de la crema, no le pongas el sirope: a mí, particularmente, me parece que con el dulce del pimiento rojo y el del pan del tipo que he usado ya queda requetebueno. Tanto que no volverás a preferir chupar un sumidero.

A este bocata le dirás que sí. INMA GARRIDO

Para los que odian la textura

Si la textura del pescado te parece tan apetecible como una proposición indecente de Donald Trump, la solución -a lo de la textura del pescado- es que pruebes recetas que lo cocinen desmigado -al pescado, no a Trump-. La solución más tradicional para esquivar la textura son los buñuelos de bacalao. Si quieres darles un poquito de gracia, puedes seguir la receta de los buñuelos de bacalao con cerveza y parmesano que nos dejaron en El Comidista Rubén León y Guiye Comín. Aunque ellos recomiendan ser generosos con el bacalao, en tu caso, querido amigo odiador de la mañana, ve añadiendo cantidad según vayas tolerándolo más.

Y como llega el calor, los chicos se enamoran, es la brisa y el sol, y apetecen comidas fresquitas, una opción a tu deshaterización pescadera puede ser la ensaladilla de merluza de Clara Pérez Villalón. Desmígala bien y mucho para que no tengas que hacer muecas mientras la comes.

Para los que odian el sabor

No, no te vamos a mandar de campamento a Inglaterra para que vuelvas comiéndote hasta las tejas. Si te proponemos la versión british del pescaíto frito es porque el rebozado crujiente de cereales y la salsa tártara que hace Mani Alam en Barcelona consiguen neutralizar el sabor de pescados como la merluza o el bacalao. Estos dos tipos de pescado -junto con el lenguado, pero éste no se usa para fish & chips- son de los más suaves que puedes encontrar. Si el local de Mani te pilla un poco lejos, pero quieres probar a hacer su receta en casa, compra una buena merluza fresca y dale al play al vídeo.

Para los que lo odian ahumado

Hay otra tipología de haters que come casi todo tipo de pescado. Les gusta cocinado casi de todas las maneras excepto ahumado o en salazón. A Eva González (42 años) lo del ahumado le da especial rabia porque se lo encuentra donde menos se lo espera “es duro, eh, que llevamos una racha de dos lustros donde no hay canapé en el que no te metan salmón ahumado”. El problema que le encuentra, además del sabor fuerte que le da el ahumado, es la textura blandengue que tiene. Una manera de solucionar estas dos cosas es marinarlo unos minutos en limón.

Con esto podemos hacer una ensalada de canónigos que se prepara en un pispás. La ensalada lleva canónigos, tomate seco en aceite en trocitos pequeños, alcaparras, almendra tostada y picada no muy fina, cebolla cortada en láminas muy finas, trocitos de salmón ahumado (hazlos pequeños de momento), eneldo (opcional) y el zumo de medio limón -o de un limón si luego quieres hacer el aliño con un zumo limpio-. Primero, pon en un bol el salmón y la cebolla con el zumo de medio limón y el eneldo (el salmón tiene que estar cubierto de limón). Mientras tanto, prepara el resto de la ensalada. Al final, cuando el salmón haya cambiado un poco de color y parezca que está medio cocido, añádele el salmón y la cebolla (escurridos). Prepara en un bote el aliño con aceite de oliva virgen extra, sal y un chorro de limón. A este aliño puedes añadirle una cucharadita pequeña de mermelada de fresa o frutos rojos para que le reste acidez del limón.

Para los que ni moluscos ni moluscas

Y si tu odio al pescado va más allá de lo que es estrictamente un animal con forma de pez y se extiende a marisco, moluscos y otras especies acuáticas, Lurdes Izaguirre, dueña y señora del blog de cocina 50 Reales, nos propone unas croquetas de calamares: me sugiere que las hagamos pequeñas y me asegura que le gustan a todo el mundo. Yo empezaría con el calamar en trozos muy pequeños y sin añadirle la tinta para que no le dé más sabor; cuando te hayas acostumbrado un poco más, le vas añadiendo cantidad de calamar y la tinta. También puedes versionar estas croquetas sustituyendo el calamar por gamba: lo que haga falta para que nadie te vuelva a mirar raro cuando empieces a maldecir en sumerio si te ponen una merluza en la mesa. 

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