La cebolla es la salsa
La cebolla es la salsa.

Pulpitos encebollados

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La cebolla bien pochada es una de las mejores salsas del mundo. Por eso la de estos pulpitos pide un acompañamiento que la recoja bien como un arroz cocido, un buen pan o puré de patata.

La cocina nacional está construida en base a la cebolla y los sofritos, y encebollar cosas forma parte de nuestro ADN gastronómico, algo que tiene bastante lógica porque a) tenemos cebollas a tutiplén y b) la melosidad de la cebolla bien pochada es imbatible como salsa (de ahí la importancia de acompañarlo con algo que la recoja bien, para que no se pierda nada). Por aquí le hemos dado ya al pollo con aceitunas, el bonito con pasas y piñones, el bacalao al estilo canario o el cordero cochifrito, y hoy vamos con un clásico infalible: los pulpitos.

Así como el pulpo es un molusco relativamente caro, esta versión resulta bastante más económica, y si los compramos ya limpios -frescos o congelados- la dificultad para cocinarlos es mínima (y además es un alimento del que se aprovecha todo, no tiene merma). Si los compramos sin limpiar, habrá que hacerles un corte en la base de la cabeza para retirar el interior, con cuidado para que esta no se separe del todo.

Este guiso sale en perfectas condiciones de su paso por el congelador, así que puedes preparar el doble y congelarlo; siempre en un recipiente bien cerrado para que el frío no los queme. También puedes alargarlo y convertirlo casi en un plato único añadiendo unos garbanzos o judías cocidas, con su líquido de cocción si quieres conseguir un plato de cuchara o bien lavados y escurridos si lo prefieres más bien seco. Este guiso también funciona genial con una pasta larga, tipo espaguetis o tallarines, y una cantidad generosa de perejil fresco picado añadido en el último momento (a mí me gusta ponerle también un poco de ralladura de limón).

Dificultad

Hay que tener un poco de paciencia.

Ingredientes

Para 5-6 personas

  • 1,2 kg de pulpitos limpios (pueden ser descongelados)
  • 3 cebollas grandes (4 si son medianas)
  • 4 dientes de ajo
  • 400 ml de vino blanco
  • Aceite de oliva
  • Sal
  • Copos de chile o pimentón
  • Perejil (opcional)
  • Arroz, patatas, polenta, cuscús o pan para acompañar

Preparación

  1. Si no son congelados, limpiar bien los pulpitos bajo el grifo por si tuvieran arena en los tentáculos y escurrirlos bien.
  2. Pelar las cebollas y cortarlas en tiras. Pelar los ajos y laminarlos. Pochar todo en una cazuela con un poco de aceite y sal a fuego medio/bajo.
  3. Añadir los pulpitos, subir un poco el fuego y dar vueltas durante dos o tres minutos.
  4. Añadir el vino blanco y el chile o pimentón al gusto y llevar a ebullición; cuando hierva, bajar el fuego al mínimo y dejar cocinar durante 45 minutos. Se puede ir tapando y destapando la cazuela para conseguir una salsa reducida pero que no se seque (si se seca demasiado, añadir un poco más de vino o agua).
  5. Pasados los 45 minutos, probar si los pulpitos ya están tiernos. Si no lo está, dejarlos 10 minutos más y volver a probar, vigilando siempre que no se sequen. Servir con el acompañamiento deseado y, si se quiere, un poco de perejil picado.

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